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El auge de Le Pen amenaza con un referéndum para el«Frexit»

Sarkozy pide menos Europa y Hollande dice que «Europa se está jugando su disolución»

Marine Le Pen en un acto de su partido en Viena, Austria
Marine Le Pen en un acto de su partido en Viena, Austria - REUTERS
Juan Pedro Quiñonero París - Actualizado: Guardado en: Internacional

“El voto del Reino Unido somete a Europa a una dura prueba”, estima François Hollande, que se propone lanzar una “iniciativa”, nacional o franco - alemana, tras recibir a los presidentes de la Asamblea Nacional y el Senado, los dirigentes de todos los partidos políticos parlamentarios.

Grave solemnidad institucional que contrasta con una tragedia íntima, nacional: la influencia de Francia en Europa ha caído a sus niveles históricamente más bajos.

Sin olvidar el frente político estrictamente nacional, Hollande insiste en la gravedad del voto inglés: “Europa se está jugando su disolución, corriendo el riesgo de un repliegue nacional. Un peligro inmenso, ante los extremismos y populismo”.

Insistiendo en el mismo tono grandilocuente, Manuel Valls, primer ministro, considera “imprescindible y más urgente que nunca” una “reflexión colectiva”.

En nombre de la oposición conservadora, Nicolas Sarkozy hizo la tarde del viernes una declaración programática con varios principios capitales:“Restaurar los grandes principios de la seguridad interior y las fronteras comunes”; “un gobierno económico de la zona euro”; “recortar los poderes acumulados por la Comisión europea”; “frenar el proceso de la ampliación de la UE”.

Marine Le Pen saluda el Brexit como «pan bendito» reclamando un referéndum nacional, proponiendo un voto «Frexit», la salida pura y simple de Francia de la UE.

La presidenta del Frente Nacional ha dicho que «se ha puesto en marcha el movimiento para el fin de la Unión Europea como la conocemos» y que el resultado del referéndum británico «una legitimidad suplementaria para llevar ese debate a Francia».

Los últimos sondeos confirman la tendencia de los tres últimos años: Marine Le Pen, partidaria del «Frexit», eliminará al presidente de la República en la primera vuelta de las próximas elecciones presidenciales, a finales de abril y primeros de mayo de 2017.

Se presta a François Hollande alguna «iniciativa», francesa o franco- alemana, para «responder» al voto del Reino Unido. Pero la influencia de Francia en Europa ha caído a sus niveles históricamente más bajos.

La credibilidad personal de Hollande, en la escena nacional y europea es igualmente modestísima. ¿Puede «influir» o hacer proposiciones «creíbles», en Europa, un presidente que es incapaz de “gobernar” a su propio partido, el PS, profundamente dividido a primera sangre política por la política presidencial.

Desde su elección, el mes de mayo de 2012, Hollande ha anunciado en varias ocasiones «iniciativas europeas» que nunca llegaron a ser realidad, rechazadas con diplomático silencio por la Alemania de Angela Merkel, de entrada.

La canciller alemana y el presidente francés llevan muchos meses camuflando con retórica diplomática sus diferencias de fondo en todos los terrenos europeos más inflamables, comenzando por la crisis de los refugiados.

Sin duda, el presidente Hollande volverá a la carga con posibles «iniciativas» francesas o franco - alemanas. La gravedad inflamable del voto británico aconseja prudencia e iniciativas «concertadas» con los aliados más influyentes. Pero la fragilidad nacional francesa es un handicap de fondo.

A diez meses de la próxima elección presidencial, la fragilidad presidencial también es un reflejo bastante fiel de la fragmentación política nacional.

Según los sondeos, la opinión pública francesa sigue siendo partidaria de la construcción política de Europa, la UE y la zona euro. En la práctica, no es un secreto la emergencia de corrientes nacionalistas, veladamente anti europeas, de extrema izquierda, izquierda, derecha y extrema derecha.

A la extrema izquierda, el PCF y la izquierda de la izquierda, hacen campaña permanente contra la «austeridad europea». Dentro del PS, hay varias personalidades influyentes partidarias del «nacionalismo económico». A la derecha, la política alemana suscita muchas reservas en terrenos estratégicos, como la inmigración y los refugiados.

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