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El Carnaval brasileño da tregua a la «Operación lavacoches», pero no deja de vivir de corrupción

Los fondos que financia la principal fiesta nacional vienen del «bicho», un popular juego ilegal

São PauloActualizado:

El Carnaval, la principal fiesta del año en Brasil, comenzó este fin de semana dándole una tregua a las investigaciones de corrupción de la Operación Lavacoches, pero la diversión, la opulencia y el brillo de los desfiles de las escuelas de samba, también son eclipsados por fuertes indicios de crímenes fiscales, desvíos y blanqueo de fondos. Un tradicional juego de apuestas, una especie de lotería popular conocida como «Juego del Bicho», prohibido desde el el siglo XIX, tiene una relación univitelina con los tradicionales desfiles de las Escuelas de Samba.

Mientras Río de Janeiro, la ciudad que más ha sufrido con la corrupción y la violencia, se prepara para abrir sus desfiles, el diario Extra, del grupo Globo, informa un nuevo escándalo vinculado a este juego prohibido. Una lavandería de ropa, sería la fachada de blanqueo de fondos de Rogerio Andrade, presidente de honor de Mocidade Independente de Padre Miguel, una de las escuelas de samba más antiguas y premiadas de Brasil y la campeona del último carnaval.

Andrade, un polémico gran empresario del Carnaval, está siendo investigado por el Consejo de Control de Actividades Financieras (Coaf) por usar ese establecimiento para limpiar fondos de este juego clandestino, muy popular en Brasil, pese a su prohibición, en que apostadores compran diariamente números que corresponden a figuras de animales.

Lavando dinero en una tintorería

La empresa RAI Holding, de Andrade y su hijo Gustavo, ganó una fortuna lavando ropa y cuadruplicó su facturación en cuatro años, los mismos en que el país ha vivido una de sus peores crisis económicas. No siendo el sector de tintoreros uno de los más expresivos económicamente, los movimientos de dinero en efectivo, la incompatibilidad con su declaración de renta, y la rentabilidad del negocio operado por solo dos empleados, llamaron la atención de la policía y de la fiscalía.

El comisario Samuel de Oliveira, que investiga a Andrade, informó en una de las investigaciones que "existen fuertes indicios "de que Andrade sigue cometiendo infracciones a través del juego ilegal, y del comercio y contrabando de máquinas de caza monedas, también prohibidas en Brasil. La propia escuela de samba sería, según el investigador, otro camino usado para lavar dinero, gracias a la facilidad para emitir comprobantes falsos y realizar gastos informales. Las escuelas de samba ganan fortunas, reciben patrocinios y dan trabajo, remunerado y voluntario a millares de personas.

El «bicheiro» investigado

Rogerio Andrade fue condenado en 2009 a 18 años de prisión por corrupción activa, pero está libre gracias a un habeas corpus. En 2013 fue absuelto de la acusación de haber mandado matar a un primo y sigue siendo un dirigente de peso la escuela Mocidade, que también fue presidida por su tío, Castor de Andrade, ya fallecido, y considerado históricamente el rey de los «bicheiros», como son llamados los dueños de juego del «bicho».

El heredero del «bicheiro», que se presenta como un empresario exitoso, rechaza todas las acusaciones, pero es considerado uno de los principales representantes de esa mafia de juego clandestino que patrocina las escuelas, y tiene vínculos con el narcotráfico, el crimen organizado y la violencia de Río de Janeiro.

Anfitrión de uno de los palcos más lujosos y mejor ubicados del sambódromo de Marqués de Sapucaí, Andrade recibe políticos, empresarios y artistas en una de las celebraciones más disputadas del país, además de vivir una vida de lujo. Algunos de estos personajes, citados también en la Operación Lavacoches, habrían ayudado a blanquear fondos de políticos como el expresidente del Congreso, Eduardo Cunha, el verdugo que pavimentó la destitución de la expresidente, Dilma Rousseff (2011-2016).

El Carnaval y el Juego del Bicho

Investigaciones de la policía, de la fiscalía, e incluso estudios sociológicos, investigan hace décadas, este esquema de contravención que puede ser la cuna de los graves problemas de corrupción y de una ética compleja que ha llevado al país a ser el protagonista de una de las mayores tramas de corrupción internacional, comandada por sus principales constructoras de infraestructura y su petrolera estatal, la Petrobras.

El juego del bicho, que nació en el siglo XIX como una lotería popular para ayudar a mantener un antiguo zoológico de Río, se volvió una fiebre y pasó a ser prohibido a partir de 1895, pero nunca dejó de existir. El juego popular creció más aún a partir del surgimiento de las escuelas de samba en la década de 1930, que comenzaron a ser financiadas por «bicheiros». Es por eso que la relación entre el Carnaval y el «Juego del Bicho» es considerada inseparable y tan difícil de combatir dentro de una cultura que vive de esa fiesta pagana.

Es común encontrar este juego en mostradores portátiles en bares populares y antiguos, en las calles de las principales ciudades brasileñas, siempre discretamente y sin llamar mucho la atención. La relación de los brasileños con este juego ilegal es muy fuerte y cotidiana. Si alguien sueña con un rey, por ejemplo, busca un mostrador de bar o una lotería, esta sí legal, para apostar en los números del «león».

El ministerio público es uno de los órganos de fiscalización brasileños que ha denunciado la relación entre este juego y las escuelas de samba para lavar dinero, incluso de políticos. Pese a la polémica y a proyectos parlamentarios que tratan de legalizar el juego y los casinos, Brasil aún no encuentra una salida para enfrentar su corrupción endémica, y mientras tanto, prefiere seguir disfrutando la fiesta, para volver a discutir la corrupción después del miércoles de ceniza.