Cargamento de cocaína incautado en Colombia
Cargamento de cocaína incautado en Colombia - EFE
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Colombia sigue inundando EE.UU. con cocaína a pesar del acuerdo de paz

Washington denuncia que las FARC incentivaron el cultivo de coca durante las negociaciones con el Gobierno colombiano

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El adiós a las armas de las FARC, la guerrilla colombiana, y su compromiso a abandonar negocios ilícitos debería estar suponiendo un descenso drástico de la producción de cocaína en Colombia. Sin embargo, eso no es así y la llegada de la droga desde ese país a Estados Unidos sigue en aumento, en una tendencia al alza puesta de manifiesto en el informe anual de la DEA, la agencia antidroga estadounidense, publicado la semana pasada.

La DEA considera «inciertos» los efectos que la implementación de la paz en Colombia puede tener a largo plazo en el narcotráfico, negocio en el que las FARC han jugado un papel destacado desde hace años y con cuyos beneficios económicos, según indican los expertos, financiará su actividad política.

De momento, lo que indica el informe de la DEA es que el cultivo de hoja de coca en Colombia seguirá aumentando este año, por lo que en 2018 continuará el incremento de cocaína colombiana que llega a EE.UU. Se trata de la mayor cantidad de cocaína llegada a ese país en diez años, y también del mayor número de consumidores y de muertos, con un incremento del 25% en fallecimientos por sobredosis en el último año. Según esas cifras oficiales, más del 92% de la cocaína que alcanza el mercado estadounidense procede de Colombia; el 6% llega desde Perú.

Récord de cultivo y producción

Washington y Bogotá discrepan sobre la producción de cocaína en Colombia. EE.UU. estima que entre 2015 y 2016 la producción aumentó un 35%, pasando de 520 a 710 toneladas, mientras que la extensión cultivada se habría incrementado un 18%, pasando de 159.000 a 188.000 hectáreas. El Gobierno colombiano, siguiendo datos de Naciones Unidas, sitúa la última cifra en 146.000 hectáreas. En cualquier caso, ambas instancias coinciden en que ha habido un pronunciado aumento del cultivo de coca y de la producción de cocaína.

Estados Unidos lo atribuye en parte a la decisión colombiana de mediados de 2015 de suspender las fumigaciones con pesticida, alegando razones de salud pública, pero también lo achaca al proceso de paz. El Gobierno del presidente Juan Manuel Santos se había comprometido a sustituir las fumigaciones por más erradicaciones manuales de cultivo, pero el informe de la DEA constata que las autoridades colombianas optaron por «relajar» las operaciones de erradicación en áreas controladas por las FARC, con el fin de rebajar el riesgo de conflicto armado durante las negociaciones de paz».

La DEA dice que el Gobierno colombiano «relajó» las erradicaciones en áreas controladas por la guerrilla durante el proceso de paz

Además, la guerrilla ha alentado un incremento del cultivo. La DEA advierte que el incremento del envío de cargamentos de droga se estaba produciendo a principios de año desde «áreas en las que era o había sido significativa la presencia de las FARC, en un intento de conseguir enviar el mayor producto posible antes de que la implementación del acuerdo de paz complicara el proceso».

Según la DEA, algunos cabecillas de las FARC «fomentaron que los cultivadores de coca plantaran más, ostensiblemente motivados por la creencia de que las inversiones y los subsidios del Gobierno del acuerdo del post-conflicto se focalizarían en las áreas con mayor cantidad de coca».

La DEA cree que el plan de sustitución voluntario de cultivo que el Gobierno quiere impulsar y que estará cogestionado por los exguerrilleros se enfrenta a la enorme rentabilidad que la droga supone para los agricultores, que han podido incrementar un 120% sus beneficios entre 2012 y 2016 debido al mayor precio de la cocaína.

Quejas de Trump

El incremento de cocaína llegada a Estados Unidos, así como de las muertes por el consumo de esa droga (6.784 en 2016), llevaron en septiembre al presidente estadounidense, Donald Trump, a amenazar a Colombia con acusarle de «país fallido» en su lucha contra el narcotráfico. Trump indicó que su Administración era indulgente al no «descertificar» a Colombia y requirió «hechos» para que pronto haya cifras más favorables. El Gobierno colombiano respondió que nadie tiene que verter amenazas para que el país continúe en un esfuerzo, que debe hacer frente a la demanda de sustancias ilícitas en Estados Unidos.

EE.UU. denuncia que las FARC no están cumpliendo el compromiso de dar información sobre las redes del narco con las que hacían negocio

Por su parte, el embajador de EE.UU. en Bogotá, Kevin Whitaker, ha lamentado que las FARC no estén haciendo honor al compromiso adquirido con el acuerdo de paz, pues no están suministrando información sobre las redes de narcotráfico con las que negociaban. El hecho de que las FARC hayan incluido engañosamente a criminales narcos en su lista de combatientes, para que salieran de la cárcel gracias a la amnistía pactada, ha generado gran desconfianza hacia los exguerrilleros.

Whitaker acusa a las FARC de seguir sembrando e incentivando la siembra de hoja de coca, y advierte de que EE.UU. continuarán planteando la extradición de dirigentes guerrilleros que hayan utilizado la droga para beneficio propio.

El dinero, a Cuba en valija diplomática

Los expertos coinciden en que el negocio de la droga ha dado ingresos millonarios a las FARC. ¿Pero dónde está ese dinero? El inventario de propiedades ofrecido en agosto por la organización fue recibido con general indignación, por su relativa poca cuantía y la inclusión de objetos grotescos.

El embajador Whitaker considera que parte de los beneficios obtenidos por las FARC lograron ser blanqueados en los sistemas financieros internacionales, y que su cuantía tarde o temprano llegará a saberse. Pero estima que también algo puede permanecer escondido en caletas y que, en cualquier caso, la mayor parte de la fortuna guerrillera se destinó a la compra de propiedades.

Los guerrilleros habrían usado países del ALBA para blanquear su fortuna a través de las cuentas de PDVSA, dice un experto

Douglas Farah, estadounidense experto en crimen organizado en Latinoamérica, aporta otra información. Dice que los guerrilleros lograron sacar parte de los bienes que guardaban en caletas escondidos en la valija diplomática que el Gobierno les permitió tener en sus vuelos a La Habana durante las negociaciones allí del proceso de paz. Desde La Habana esos fondos habrían sido derivados a algunos países del ALBA, la alianza bolivariana, y allí habrían sido blanqueados con su inserción en el sistema financiero.

Farah asegura haber identificado 2.000 millones de dólares en transacciones sospechosas vinculadas a las FARC. Muchas de ellas habrían sido realizadas gracias a la mediación de José Luis Merino, alto cargo gubernamental de El Salvador, país dolarizado. Merino tiene una histórica relación con las FARC y es uno de los directivos de Alba Petróleos de El Salvador, sociedad mixta con PDVSA y compañía que habría sido utilizada para el blanqueo.