El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, durante un acto en Bruselas
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, durante un acto en Bruselas - Reuters

Bruselas teme que la crisis germana paralice a la Unión Europea

El resultado alemán proyecta un panorama inquietante para las elecciones europeas de 2019

Corresponsal en BruselasActualizado:

La Unión Europea esperaba las elecciones alemanas para desbloquear los principales dossiers que tiene ante sí. Lejos de resolver las incógnitas, el resultado de las elecciones del domingo prefigura un escenario de incertidumbre que según fuentes políticas europeas se va a prolongar «durante mucho tiempo». El objetivo ahora se pone en minimizar los efectos de la fiebre populista en las próximas elecciones europeas, el año 2019, en las que un resultado como el alemán supondría sencillamente el bloqueo de las instituciones.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, llamó este lunes a la canciller Angela Merkel para felicitarle por la victoria, aunque sea en términos protocolarios puesto que tampoco el luxemburgués esperaba ese resultado. También llamó al candidato socialdemócrata, su gran amigo Martin Schulz, aunque en su caso no fue para felicitarle, sino todo lo contrario. Tenía razones Juncker para mantener esa conversación con Schulz, que fue el que garantizó su elección en 2014. Pero entonces fue solamente por 44 votos, un margen muy peligroso porque, como confesaba este lunes un alto dirigente europeo de origen alemán, la proyección de los resultados en su país a las elecciones europeas de 2019 arroja un escenario espeluznante.

Los liberales alemanes no son antieuropeos, pero se oponen a una mayor integración en la zona euro

Y entretanto, todos los planes para reactivar la construcción de las estructuras institucionales de la zona euro se han quedado paralizadas. No se puede saber ni siquiera si el actual ministro de Finanzas, el poderoso Wolfgang Schauble, seguirá en su puesto o no. El comisario alemán, Gunter Oettinger, ha propuesto que le nombren presidente del Parlamento alemán, que es un puesto de gran relumbre para el que ha sido el gran guardián de la ortodoxia económica, de modo que liberaría la cartera de Finanzas para las negociaciones de la coalición.

Pero nada parece indicar que esas negociaciones serán rápidas ni que vayan a tener un resultado previsible. La cuestión de quién ocupará el cargo de Mario Draghi al frente del Banco Central Europeo en 2019 estaba también pendiente de estas elecciones y el veredicto de las urnas ha sido de todo menos claro. Manfred Weber, el líder del grupo parlamentario del Partido Popular Europeo, es de los que creen que hay que «cerrar cuanto antes este capítulo» de tipos de interés cero y compra de deuda, «para volver cuanto antes a una situación normal».

Crisis de los refugiados

Pero lo primero que cree que hay que cerrar en la UE es el tema de los refugiados, que ha sido el elemento que más ha pesado en la voluntad de los alemanes en las urnas. Antes de entrar en discusiones sobre el presupuesto europeo, sobre la transformación del fondo de estabilidad en una especie de Fondo Monetario Europeo, antes de entrar en el meollo del Brexit, los populares alemanes creen que hay que enviar el mensaje claro de que el asunto de los refugiados está resuelto y no volverá a pasar.

¿Y cómo puede afectar a Europa una eventual «coalición Jamaica»? Nadie lo sabe todavía. Los liberales no son antieuropeos, pero se oponen a una mayor integración en la zona euro. Los verdes apoyan la emisión de deuda europea y sí quieren una mayor integración. ¿Cual de los dos partidos obtendrá la parte más importante del pastel? La esperanza en Bruselas es que Merkel logre maniobrar para hacer que ese enfrentamiento estructural entre liberales y verdes le acabe convirtiendo a ella en el árbitro de las ambiciones de ambos.