Donald Eugene Webb en una fotografía de archvio del FBI
Donald Eugene Webb en una fotografía de archvio del FBI - FBI

Asesino fue y en polvo se convirtió

Donald Eugene Webb, uno de los 10 más buscados por el FBI, muerto desde hace 18 años

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El más buscado. Un calificativo que se convierte prácticamente en sinónimo de leyenda. El más difícil de atrapar, el elusor, el que escapa a su justo destino. Y cuando ese apelativo se enmarca dentro de la lista del FBI, se acentúa su carácter. Como ocurrió con Donald Eugene Webb, asesino que consiguió morir antes de ser sentado ante la justicia. Los restos de uno de los hombres más perseguidos por la agencia estadounidense fueron hallados el pasado jueves. En un jardín trasero. El de su esposa.

Webb se encontraba en busca y captura tras ser reconocido por las autoridades como el asesino del jefe de policía Adam Jones. Con antecedentes penales por robos en joyerías y pertenencia al crimen organizado por delitos en Nueva Inglaterra, se dispuso a asesinar a Adam durante una rutinaria patrulla. El descuido del policía junto con la argucia de Webb se saldó con su muerte. Tras golpearle y dispararle, el cadaver de Adam fue enterrado en el jardín trasero de la casa que ahora habitaba su esposa. Y curiosamente en el sótano de esa misma casa, se hallaron los restos de Webb.

Tras la detención de la esposa del asesino, las autoridades decidieron que su colaboración le exhimiría de las penas que pudiera asumir. Asunto de disgusto para la viuda de Adam, la señora Mary Anne, quien confirmó su estado de ira ante la conspiradora: «Ayudó y protegió a un hombre buscado por asesinato. ¿En serio? ¿Enterrar un cuerpo en el jardín trasero? Esto es increíble», señalaba. Sus hijos en cambio, estaban sumidos en una catatonia absoluta. No pueden creer que alguien haya sido capaz de tal crimen contra su padre.

La persecución tomó un camino de Odisea desde el primer instante. Webb escapó de Saxonburgo con facilidad, su coche fue encontrado en Irlanda, su escondite fue idóneo... tan idóneo, que nunca le cogieron. El asesino ingresó en mayo de 1981 en la lista de los diez criminales más buscados del FBI, cinco meses después del asesinato del jefe de policía. Es más, Webb -según los datos forenses- habría muerto en el año 1999, a sus 60 años. Hasta hoy día, una vez encontrado el cuerpo de Adam, ha sido su esposa quien ha estado ocultando dos cadáveres en su casa.

Desde su asesinato en diciembre de 1980, se ha querido dar caza a un fantasma. Unos años de vida podrían haber bastado para atrapar a Webb. Pero no. Su instinto mezquino, salvaje y calculador le llevaron a ser uno de los pocos asesinos que han conseguido su objetivo: matar y desaparecer.