Al menos 31 personas han muerto y casi 50 han resultado heridas en un ataque suicida en Kabul - EFE / EP

Un atentado en Kabul deja más de 60 muertos y 120 heridos

Un simpatizante de Daesh se hizo estallar entre la gente que aguardaba en cola para registrarse en un centro de votación

CORRESPONSAL EN JERUSALÉNActualizado:

El grupo yihadista Daesh volvió a demostrar que el final del «califato» no significa el final de su amenaza y golpeó en Kabul con un atentado suicida en el que al menos 60 personas murieron y otras 120 resultaron heridas. El objetivo del suicida fue una de las oficinas electorales a las que los afganos acuden a registrarse desde hace una semana para poder votar en las elecciones parlamentarias que el país quiere celebrar el 20 de octubre. Daesh cumplió su doble objetivo sectario y de ir contra los comicios y para ello eligió el barrio de Dasht e Barchi, en el oeste de la capital, zona de minoritaria comunidad chií de los hazara, las víctimas principales de los atentados de brazo afgano de Daesh desde su aparición en el país asiático. En el segundo ataque del día contra centros electorales, otras cuatro personas murieron en la provincia de Baghlan, al norte del país, tras la explosión de un artefacto explosivo.

En cuanto comenzaron a llegar las primeras noticias del atentado en Kabul, los talibanes negaron su implicación y Daesh, a través de las redes sociales, asumió la autoría de una acción dirigida contra «herejes» y «politeístas», forma de referirse a la minoría chií. Los dos grupos tienen los próximos comicios en su punto de mira para causar caos y desafiar al débil poder central de Kabul (no controlaría más del 30 por ciento del país, según una investigación realizada por la cadena BBC a comienzos de año) y por eso en esta primera semana de registro para las elecciones se han producido ataques casi diarios contra oficinas en diferentes provincias. Hay 7.000 centros de registro abiertos, el trabajo es muy peligroso y en tan solo una semana fueron secuestrados y posteriormente liberados varios trabajadores en la provincia de Ghor, dos policías que vigilaban un centro en Jalalabad fueron abatidos a tiros y en Qala-e-Now, ciudad que permaneció bajo responsabilidad de las fuerzas españolas hasta 2013, mataron a un policía y el centro de registro fue atacado con morteros.

Elecciones imposibles

Los comicios parlamentarios acumulan un retraso de tres años debido a los graves problemas de seguridad y de organización y la comunidad internacional presiona para que se celebren antes de 2019, cuando los afganos deberían acudir a las urnas para elegir de nuevo presidente. La Comisión Electoral Independiente eleva a 15 millones el número de afganos con derecho a voto, pero en la primera semana solo se han registrado 190.000. El sistema implantado tras la invasión estadounidense de 2001 no funciona y los talibanes son el auténtico poder en la sombra. El presidente, Ashraf Gani, calificó los atentados contra los centros de registro de «atroces» y prometió apoyar a las víctimas. El mandatario pidió en febrero a los talibanes que se sentaran en la mesa de negociación para intentar firmar la paz, pero estos se niegan al diálogo hasta que las fuerzas extranjeras que apoyan al Gobierno no se retiren del país.