Las conjeturas sobre el supuesto «asesinato ritual» del último zar indignan a la comunidad judía rusa

Temen que pueda degenerar en una nueva ola de antisemitismo

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La decisión de Comité de Instrucción de Rusia de iniciar una investigación para determinar si el último zar ruso, Nicolás II, y su familia fueron fusilados en 1918 en el marco de un "asesinato ritual", supuestamente organizado por judíos ocultistas, ha levantado en el país una agitada polémica.

La comunidad judía rusa ha lamentado lo que teme que pueda degenerar en una nueva ola de antisemitismo y hasta los comunistas, que acaban de celebrar el centenario de la Revolución Bolchevique, no descartan que todo pueda tratarse de un intento de devolver el país a los tiempos del "absolutismo oscurantista" reinante, según ellos, durante la dinastía de los Románov.

Este lunes se reunió en el Monasterio Srétenski, situado en pleno centro de Moscú, una conferencia dedicada a debatir sobre el trágico final de la familia real rusa, ejecutada por pistoleros comunistas en la noche del 16 al 17 de julio de 1918 en el sótano de la casa que le confiscaron a un comerciante llamado Ipátiev, en Ekaterimburgo.

La reunión de Srétenski estuvo presidida por Kiril, el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa rusa, y durante el acto tomó la palabra el obispo Egórevski Shevkunov (Tijon), que dirige la comisión encargada de evaluar los resultados de todos los análisis realizados hasta ahora a los restos encontrados en las afueras de Ekaterimburgo para determinar si efectivamente pertenecen a Nicolás Románov y su familia. Tijon, a quien muchos consideran el "consejero espiritual" del presidente Vladímir Putin, dijo que aquel terrible fusilamiento "pudo tener un sentido ritual" y, según sus palabras, así lo estiman las mayoría de los miembros de la comisión. De manera que el ansiado reconocimiento de la autenticidad de las osamentas reales por parte de la Iglesia Ortodoxa rusa parece que va a quedar nuevamente aplazado.

Marina Molodtsova, investigadora principal del Comité de Instrucción, confirmó que se han iniciado pesquisas para averiguar qué hay de cierto en esa teoría del "crimen ritual". Se da la circunstancia de que tal hipótesis no es nueva, surgió en el seno de la Guardia Blanca, las tropas zaristas que fueron derrotadas por los bolcheviques en la Guerra Civil que estalló tras la Revolución de Octubre.

La mayor parte de aquellos militares leales al monarca ruso tuvieron que huir a otros países y fue precisamente en el exilio, en 1925, cuando las conjeturas sobre el carácter "ritual" del magnicidio tomaron cuerpo. Culparon a los judíos de haber perpetrado aquel crimen, puesto que la cúpula bolchevique estaba compuesta por personas de éste grupo nacional, Yákov Svérdlov y Lev Trotski, entre ellos. Hebreo era también Yákov Yurovski, el jefe del pelotón que acribilló a tiros a Nicolás II, a su esposa la zarina, a sus hijos y a los criados.

El forense Nikolái Sokolov, el primero en analizar, en 1919, el lugar en donde fue llevado a cabo el atroz fusilamiento, dijo haber encontrado allí "signos cabalísticos", "inscripciones" y extrañas "cifras". En 1922, ya en el exilio, el orientalista ruso y estudioso del ocultismo, Mijáil Skariatin, dijo haber descifrado una de las inscripciones halladas por Sokolov que, según él, decía: "Aquí por orden de la fuerzas ocultas el Zar fue ofrecido en sacrificio con el fin de lograr la destrucción de Rusia".