El vice presidente ejecutivo de la Asociación Nacional del Rible, Wayne LaPierre
El vice presidente ejecutivo de la Asociación Nacional del Rible, Wayne LaPierre - AFP

La Asociación Nacional del Rifle se ofrece para adiestrar a los profesores en el manejo de armas

Trump propone armar al 20% de los maestros para evitar matanzas

CORRESPONSAL EN WASHINGTONActualizado:

El descarnado debate sobre la restricción de armas abierto en canal desde la matanza de Parkland ha topado con su primera gran polémica. Entre las posibles soluciones para reforzar la seguridad de institutos como el de Florida, la propuesta de Donald Trump de armar a los profesores ha sido recibida con amplias críticas, incluidos algunos representantes republicanos. El presidente precisó ayer la sugerencia que había planteado la noche anterior a los familiares y compañeros de las víctimas, en un emotivo encuentro en la Casa Blanca, al limitar el permiso de armas al 20% de los maestros: «Sólo aquellos con experiencia en su uso y a los que se pueda adiestrar convenientemente». Trump está convencido de que «los psicópatas nunca atacarían un colegio si saben que hay gente con talento y con armas». El presidente de EE.UU., además, ha prometido bonos salariales para los profesores que sigan un entrenamiento para utilizar armas de fuego.

El ocupante del Despacho Oval se explayó en su cuenta de Twitter para perfilar una medida que sí cuenta con el apoyo de un sector de los padres y el profesorado estadounidense, en un ambiente de creciente psicosis. Tomando como ejemplo el despiadado ataque en el Nikolas Cruz segó la vida de diecisiete personas con 150 disparos, Trump apoya su argumentación en que «una matanza tarda en materializarse una media de tres minutos; la policía tarda entre cinco y ocho minutos en llegar; profesores entrenados y con armas resolverían el problema antes de que llegara la policía». El presidente concluye con una frase lapidaria, «un colegio sin armas es un imán para la gente mala», y con una llamada a «tomar la delantera, porque sólo la defensa no funcionará».

La medida que plantea la Casa Blanca recibió ayer el apoyo de la Asociación Nacional del Rifle, cuyo presidente, Wayne LaPierre, irrumpió en el debate nacional para intentar sacudirse el dedo acusador del movimiento estudiantil, de un amplio sector de los medios y de los representantes demócratas. En auxilio de la propuesta de Trump, el portavoz del poderoso lobby se preguntó «por qué Estados Unidos protege los aeropuertos, las instituciones, los grandes eventos, pero no protegemos a nuestros hijos». LaPierre ofreció «colaboración gratuita» para reforzar la seguridad de los centros con el adiestramiento a los profesores en el uso de las armas. Durante su discurso dentro de la convención conservadora CPAC, el líder de la principal asociación de armas no ahorró una encendida defensa de la segunda enmienda de la Constitución y acusaciones a «quienes la odian, como odian la libertad: los socialistas».

Aunque la NRA convirtió a Trump en su candidato electoral más financiado, ambos colisionan ahora en una de las medidas que ha defendido abiertamente el presidente: elevar de 18 a 21 años la edad mínima para adquirir un rifle de asalto. LaPierre cuestionó la propuesta con la aseveración de que «el problema no son las armas, sino el control de la salud mental de los compradores».