Alice Lai, hongkonesa con una ciudadanía británica especial, ondea una "Union Jack" en la manifestación por la democracia en el vigésimo aniversario de la devolución a China
Alice Lai, hongkonesa con una ciudadanía británica especial, ondea una "Union Jack" en la manifestación por la democracia en el vigésimo aniversario de la devolución a China - P. M DÍEZ

Los británicos de Hong Kong quieren emigrar por miedo a China

Antes de la devolución en 1997, el Reino Unido concedió un pasaporte especial a 3,5 millones de hongkoneses, pero no les otorga permiso de residencia

ENVIADO ESPECIAL A HONG KONGActualizado:

Cuando nacieron Humphrey Lau y Alex Tong, Hong Kong era una colonia británica. Como si vivieran en cualquier otro lugar del Reino Unido, se educaron bajo los valores democráticos que predominan en Occidente. Pero en 1997, hace justo 20 años, Hong Kong fue devuelto a China y, de la noche a la mañana, pasaron a estar gobernados bajo el autoritario régimen del Partido Comunista.

Para calmar sus temores, Pekín ideó el principio de “un país, dos sistemas”, que se comprometía a respetar la autonomía y las libertades de la ciudad durante 50 años. Por su parte, Londres ofreció a los habitantes de Hong Kong la posibilidad de convertirse en nacionales británicos del extranjero. Con el nombre de BNO, siglas en inglés de British National Overseas, este estatus especial les permitía seguir conservando la ciudadanía del Reino Unido y su carné de identidad local. Casi tres millones y medio de personas (la mitad de la población) se acogieron a dicha fórmula, que les otorga un pasaporte británico con el que pueden pasar hasta seis meses en el Reino Unido. Pero no les concede el derecho de residencia - para evitar una emigración masiva - ni a votar. Además de brindarles protección consular, con este pasaporte viajan por buena parte del mundo sin necesidad de visado y, hasta que llegó el Brexit, se movían libremente por la Unión Europea.

Seguro de por vida

En 2014, unos 400.000 hongkoneses tenían vigentes estos pasaportes BNO, que se renuevan cada diez años por unos mil dólares HK (112 euros). Incluso aunque hayan expirado, sus titulares pueden renovarlos en cualquier momento porque la especial ciudadanía británica que adquirieron en 1997 se mantiene para toda su vida. Tras la Revuelta de los Paraguas en 2014, en la que cientos de miles de personas se manifestaron contra el régimen chino para exigir sufragio universal, se han disparado las renovaciones de estos pasaportes, que solo se conceden a quienes los solicitaron antes de la devolución, nunca después. Ni siquiera los hijos de una pareja de hongkoneses BNO pueden ser británicos, salvo que nazcan en el Reino Unido. Según datos oficiales, el año pasado se renovaron 37.500 pasaportes BNO, un 44 por ciento más que en 2015 y la cifra más alta en una década. Debido al temor en Hong Kong al autoritarismo chino, estos pasaportes se perciben como un seguro de vida por si la ciudad pierde sus libertades.

Pero, como no les permiten instalarse en el Reino Unido, los hongkoneses BNO quieren que se les conceda la plena ciudadanía. «Así podríamos emigrar si hubiera problemas, ya que el régimen chino no es democrático y tiene cada vez más control sobre la ciudad», argumenta con marcado acento inglés Alex Tong, que tiene 32 años y trabaja en el Consulado de Canadá. En su opinión, «Hong Kong tenía más libertad en la época británica», pero se siente «traicionado por el Reino Unido por considerar a los británicos del extranjero ciudadanos de segunda y no tener los mismos derechos que el resto».

«El pasaporte británico con derecho a residir en el Reino Unido sería un chaleco salvavidas»

Como secretario de la organización BritishHongKong, Humphrey Lau, de 45 años, impulsa una campaña para que el Gobierno británico les reconozca la plena ciudadanía. «El pasaporte británico con derecho a residir en el Reino Unido sería un chaleco salvavidas. Tengo familia en Escocia y me gustaría mudarme allí, porque dudo que Hong Kong consiga la democracia bajo el control de China», asegura este profesor universitario, doctor en Educación.

Tanto él como Tong denuncian que «Hong Kong se está convirtiendo cada vez más en una ciudad china y perdiendo su carácter y sus esencias británicas». Con preocupación, auguran un negro futuro para la excolonia después de 2047, cuando expire el modelo de «un país, dos sistemas».

Falta de expectativas

«Antes creíamos que la apertura de China iba a traer más libertad, pero no ha sido así»

Por ese motivo, ambos participaron en la Revuelta de los Paraguas, que fracasó en su demanda del sufragio universal, y entienden el reciente brote independentista por el autoritarismo chino. «La mayoría de la gente se siente pesimista porque, a la falta de expectativas políticas, se suman las dificultades para comprar una casa o encontrar trabajo», razona Alex Tong. A su lado, Humphrey Lau recuerda que «antes creíamos que la apertura de China iba a traer más libertad, pero no ha sido así».

Para Martin Oei, comentarista político del diario «Apple», muy crítico con Pekín, «la única salida para Hong Kong es la independencia, sobre todo para la gente joven, porque el régimen chino es totalitario y no va a cambiar». Tras alertar que la situación «es una bomba de relojería», añade que «los últimos comicios locales han sido un punto de inflexión porque la mayoría de la gente prefería al candidato John Tsang, pero el comité electoral afín a Pekín escogió a la oficialista Carrie Lam».

De forma ilusa, otros hongkoneses como Alice Lai, diseñadora gráfica de 39 años, desean que Hong Kong vuelva al Reino Unido. Ondeando la «Union Jack» y ataviada con una camiseta donde se podía leer en inglés «Mantén la calma y reunifícate», adaptación del famoso lema británico de la Segunda Guerra Mundial, así lo reclamaba en la manifestación por la democracia del pasado sábado. Dos décadas después de volver a China, todos estos hongkoneses son más británicos que nunca.