Trabajadores arreglan un vestido de dragón gigante antes del Año Nuevo Chino
Trabajadores arreglan un vestido de dragón gigante antes del Año Nuevo Chino - AFP

China se prepara para celebrar el año del mono

Millones de desplazamientos, copiosos banquetes y estruendosas tracas de petardos marcan la festividad más popular en buena parte de Asia

CORRESPONSAL EN PEKÍNActualizado:

China y buena parte de Asia se preparan ya para celebrar el nuevo año lunar, que comienza el lunes bajo el signo del mono. Como la tradición china se rige por el calendario lunar, y no por el gregoriano que impera en Occidente, el cambio de año oscila entre enero y febrero y supone la festividad más importante de este país, junto al Día del Trabajo el 1 de mayo y el Día Nacional el 1 de octubre.

Aunque las vacaciones por esta celebración duran oficialmente una semana, en la práctica se alargan durante un mes porque son el único momento del año en que los emigrantes rurales que trabajan en las ciudades y las fábricas regresan a sus hogares con sus familias. Con unos 3.000 millones de desplazamientos, de los que 300 millones son en tren, se trata del mayor movimiento de población del planeta. En este éxodo, las grandes urbes se quedan prácticamente vacías y casi todos los establecimientos comerciales permanecen cerrados cuando los camareros, limpiadores, oficinista y albañiles se marchan a sus pueblos.

Debido a las fuertes nevadas caídas durante las últimas semanas en el centro de China, tan masiva «Operación Salida» se ha visto este año interrumpida por numerosos retrasos que han afectado a unos 100.000 pasajeros en la estación sureña de Cantón (Guangzhou), capital de la «fábrica global». Decenas de miles de personas, la mayoría empleados en las factorías que pueblan la provincia cantonesa, han quedado atrapadas durante esta semana en las inmediaciones del recinto ferroviario cuando se disponían a viajar a sus respectivos lugares de origen, ya que los trenes han llegado a acumular retrasos de hasta seis horas por el mal tiempo. Para aliviar esta aglomeración urbana, las autoridades se han visto obligadas a poner en servicio trenes de alta velocidad gratuitos que han ofrecido a muchos de los afectados.

Además de los «mingong» («currantes») que vuelven a sus casas, destacan los estudiantes y los millones de turistas que aprovechan estas fechas para viajar por China y salir al extranjero. A tenor de la página web turística Ctrip, seis millones de chinos visitarán otros países, sobre todo Tailandia, Taiwán, Corea del Sur y Japón. Gracias a su crecimiento económico y al incremento de la clase media, cada año nuevo lunar son más los chinos que viajan al extranjero, lo que supone una estupenda oportunidad de negocio para otros países en plena temporada baja de invierno.

A los que se queden en China les esperan unos días de celebraciones familiares. Al contario que en Occidente, donde los bares, restaurantes y tiendas están a rebosar en Navidad, los chinos prefieren pasar en casa la Fiesta de la Primavera, como también se conoce al año nuevo lunar. El domingo por la noche, las familias se reunirán ante el televisor para seguir la gala de la televisión estatal CCTV, el programa más visto del mundo con una audiencia de casi 700 millones de personas, mientras disfrutan de una copiosa cena en la que no faltarán el pescado, símbolo de abundancia, ni los deliciosos «dumplings» (empanadillas hervidas rellenas de carne y verdura). Como manda la tradición, los chinos se obsequiarán con sobres rojos («hongbao») llenos de dinero para desearse suerte, recurriendo cada vez más a sus teléfonos móviles para hacer estos regalos. Y, al filo de la medianoche, la multitud se echará a la calle para darle la bienvenida al año del mono con una estruendosa traca de petardos y fuegos artificiales.

A diferencia de los signos mensuales del zodiaco, el horóscopo chino se divide en ciclos de doce años representados por los animales que, según la leyenda, participaron en la carrera para asistir al banquete organizado por el Emperador de Jade. Gracias a su astucia, el primero fue la rata, que engañó al buey al cruzar sobre sus lomos un río y se adelantó así también al tigre, al conejo, al dragón, a la serpiente, al caballo, a la cabra y al mono, noveno animal del horóscopo. A él le siguen el gallo, el perro y el cerdo. Basándose en el «yin» y el «yang» y en los elementos básicos del universo, cada signo está marcado por un ascendente que puede ser de metal (oro), agua, madera, fuego y tierra. A tenor de dichos principios, el año 2016, que para el calendario chino es el 4714, será regido por el mono de fuego.

Según los astrólogos y maestros del «feng shui», los nacidos bajo tal signo son inteligentes, curiosos y guapos, pero también pueden pecar de envidia, arrogancia y egoísmo. Bajo el signo del mono han nacido importantes figuras históricas y celebridades como Julio César, Leonardo da Vinci, Charles Dickens, Yao Ming, Celine Dion, Tom Hanks, Michael Douglas, Bette Davis, Gisele Bundchen y Miley Cirus.

Mientras la cabra apura sus últimas horas, los chinos confían sus mejores deseos al nuevo año del mono.