Donald Tusk y Jean-Claude Juncker, durante la cumbre en Sofía
Donald Tusk y Jean-Claude Juncker, durante la cumbre en Sofía - AFP

Concluye en Sofía la cumbre Unión Europea-Balcanes, considerada ya «histórica»

Aunque Rajoy no firmó la Declaración por desacuerdo con el estatus de Kosovo, sí afirmó que España apoya la Declaración final

CORRESPONSAL EN SOFÍAActualizado:

Concluyó en Sofía la Cumbre UE – Balcanes celebrada tras una larga pausa –la anterior había tenido lugar en Salónica hace 15 años–, que reunió a los líderes europeos con sus homólogos de lo que se ha dado en llamar Balcanes occidentales - Macedonia, Serbia, Montenegro, Kosovo, Albania y Bosnia y Herzegovina. Este evento, calificado ya de «histórico», ha finalizado con la firma de la Declaración de Sofía, que marca la perspectiva europea a los seis países de la región ya mencionados.

Además de los líderes de los países de la UE, asistieron el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk; el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y del Parlamento Europeo, Antonio Tajani. Vale señalar que el presidente español, Mariano Rajoy, se desplazó a Sofía y mantuvo una reunión con el primer ministro búlgaro, Boiko Borisov, un día antes de inaugurarse la Cumbre ya que declinó asistir a este foro para no coincidir con el líder de Kosovo, Hasim Thaçi, por razones obvias, dada la postura de España, junto a otros varios países europeos, de no aceptar a este país como estado independiente. Rajoy prefirió que España estuviese representada en este alto foro por su embajador en Bruselas.

Poco antes de comenzar anoche la cena oficial, Donald Tusk, Presidente del Consejo Europeo, afirmaba ante los delegados asistentes, comentando el malestar que había producido la decisión del presidente norteamericano, Donald Trump, de retirar a los EE.UU. de las negociaciones con Irán: «Hoy somos testigos de un nuevo fenómeno, la actitud caprichosa de la administración estadounidense […] vistas las últimas decisiones del presidente Trump, uno se formularía la pregunta: 'Con semejantes amigos ¿para qué necesitamos enemigos en Europa?'».

Jean-Claude Juncker, a su vez, manifestó que «respecto al comercio entre la UE y los EE.UU. insistimos en una excepción ilimitada en cuanto a los aranceles y estamos dispuestos a iniciar negociaciones con nuestros socios transatlánticos», aunque dejó bien claro que «no vamos a negociar con una espada de Dámocles pendiente sobre nosotros».

En la Declaración de Sofía, documento aprobado al término de la Cumbre, se señala que la UE saluda el compromiso compartido de los países de los Balcanes occidentales con los valores y principios europeos, y con la visión de una Europa unida, fuerte y estable. También se reitera lo que ya se había proclamado hace 15 años en Salónica, que la UE se reafirma en su apoyo incontestable a la perspectiva europea de los países de los Balcanes occidentales por considerarla una elección suya propia categórica y estratégica. Los líderes europeos se han declarado de forma unánime, en todos los niveles, en apoyo a la transformación política, económica y social, incluso mediante una asistencia sólida en base a los avances logrados por estos países en el dominio de los principios del estado de derecho y las reformas socio-económicas.

Asimismo se hizo hincapié en la identificación de estos países con la lucha contra la corrupción y el crimen organizado, el respeto a los derechos humanos y el de las minorías, recalcando que la sociedad civil y los medios de comunicación desempeñan un papel clave en el proceso de democratización.

Aunque Rajoy no firmó la Declaración por desacuerdo con el estatus de Kosovo, sí afirmó que España apoya la Declaración final porque la considera «neutral» y se lo agradece a Bulgaria

En sus palabras finales, Tusk afirmó que «Europa es lo suficientemente fuerte y poderosa para poder apadrinar a los seis nuevos países que se espera se incorporen a la UE».

La convocatoria y celebración de la Cumbre se considera el punto culminante de la presidencia búlgara de la UE, calificada de muy exitosa, con una organización impecable según palabras de los líderes europeos, entre ellos el presidente Mariano Rajoy, la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Emmanuel Macron.

La Declaración finaliza con el apoyo a la intención de Croacia de ser el país anfitrión de la siguiente Cumbre entre la UE y los Balcanes durante su presidencia en 2020.

Entre los méritos de esta Cumbre, vale señalar el acercamiento de las posturas entre Grecia y Macedonia –sus líderes, Alexis Tsipras y Zoran Zaev se reunieron en varias ocasiones–, respecto al dilatado conflicto sobre el nombre de la República de Macedonia, en que se señaló que se espera que a finales de junio este contencioso se resolverá. También hay que señalar la declaración del presidente de Serbia, Alexander Vucic sobre las diferencias con Kosovo. Vucic señaló que “nos hemos reunido aquí para resolver los problemas y espero que pronto hallaremos una solución”.

Mientras se celebraba la Cumbre, el tráfico en Sofía fue colapsado por las protestas de los transportistas cuyo objetivo era presentar a los líderes europeos la cuantía de los daños y perjuicios que supondrá la aplicación de los cambios que se piensa introducir con el «paquete Movilidad» o como lo califican aquí «paquete Macron» que contiene nuevas regulaciones para los pagos a los choferes del transporte internacional. Según el representante búlgaro de la Asociación de Transportistas Internacionales, estas nuevas regulaciones «no coinciden con las necesidades de la industria» ya que en el momento «un 70% de las mercancías para cada consumidor se transportan en camiones TIR, lo que incrementará el coste con un 50% a 100%».