El Boeing 737-200, siniestrado el pasado viernes tras despegar del aeropuerto internacional José Martí, en La Habana
El Boeing 737-200, siniestrado el pasado viernes tras despegar del aeropuerto internacional José Martí, en La Habana - EFE

Accidente avión CubaEl avión siniestrado en La Habana ya tuvo un fallo eléctrico hace un mes

Un pasajero, que voló desde Perú a Holguín, relata a Radio Martí las malas condiciones del aparato y asegura que «nunca había pasado tanto miedo»

MADRIDActualizado:

«Nunca sentí tanto temor», aseguró este lunes a Radio Martí Noticias Roberto Miguel Santana, al referirse al vuelo que realizó desde Perú «hasta mi Holguín natal». Su testimonio tiene interés porque el aparato en el que voló fue el mismo siniestrado el pasado viernes nada más despegar del aeropuerto de La Habana, y en el que perdieron la vida más de un centenar de personas. Santana viajaba procedente de la VIII Cumbre de las Américas, celebrada los días 13 y 14 de abril en Lima.

«He volado en muchos aviones, pero este era muy viejo y estaba muy deteriorado», afirma, en relación al Boening 737-200 de la compañía mexiana Global Air, que desde hace un mes operaba para Cubana de Aviación. Recuerda que cuando comenzó el descenso «falló la electricidad. El avión bajó a mucha velocidad. Nunca sentí tanto terror».

Santana critica abiertamente a la aerolínea cubana, a la que califica de «negligente». «Ultiliza aviones tan estropeados, que es mejor viajar por tierra. Y eso es un problema de inversión. Uno tiene que invertir más en su centro de transportes. Lo barato sale caro. Hay que esperar a accidentes tan trágicos como este para darse cuenta. Y ahora culpar a terceros, y el culpable es el gobierno [cubano]por alquilar aviones tan viejos y en mal estado».

Cubana de Avición suele alquilar aviones a compañeras extranjeras debido a la falta de operatividad de su propia flota. La última compra de aviones, según el portal Martí Noticias, fue realizada en 2013 y 2014 a Rusia, cuando adquirieron varios aparatos de fabricación ucraniana. La falta de repuestos los tiene varados en el aeropuerto internacional José Martí.

Investigación

Entre los últimos aviones alquilados se encontraba este Boeing 737-200, de la compañía Global Air, fabricado en 1979. En estas casi cuatro décadas ha operado para más de once compañías, en siete países diferentes. La empresa mexicana Global Air, propiedad del español Manuel Rodríguez Campo, en la actualidad de enfrenta a una denuncia, de uno de sus expilotos, por falta de mantenimiento de su flota.

A la investigación abierta para esclarecer las causas del accidente del pasado viernes, a los expertos designados por las autoridades cubanas se ha sumado la Dirección General de Aeronáutica Civil de México, que enviará equipo de especialistas para colaborar en ella.

Por su parte, la compañía Boeing, que construyó el parato hace casi cuatro décadas, envió un comunicado expresando «sus más sinceras condolencias a las familias y amigos de quienes viajaban a bordo del vuelo 972 de Global Air para Cubana de Aviación. Boeing también extiende sus deseos de pronta recuperación para los heridos». Asimismo informa que «un equipo técnico está listo para asistir bajo las leyes estadounidenses y dirigido por la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte y las autoridades cubanas».

Por otra parte, ya ha sido recuperada la caja con la grabaciones de la cabina, cuyo contenido pues ayudar a esclarecer las causas del accidente.

Gravedad de los supervivientes

Mientras las primeras víctimas son entregadas a sus familiares, las tres supervivientes del accidente, todas de nacionalidad cubana, siguen hospitalizadas. Dos de ellas, según el parte médico, se encuentran en estado muy crítico, informa Afp. Una de ellas es una joven de 23 años que sufre un grave traumatismo craneal, mientras que otra de las supervivientes, de 39 años, tendría quemaduras en el 41% de su cuerpo. El prónostico es «reservado» para la tercera, una joven de 19 años, según informó el doctor Carlos Alberto Martinez, director del hospital Calixto Garcia, en La Habana.