VENEZUELA

Cabello presionó para dirigir Defensa pero tuvo rechazo militar

Ahora queda de mero diputado, a merced de las investigaciones en EE.UU. por narcotráfico

Cabello abandonando la Asamblea Nacional en su primera sesión ordinaria, el 6 de enero
Cabello abandonando la Asamblea Nacional en su primera sesión ordinaria, el 6 de enero - EFE
EMILI J. BLASCO Madrid - Actualizado: Guardado en: Internacional

El gran perdedor del cambio de Gobierno anunciado el miércoles por el presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha sido Diosdado Cabello, número dos del país hasta hace apenas un mes y ahora reducido a la condición de simple diputado. Cabello mantiene su cargo de vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), pero se ha quedado sin ningún puesto institucional o ejecutivo. No solo ha tenido que dejar la presidencia de la Asamblea Nacional, ahora controlada por la oposición, sino que además ha visto frustrado su intento de entrar en el Gobierno como titular de Defensa. La pérdida de poder de Cabello es clara: su hermano José David ha dejado el Ministerio de Industria.

Hasta el mismo día de la constitución de la Nueva Asamblea Cabello estuvo presionando para desplazar al ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y ser nombrado él al frente de la Fuerza Armada Nacional, según desvelan fuentes vinculadas con el Alto Mando. Sin embargo, el rechazo de buena parte de la cúpula militar a que Cabello o incluso alguien puesto por él –se barajó el nombre del comandante del Ejército, el general Juan deJesús García Toussaintt– dirigiera Defensa aconsejó a Maduro dejar a Padrino en su puesto. Como había ocurrido el 6 de diciembre en la jornada electoral, cuando Padrino se enfrentó directamente a Cabello por la intención de este de alentar desórdenes callejeros, ambos volvieron a tener una fuerte discusión antes de la constitución de la Asamblea Nacional al oponerse de nuevo el ministro de Defensa a que diversos grupos promovieran violencia.

El hermano de Cabello, que era ministro de Industria, sale del Gobierno; solo queda su esposa, pero en Turismo, una cartera de poco peso

Sin el relevante puesto institucional que antes tenía y sin una cartera ministerial de la importancia de Defensa, Cabello queda en una situación especialmente vulnerable frente a la investigación abierta sobre él en Estados Unidos por narcotráfico. Una de las personas que han colaborado en la reunión de información contra Cabello sugiere que la presentación de una acusación formal quedó pendiente de la aprobación de la fiscal general, Loretta Lynch. Ahora que Cabello ya no es un alto cargo de Venezuela la causa podría seguir su curso, al no tener que cuidar ciertos procedimientos diplomáticos. Algunos medios hablan de una decisiva reunión que se celebrará en Nueva York a comienzos de esta semana semana.

La pérdida de poder de Cabello también queda en evidencia con la salida de su hermano, José David Cabello, conocido como el Mocho, del Ministerio de Industria. En el Gobierno permanece la mujer de Diosdado, Marleny Contreras, quien hace menos de un año fue nombrada titular de Turismo, pero se trata de un puesto menor.

El Mocho sigue de momento al frente de la agencia tributaria y aduanera, cuyo manejo habría dado a los hermanos Cabello un especial margen en la gestión de su actividad de narcotráfico, según las acusaciones que se hacen en EE.UU. Al perder el control de Industria, sin embargo, José David Cabello ya no tendrá autoridad sobre la Corporación Petroquímica de Venezuela (Pequiven), cuya producción de urea –componente químico utilizado en la producción de cocaína­– ha sido relacionada con la actividad de las mafias de la droga en Venezuela.

Cocaína «negra»

Por otra parte, en relación al narcotráfico, nueva información confirma lo que ya adelantó ABC sobre la probable existencia en Venezuela de talleres que solidifican la cocaína convirtiéndola en objetos para burlar mejor los controles fronterizos; luego en destino son transformados de nuevo en polvo. La Policía española anunció el martes que había interceptado un alijo de 375 kilos de cocaína “negra” (mezclada con una sustancia sólida de color negro) que había llegado a las islas Canarias e iba a ser tratada en un laboratorio de Torrelles de Foix (Barcelona). Entre los detenidos había tres venezolanos, uno de ellos a bordo de la embarcación que transportaba la droga, mientras que los otros dos estaban encargados del proceso químico para convertir de nuevo la droga en polvo blanco. Las autoridades españolas y la DEA, la agencia antinarcóticos estadounidense, que también intervino en el caso, no han mencionado ningún cartel que pudiera estar implicado en la operación.

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