El vicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, durante la audiencia de exposición de alegaciones del pasado viernes 8 de diciembre
El vicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, durante la audiencia de exposición de alegaciones del pasado viernes 8 de diciembre - EFE

Condenan a 6 años de prisión al vicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, por el caso Odebrecht

Hallado culpable de asociación ilícita, podría enfrentarse a un juicio político en el Congreso

Corresponsal en QuitoActualizado:

El vicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, que acaba de ser sentenciado a seis años de prisión, al ser hallado culpable de asociación ilícita, en la trama de corrupción organizada por la empresa brasileña Odebrecht, podría enfrentarse ahora a un juicio político en el Congreso (Asamblea Nacional). El titular de esa función del Estado, José Serrano, ha iniciado los trámites, al convocar al Consejo de Administración de la Legislatura (CAL) para resolver sobre esa materia.

El juez Edgar Flores, que conoció la causa, señaló que Glas había favorecido contratos públicos a cambio del pago de sobornos de Odebrecht. También se lo condenó, junto a los demás acusados, a pagar 33,5 millones de dólares, el mismo monto que, un año atrás, había mencionado el Departamento de Justicia de EE.UU., como la cifra de sobornos de la empresa brasileña a funcionarios ecuatorianos.

Reacciones de euforia

La sentencia condenatoria al segundo mandatario ha sido recibida con euforia en amplios sectores de la sociedad ecuatoriana, que miraba con escepticismo se pudiera sancionar al poder político, ya que se consideraba que la Justicia estaba a su servicio. También ha motivado al Congreso para reactivar el juicio político, que una mayoría afín al expresidente Correa, archivó, meses atrás.

Así lo recuerda la parlamentaria del opositor movimiento CREO Ana Galarza, quien dice que el juicio no pasó del CAL donde operaba una mayoría afín al exmandatario, y que ahora tiene la oportunidad de demostrar si está contra la corrupción o no. También recuerda que hay una segunda petición de juicio político firmada por toda la oposición y una congresista de Alianza País.

«Los correistas querían encubrir los latrocinios de Glas; ahora ya no lo podrán hacer», dice Galarza, al tiempo de mencionar los nuevos delitos por los que deberá responder el segundo mandatario sin funciones: peculado, cohecho y lavado de activos.

Sentencia no es firme

Dos reconocidos penalistas consultados por ABC sostienen que la sentencia aún no es firme, pues podrán recurrir. «La sentencia pronunciada en forma verbal no es la sentencia definitiva; es sentencia de primer nivel sobre la que se pondrán recursos de apelación y luego la casación», dice Paulina Araujo, penalista y docente universitaria. A la vez que explica que, mientras la sentencia no sea ejecutada, Glas sigue gozando de presunción de inocencia. De allí que tampoco hay certezas sobre cuál va a ser la pena definitiva y el monto de la reparación integral.

En efecto, el abogado de Glas, Eduardo Franco, visiblemente molesto tras la sentencia, calificó la decisión del tribunal como «injusta, inicua y bárbara», y anunció que recurrirá y pedirá suspender la pena.

Para el presidente del Colegio de Abogados de Pichincha, el penalista Ramio García Falconí, la sentencia deja más dudas que certezas, ya que «se le condena por el menor de los delitos cometidos y se abre la puerta para que se acoja a beneficios de ejecución penal, que podrían dejar la sanción penal en nada».

Otros siete delitos

Por ahora, lo más probable es que el juicio político que sancionaría y luego destituiría a Glas llegue antes de que se procesen nuevos delitos. El juez Flores, que leyó la sentencia el miércoles, pidió a la Fiscalía que investigara otros siete delitos contra Glas y el resto de sentenciados. Citó cohecho, concusión, tráfico de influencias, peculado, delincuencia organizada, testaferrismo y lavado de activos.

La sentencia de ahora es por el delito de asociación ilícita y la pena máxima es de seis años, tal como pidió, la semana anterior, el fiscal general de la Nación, Carlos Baca Mancheno.