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Berlusconi confía en ganar con la alianza de los ultras

Los líderes de los tres partidos de la derecha tienen profundas diferencias de fondo

CORRESPONSAL EN ROMAActualizado:

Sin nuevas ideas, con muchas promesas imposibles de cumplir y sin un serio debate sobre el futuro del país, Italia afronta con cierto hastío y cansancio la última semana de campaña electoral, con un escenario abierto a cualquier posibilidad de gobierno. Ha sido, además, una campaña aburrida, en la que no hubo ni un solo debate en televisión entre los candidatos. El resultado del voto del próximo domingo es el más incierto de la historia reciente de Italia. Lo único seguro es que el viento, como en el resto de Europa, sopla a favor de la derecha. Mientras la izquierda podría sufrir una derrota histórica, y el populista M5E se convertiría en el primer partido (28%), Silvio Berlusconi, el líder de Forza Italia, se siente ya vencedor al frente de una coalición con las formaciones ultras. Aunque no se presenta como candidato a primer ministro, porque está inhabilitado hasta 2019, al haber sido condenado por fraude fiscal. La resurrección del ex Cavaliere es uno de los hechos más sorprendentes de esta campaña. Muchas veces lo dieron por muerto políticamente, pero como el Ave Fénix ha renacido de sus cenizas: Tras el «bunga bunga» que hundió su imagen, Berlusconi, a sus 81 años, ahora es considerado por muchos el «abuelo» de la patria.

Una lotería

«Estas elecciones son una lotería. Ha ocurrido así en otras ocasiones, pero nunca como ahora. Los resultados posibles, si creemos en los sondeos, van desde una mayoría estrecha para el centro-derecha hasta el caos», afirma el profesor de Sistema Político Italiano Roberto D’ Alimonte. Nadie descarta hoy que el 4 de marzo salga de las urnas una mayoría parlamentaria de la derecha. Para ello necesita alcanzar el 40% de los votos. Pero las encuestas dan un 16,4%a Forza Italia, un 13,5%a la Liga Norte de Matteo Salvini, y un 5% a la más radical Hermanos de Italia. En total, en torno al 36%. Pero la ley electoral, con un sistema proporcional, favorece a la coalición de derechas y, según el estudio realizado por el profesor de Ciencias Políticas Salvatore Basallo, la victoria la tendría ya en el bolsillo en el Senado, en tanto en la Cámara de diputados le faltaría media decena de diputados para la mayoría absoluta.

Aunque Italia tradicionalmente es un país de derechas y ahora el viento sopla a favor claramente de esta tendencia, los italianos no sienten especial nostalgia por Berlusconi. En la valoración política personal, el ex Cavaliere, con un 28% de apoyos, es superado por sus principales rivales: Paolo Gentiloni, Luigi di Maio, Emma Bonino, Matteo Salvini y Matteo Renzi. Dueño de tres canales de televisión, Berlusconi se ve favorecido por una gran campaña mediática. Los italianos, además, suelen olvidar y perdonar ciertos escándalos. El ex primer ministro se ha presentado en campaña con su radiante sonrisa, como si el tiempo se hubiera detenido hace veinte años. Es más, apareció en el programa «Porta a Porta» de la televisión pública RAI para firmar un «acuerdo con el pueblo italiano», como en 2011, por el que promete crear cientos de miles de puestos de trabajo. Pero esta vez había una aparente «diferencia»: «Ahora estoy más joven y tengo más pelo que en 2011». Un milagro gracias a los transplantes que se ha realizado.

Contra el eterno retorno de Berlusconi se ha alzado con un durísimo editorial el diario «La Repubblica», de centro izquierda: «Se ha sepultado la memoria de los daños causados por las leyes hechas a su medida de Berlusconi y se ha olvidado el estado de las cuentas y de la salud económica del país».

Se detestan

El problema que se le presenta a Berlusconi y a la derecha es que no es una auténtica coalición, porque sus principales líderes se detestan y hay diferencias de calado en sus programas: Matteo Salvini es aliado de la ultra Marine Le Pen; Berlusconi se siente cercano a la moderada Angela Merkel y cuenta con el apoyo de Bruselas, que le ve como un mal menor y una barrera para frenar el populismo y la xenofobia de la Liga Norte. Si obtiene la mayoría, Berlusconi querrá imponer a su candidato a primer ministro –sus preferencias se inclinan por Antonio Tajani, presidente del Parlamento europeo–. Pero si la derecha no logra una mayoría suficiente para gobernar podría disolverse, y Berlusconi y Salvini buscarían otros aliados en otras formaciones.