Brutal cabezazo del hermano de un capo mafioso a un reportero de la RAI

Le fracturó el tabique nasal y después lo persiguió a cachiporrazos tras preguntarle por qué su familia había apoyado en estas elecciones al partido fascista CasaPound

RomaActualizado:

Un hecho gravísimo, que confirma que en Italia hay zonas con mafiosos que intentar imponer su ley, ha indignado al país. En Ostia, municipio marítimo con 250.000 habitantes situado a 30 kilómetros de Roma, el décimo de los 19 distritos que tiene la capital italiana, fue agredido brutalmente un periodista de la RAI, Daniele Piervincenzi, cuando micrófono en la mano preguntaba al hermano de un capo mafioso por sus relaciones con la extrema derecha. El reportero recibió de forma imprevista un impresionante cabezazo que le fracturó el tabique nasal. Después lo persiguió dándole cachiporrazos, intentando además romper la cámara del reportero gráfico que acompañaba a Daniele Piervincenzi.

El agresor fue Roberto Spada, propietario del bar “Music”, hermano menor del capo mafioso Carmine “Romoletto”, jefe de un clan que está encarcelado con una condena a diez años por extorsión mafiosa. En Ostia se celebraron elecciones locales el pasado domingo, después de que el municipio hubiera estado gestionado por un comisario durante dos años, al ser disuelta por mafia la junta municipal. El periodista de la RAI que sufrió la grave agresión se había limitado a preguntar a Roberto Spada por qué su familia había apoyado en estas elecciones al partido fascista CasaPound, que obtuvo un resultado récord: 9,08 %. Se da así el caso sorprendente de que en el litoral romano la extrema derecha de CasaPound se convierte en el partido bisagra entre los populistas del Movimiento 5 Estrellas y el derechista Hermanos de Italia.

Territorio dominado por clanes

La agresión se produjo hace un par de días, pero, ante la sorpresa de la opinión pública, no se adoptó de inmediato ninguna medida cautelar contra Roberto Spada, que siguió moviéndose por Ostia con libertad y con su estilo de matón mafioso. El caso suscitó alarma en la sociedad y en la clase política. El escándalo por la inacción de las autoridades hizo que la indignación en el país creciera con el paso de las horas. No se entendía que el matón, con un peligroso historial delictivo, no hubiera sido arrestado. Por fin, esta tarde agentes del Arma de Carabineros detuvieron a Roberto Spada en su casa de Ostia. Se produjeron momentos de tensión, ya que algunos jóvenes, simpatizantes del clan mafioso de los Spada, increparon a las fuerzas del orden.

El periodista había recibido una llamada telefónica del ministro del Interior, Marco Minniti, quien manifestó que se ha tratado de “una cuestión muy grave, por el hecho en sí mismo, por el historial del agresor y porque ha sido agredido un periodista en campaña electoral”. El exprimer ministro, Matteo Renzi, lo ha definido un acto “con un terrible valor simbólico”. En efecto, demuestra, como hoy escribe el diario “La Repubblica”, que hay “un trozo de Roma sin Estado”, donde algunos mafiosos, como el clan de los Spada, controlan el mercado de la droga e imponen su ley, porque “aquí todos tienen un precio y todo tiene un precio”, escribe "Repubblica". Por denunciar estos hechos, una periodista de “La Repubblica”, Federica Angelini, está amenazada de muerte y se ve obligada a tener escolta desde hace años, y sus hijos han sido igualmente amenazados de muerte por el citado Roberto Spada. Ante esta situación de grave deterioro social a las puertas de Roma, el escritor Roberto Saviano, autor de “Gomorra”, denuncia hoy que “Ostia es hoy como Corleone (Sicilia) o como Scampia (Nápoles), territorio dominado por los clanes. Y el Estado italiano tiene responsabilidades enormes por esto”.

Con la detención de Roberto Spada el gobierno intenta dar una respuesta a muchos que, como Roberto Saviano, critican la ausencia del Estado en territorios del país. El ministro del Interior, Marco Minniti, tras agradecer la actuación de los carabineros, ha querido tranquilizar a la opinión pública: «La detención de Roberto Spada-afirma el ministro del Interior en un comunicado- es la demostración de que en Italia no existen zonas francas».