May y su ministro de Economía, Philip Hammond visitan el jueves la Universidad de Leeds
May y su ministro de Economía, Philip Hammond visitan el jueves la Universidad de Leeds - Reuters

El Brexit destroza el PIB del Reino Unido

El crecimiento para este año 2017 se fija en el 1,5% cuando en marzo pasado se había estimado un 2% de aumento. En los próximos tres años el PIB británico continúa desacelerándose

Corresponsal en LondresActualizado:

Pocos se esperaban las previsiones económicas que el ministro británico de Economía aportó durante su exposición del proyecto de presupuestos en el Parlamento. Mientras Philip Hammond defendía su propuesta ante la Cámara de los Comunes se mostraba orgulloso de lo resiliente y vibrante que es la economía británica justo antes de dejar la cifra del PIB de Reino Unido para los próximos años. Un dato inesperado por el descenso drástico que la Oficina del Presupuesto espera. Y es que el crecimiento en este 2017 será del 1,5%, por debajo de su predicción del 2% realizada en marzo. A partir de aquí todo son bajadas para los próximos ejercicios. Un 1.4% en 2018 y un 1.3% en 2019 y 2020.

Con este tajante recorte, hecho por las previsiones oficiales del Departamento de Hacienda, en las predicciones de crecimiento para este año y los siguientes se consigue uno de los peores pronósticos de expansión económica para el país de los últimos años.

Todo, claro está, influido por la incertidumbre que crea el Brexit. Al proceso de salida de la Unión Europea el ministro le tiene que destinar 3.000 millones de libras (3.300 millones de euros) del presupuesto del próximo año para tapar posibles agujeros. Una cifra que, en un guiño a los más brexiter del Gobierno, podría aumentar. «Estoy listo para asignar más dinero si es necesario. Nadie debería dudar de nuestra determinación». A esto se añaden los casi 790 millones de euros que el Gobierno británico ya ha gastado en el Brexit.

Caída en el ránking mundial

Cuestionado por algunos compañeros de partido por promover un Brexit más blando, el ministro se afanó en resaltar la fortaleza y la salud de la economía británica: «Londres es el centro de servicios financieros internacionales número uno. Tenemos algunas de las mejores compañías del mundo. Y una posición dominante en una gran cantidad de industrias tecnológicas y digitales que formarán la columna vertebral de la economía global del futuro. Aquellos que subestiman a Gran Bretaña corren un riesgo». Pero admitía a continuación que el país ya no es la quinta economía mundial.

«Gran Bretaña es la sexta economía más grande del mundo» decía el ministro, perdiendo así el puesto ante Francia y quedándose, por tanto, en la sexta posición por detrás de Estados Unidos, China, Japón, Alemania y Francia.

Según los datos del Banco Mundial, clasificados por producto interior bruto, en 2016 el Reino Unido todavía superó fácilmente a Francia con un PIB de 2.618 billones de dólares. Pero según las previsiones del FMI para 2017, Francia ya se sitúa por delante del Reino Unido.

Pérdida de calidad de vida

La productividad ha sido siempre el talón de Aquiles de la economía del Reino Unido desde la crisis financiera y ahora se suma a ella el problema de la inflación, en máximos de los últimos años (3%). A esto se le suma el deterioro en el nivel de vida de los ciudadanos británicos. Las familias británicas ya se ven afectadas por la salida del Reino Unido de la UE y esto les va a condicionar aún más si cabe en los próximos años.

Según la fundación The Resolution Foundation «se prevé que estas se encuentren en las primeras fases del período más prolongado de caídas continuas en sus ingresos desde hace 60 años, incluso más que en el periodo posterior a la crisis financiera».