Internacional

El contrabando ruso, salvavidas ante las sanciones a Corea del Norte

Pyongyang suple el recorte chino de petróleo comprando a empresas de Moscú

Vladímir Putin con Kim Jong-am, jefe de Estado de Corea del Norte, en una imagen de 2014
Vladímir Putin con Kim Jong-am, jefe de Estado de Corea del Norte, en una imagen de 2014 - REUTERS

El fortalecimiento de las sanciones de la ONU para aislar económicamente a Corea del Norte y obligar al régimen a detener su carrera nuclear, impulsadas por Estados Unidos, topan con un contratiempo. Como si de una nueva fuga se tratara, mientras Washington logra que China colabore con una drástica reducción del comercio de petróleo con Pyongyang, el otro de los grandes actores en el tablero, Rusia, debilita la ofensiva consintiendo a sus empresas operaciones de crudo furtivas. Un informe elaborado por Estados Unidos denuncia que el régimen del dictador Kim Jong-un está compensando las restricciones de la compañía estatal de Pekín con compras a contrabandistas de Moscú, que se llevan a cabo desde Vladivostok, el puerto ruso más cercano a la frontera con Corea del Norte, que recibe habitualmente la mercancía en el de Rajin.

La inquietud de la Administración Trump es mayúscula. El mensaje que su embajadora Nikki Haley ha transmitido a Naciones Unidas es que sólo la colaboración de todos los países puede doblegar el pulso al dictador norcoreano, después de que diez años de sanciones, pese a ser cada vez más duras, hayan resultado baldías. Washington reprocha al presidente ruso, Vladimir Putin, que consienta ahora a sus empresarios saltarse la prohibición de vender petróleo a Corea del Norte. Aunque China es hoy su indiscutible socio, con un comercio que supone el 90% del total para el país norcoreano, los recortes de petróleo, en cumplimiento de las sanciones de la ONU, están beneficiando directamente a Rusia. Un motivo de inquietud añadida para Pekín, que por primera vez ha cargado su política con Kim Jong-un más en el palo que en la zanahoria, ante las fuertes presiones de Estados Unidos.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó el lunes las sanciones más drásticas contra Corea del Norte. Un recorte de las importaciones de petróleo refinado del 56%, hasta dos millones de barriles al año; la prohibición de la exportación de productos textiles en un 90%, y el refuerzo de las inspecciones de los buques de carga sospechosa para evitar el incumplimiento del castigo. Durante la negociación previa,

Estados Unidos planteó un bloqueo total a las importaciones de petróleo, pero tuvo que reducir sus pretensiones ante la oposición de China y Rusia.

Una alternativa

No es la primera vez que la ONU restringe la capacidad de compra de crudo a Corea del Norte. Fue el pasado mayo cuando, en una de las once resoluciones aprobadas este año para frenar los continuos desafíos de pruebas nucleares y lanzamiento de misiles por parte de Pyongyang, Estados Unidos logró sacar adelante las primeras sanciones que afectan a los combustibles. El régimen de Kim Jong-un tardó en buscar una alternativa en Rusia el mismo tiempo que empleaba Pekín en cumplir las sanciones decretando un recorte de las ventas desde su compañía estatal, China National Petroleum Corp. Para el depauperado país norcoreano es de vital importancia obtener diésel, gasolina y otros derivados del crudo, aunque sea en el mercado negro. Las operaciones de los empresarios contrabandistas rusos fueron detectadas posteriormente por las autoridades estadounidenses, que ya en agosto impuso las primeras sanciones a sus propietarios, congelando sus activos y las partidas de dólares empleadas en algunas compraventas de petróleo.

El informe estadounidense, del que ayer daba cuenta «The Washington Post», cita el caso de la compañía Velmur, establecida en Singapur por empresarios rusos en 2014 con el objeto social de la promoción inmobiliaria. Desde entonces, ha realizado operaciones millonarias de venta de petróleo a Corea del Norte. La citada investigación la señala también como tapadera para el lavado de dinero negro procedente de Pyongyang.

Moscú se ha convertido ahora en el gran escollo en el camino de Washington para doblegar el pulso a Pyongyang. Anthony Ruggiero, quien fuera destacado miembro del Tesoro norteamericano, se muestra tan escéptico como la propia Administración Trump en los deseos de colaboración de Putin, quien públicamente se ha mostrado contrario en varias ocasiones a restringir la venta de petróleo a Corea del Norte: “Rusia es un nuevo jugador en este teatro de operaciones. Hoy por hoy, está menos claro en ella que en China el deseo de colaborar y de incrementar la presión”.

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