Un joven besa una bandera nacional turca mientras se acerca a los soldados y vehículos blindados turcos durante una manifestación en apoyo de la operación de Idlib del ejército turco cerca de la frontera entre Turquía y Siria, cerca de Reyhanli, Hatay
Un joven besa una bandera nacional turca mientras se acerca a los soldados y vehículos blindados turcos durante una manifestación en apoyo de la operación de Idlib del ejército turco cerca de la frontera entre Turquía y Siria, cerca de Reyhanli, Hatay - AFP

Civiles, ante la operación de Turquía en Idlib: «La vida diaria es como estar en una gran prisión»

Esta nueva intervención, tras más de seis años de guerra, es acogida con cierto optimismo -pero también con cautela y recelo- por los vecinos consultados por ABC que todavía residen en la provincia siria

Corresponsal en EstambulActualizado:

La entrada de tropas turcas en la provincia siria de Idlib se ha materializado este viernes con el despliegue inicial de unos 100 soldados tras semanas previas de anunciamientos. En la operación, enmarcada en los acuerdos alcanzados en Astana con Irán y Rusia el mes pasado, Turquía monitorizará las zonas de distensión con el objetivo de asentar la tregua entre el régimen sirio y los grupos armados opositores, apoyando asimismo al Ejército Libre Sirio, aliado de Ankara.

Esta nueva intervención, tras más de seis años de guerra, es acogida con cierto optimismo -pero también con cautela y recelo- por los civiles que todavía residen en Idlib. Ahmed –nombre ficticio- reside en Atarib, una localidad situada a media distancia entre Alepo e Idlib y cercana al cruce Bab Al Hawa -que separa a Turquía de Siria. Por su trabajo en una ONG, se desplaza habitualmente a Idlib, donde ha podido observar los ánimos de la población civil ante la entrada de tropas turcas. «En mi opinión, la intervención turca es buena en este periodo, pero creo que se nos está poniendo frente a dos opciones: entregar el área a las milicias kurdas YPG [Unidades de Protección Popular], que estamos seguros que la devolverán al régimen sirio o, por otra parte, si no apoyamos a Turquía creemos que Estados Unidos, Rusia y Turquía destruirán la zona como hicieron con Mosul o Raqqa».

Este joven de 29 años, graduado en Literatura Inglesa en la Universidad de Alepo, cuenta que la población local ha recibido a las tropas turcas positivamente «ya que la gente odia a los grupos de aquí y quiere librarse de ellos, después de que se hayan convertido en milicias que buscan poder y dinero». En la actualidad, buena parte de la provincia de Idlib es controlada por la coalición yihadista Hayat Tahrir al-Sham, que incluye a antiguos miembros de al-Nusra –exfilial de Al Qaida en Siria-, entre otros grupos. Ahmed, que lo vive de primera mano, opina que la vida en las áreas liberadas del control gubernamental “es buena porque la gente ha empezado a no importarle o temerle a nadie. Incluso no tienen miedo a la muerte”. «La vida diaria es como estar en una gran prisión donde hay barreras por todo, y si quieres viajar a Turquía tienes que pagar 5.000 dólares a los traficantes», lamenta Ahmed.

«Siria pertenece solo a los sirios»

Fadi, por otra parte, es periodista, vive en Idlib y también avala la entrada turca, pese a los temores. «Hay opiniones que apoyan la entrada de Turquía debido a la suspensión de los bombardeos y al regreso de cierta seguridad a Idlib y a la parte occidental de Alepo». Sin embargo, se muestra receloso frente a la posibilidad que Turquía acabe controlando su región. «Varias personas opinan que las tropas turcas son malas y temen que pase como en Alejandreta. La gente también dice que los rebeldes [Ejército Libre Sirio] no serán capaces de tomar decisiones bajo la supervisión turca». Cuando menciona al distrito de Alejandreta -Iskenderun en turco- Fadi se refiere a la anexión de la provincia de Hatay –de la cual Alejandreta forma parte- a Turquía en 1939 tras un referéndum que Siria considera ilegítimo.

Más allá de cimentar la tregua en curso y de erradicar la presencia de yihadistas en la zona, el objetivo de Turquía es también bloquear la expansión de las YPG en el norte de Siria, debido a los vínculos que Ankara considera que mantienen con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Por todo ello, Turquía opta por protegerse de sus enemigos más allá de sus fronteras. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, lo explicó durante una conferencia de su formación política (Partido de la Justicia y el Desarrollo) en Ankara en el inicio de la operación en Idlib. «Nadie puede preguntarnos, ‘¿por qué hacéis esto?’ Somos los que tenemos una frontera de 911 kilómetros con Siria bajo constante amenaza y hostigamiento», dijo Erdogan.

Para Ahmed, harto del conflicto, su mayor esperanza para el futuro es que las potencias extranjeras no devuelvan el control de Idlib al gobierno sirio de Bashar al Asad. «El final es difícil de prever, pero espero que encuentren una solución política. La gente que vive aquí no quiere viajar o ser desplazada y se suicidarán si el mundo trata de devolverlos al régimen que los ha masacrado», explica el joven. «Odio ver a los turcos tanto como a los rusos o iraníes, pero al menos los ciudadanos turcos tienen algo de moral y hacen una gran presión a su gobierno para ayudar a los sirios». Aun así, Ahmed tiene claro que «Siria pertenece solo a los sirios», y lo dice deseando que su argumentación sea escuchada por el mundo.