Contenedores en el puerto de Hamburgo
Contenedores en el puerto de Hamburgo - AFP

Elecciones Alemania 2017La buena marcha de la economía, la gran baza de Merkel en las elecciones alemanas

Un crecimiento al alza y un escaso desempleo allanan a la canciller el camino de su reelección en las elecciones de Alemania

BerlínActualizado:

La OCDE ha revisado al alza esta semana su previsión de crecimiento económico para Alemania, vaticinando un 2,2% para 2017, dos décimas más que en su última evaluación, y un 2,1% para 2018. También el prestigioso Instituto IFO acaba de presentar un optimista documento en el que advierte de que aún hay margen para aumentar el crecimiento este año, basándose en que el último dato trimestral de demanda doméstica aumenta ocho décimas. La inversión en construcción aumenta a un ritmo de nueve décimas y en maquinaria y bienes de equipo un 1,2%. «Lo único que queremos es que todo siga como hasta ahora, a las empresas les interesa la estabilidad y creo que si hay alguien que puede conseguirla es ella», dice Martin Lahgenkopf, director de una pequeña empresa familiardel sector inmobiliario en Berlín.

El 58,5% de los nuevos puestos de trabajo en Alemania proceden de estas empresas familiares, que aportan el 56% del PIB. «A pesar de tratarse de empresas familiares, muchas de ellas son punteras y la innovación tecnológica requiere de una gran inversión. Para invertir se necesita estabilidad política y por eso es un sector que en general está contento con este gobierno», explica Oliver Falck, catedrático de Economía de la Universidad Ludwig-Maximilian de Múnich.

La canciller Merkel no detalla en sus mítines o actos electorales los logros macroeconómicos de sus tres pasadas legislaturas. A la vista están. Pero sí repite el mantra de «a mí ya me conocéis» y cuela la palabra «prosperidad» en una de cada diez frases, más o menos.

El debate de los impuestos

«Hay pocos alemanes que digan que les va mal económicamente», explica el politólogo Oskar Niedermayer, del Instituto Otto Suhr, «es cierto que la desigualdad crece, pero la media de los salarios y las pensiones ha subido en un contexto de inflación contenida y tipos de interés cero, y es evidente que la justicia social no es percibida como un factor decisivo por la gran mayoría. Por eso la campaña socialdemócrata de Martin Schulz, que se ha centrado más en temas como la reforma de las pensiones, no ha tenido tanto éxito».

El asunto económico que más atención ha captado durante esta campaña han sido las promesas de bajar los impuestos. El SPD de Martin Schulz beneficiaría a quienes ganen menos de 60.000 euros -nueve de cada 10 trabajadores alemanes- y reduciría las contribuciones a la Seguridad Social para aquellos que ganen hasta 15.000 euros al año. Los ingresos reales disponibles de los menos ricos han caído un 8% desde 1991, y revertir esta tendencia impulsaría el consumo, con consecuencias incluso a escala europea.

La CDU de Merkel, por su parte, promete una reducción de 15.000 millones de euros anuales en el impuesto sobre la renta y la eliminación en 2010 del impuesto de solidaridad, el Soli, creado después de la reunificación para transferir riqueza de la parte occidental a la antigua RDA. Para las familias establece, además, una subida del dinero que reciben los padres por tener hijos de hasta 300 euros más por hijo al año. «Ese punto es clave», subraya Silvia, que reparte sus tres hijos entre el colegio y el Kindergarten cada mañana. «Lo importante no es que se bajen los impuestos así como así y después no se puedan financiar las ayudas a las familias, creo que es más rentable lo que propone Merkel», apunta.

Silvia, profesora de yoga, buscará trabajo a tiempo parcial el próximo año, cuando los tres niños estén ya en el colegio. No quiere jornada completa, ni trabajar por las tardes ni los fines de semana, ni tampoco un trabajo a más de dos kilómetros de su casa, lujos que los trabajadores de otros países europeos no pueden ni imaginarse escritos en una solicitud de empleo. Pero los alemanes sí.

Un paro de menos del 6%

Con máximos históricos de población empleada, por encima de los 44 millones de personas, y una tasa de desempleo del 5,7 %, lo que supone que buena parte del territorio está en situación de pleno empleo técnico, tienen la sartén por el mango.

A pesar de la creciente precariedad, palpable desde la crisis financiera internacional que arrancó en 2008, una reciente encuesta apunta que el 88% de los trabajadores está satisfecho o muy satisfecho con su empleo, y el tradicional estudio anual sobre los miedos de los alemanes sitúa el temor a que la crisis de la deuda en la UE perjudique a los contribuyentes en cuarto lugar, detrás del terrorismo, los extremismos y las tensiones que genera la llegada de refugiados.

Las demás promesas económicas de Merkel apuntan a 2030 y están relacionadas con la transición demográfica y con la transición digital. Y parece haber acertado con su respuesta a la industria del automóvil, a la que ha criticado por el escándalo de los motores trucados, pero a la que sigue cediendo ayudas millonarias «en virtud de los 800.000 empleos que sustenta».