Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda de Argentina, durante la entrevista en la residencia del embajador en Madrid
Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda de Argentina, durante la entrevista en la residencia del embajador en Madrid - Ignacio Gil

Argentina/entrevista al ministro de HaciendaNicolás Dujovne: «Queremos restañar las heridas que el kirchnerismo causó a España»

El titular de Hacienda argentino cree que «la comunidad internacional tendrá que ayudar a Venezuela a salir del totalitarismo»

MadridActualizado:

Un año después de la visita a España del presidente Mauricio Macri, su ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, ha viajado a Madrid para seguir restañando las heridas que doce años de kirchnerismo dejaron en las relaciones bilaterales. Dujovne (Buenos Aires, 1967) anima a las empresas españolas a «formar parte de esta hazaña de la reconstrucción de la economía argentina, donde tienen que jugar un rol importantísimo». Sus mensajes a las autoridades y empresarios españoles (en reuniones con Cristóbal Montoro, la CEOE o en la Casa de América) es que «estamos normalizando los precios de los servicios públicos pero a la vez bajando la inflación» o que «somos perfectamente solventes desde el punto de vista de la trayectoria de la deuda».

De antepasados rusos y franceses, el ministro argentino cree que América Latina está dando «un giro hacia el siglo XXI, hacia posiciones pragmáticas y un discurso menos ideológico». Mientras Argentina va recuperando su lugar en el mundo, Venezuela es una de las excepciones más preocupantes en estos momentos. El ministro argentino considera que «la comunidad internacional tiene que ser muy dura con el régimen de Maduro», con unas elecciones «viciadas de nulidad» en camino.

-¿Cuál es su mensaje a las autoridades y empresarios españoles para ganar su confianza en la economía argentina y atraer inversiones?

-Ratificamos el programa de reformas que ya presentó el presidente Macri hace un año, que Argentina ha continuado implementando con éxito. Los resultados empiezan a verse porque la economía está creciendo liderada por la inversión. Tenemos crecimiento en el empleo, la pobreza está bajando, nuestras exportaciones han comenzado a aumentar. Venimos a contar cómo sigue nuestro programa de reformas. Todas las reformas que hemos pasado por el Congreso, donde tenemos una reforma tributaria muy importante que facilita la vida a las empresas que operan en Argentina. También venimos a ratificar el interés que tiene Argentina en fortalecer el vínculo bilateral con España, un país al que consideramos hermano, con el cual tuvimos algunas dificultades durante el gobierno anterior y queremos seguir restañando las heridas que se puedan haber provocado durante en ese periodo. Argentina hoy precisa de mucha inversión y España tiene un rol muy importante que jugar.

-¿Por qué no pueden acabar con la inflación, aunque la han reducido? El año pasado se cerró con un 24,8% y algunos inversores ven a su país caro y poco competitivo.

-Porque venimos de muchísimos años de alta inflación y esta vez la estamos bajando sobre bases sólidas, para que no vuelva a dispararse, sin anclar el tipo de cambio. Tenemos un tipo de cambio flotante para evitar que se aprecie y usar la precisión cambiaria como herramienta para bajar la inflación porque eso derrumbaría nuestra competitividad. Por otro lado, estamos bajando la inflación en un contexto en el cual además estamos normalizando el precio de los servicios públicos. Durante los doce años de kirchnerismo se congelaron los precios. Cuando asumió el presidente Macri el coste pagado por un consumidor de electricidad en el área metropolitana solo cubría el 8% del coste de producir esa electricidad y eso era inviable desde el punto de vista fiscal. Estamos normalizando los precios de los servicios públicos pero a la vez bajando la inflación. Una bajada que va a perdurar en el tiempo.

-Gas Natural, entre otras empresas, se ha quejado de que las tarifas no están actualizadas, en perjuicio de sus inversiones en Argentina. ¿Hasta cuándo será así?

-No, los precios comenzaron a normalizarse desde finales de 2015 y lo que es en gas, electricidad y agua estamos convergiendo ya a precios de mercado a finales de 2018. Los únicos subsidios que van a quedar para electricidad, gas y agua a partir de 2019 se vinculan con la vigencia de una tarifa social, pero solamente en el transporte del área metropolitana nos quedan precios por debajo de los precios de «break even» (umbral de rentabilidad). El proceso de normalización ha sido muy rápido.

-La deuda pública argentina es prácticamente la mitad PIB. ¿Qué están haciendo para reducir el exceso de gasto? ¿Por qué no privatizan o licitan obras públicas en lugar de cargarlas al erario público?

-Nuestra deuda neta hoy con el sector privado está por debajo del 30% y tenemos un programa de metas fiscales que nos lleva al equilibrio fiscal entre los años 2020 y 2021. De la mano de la convergencia del equilibrio fiscal vamos a estabilizar la ratio de nuestra deuda pública PIB en el 37% en el año 2021 y, a partir de ahí, va a comenzar a bajar. Con lo cual somos perfectamente solventes desde el punto de vista de la trayectoria de la deuda. Hemos lanzado un muy ambicioso programa de Participación Público Privada (PPP) para las inversiones. Ya se ha lanzado la primera ronda de licitaciones que va permitir congeniar dos objetivos: bajar el déficit fiscal, porque parte de la inversión la va a llevar adelante el sector privado, y por otro lado resolver nuestro déficit de infraestructura, porque esta ha sido arrasada en los 12 años previos a la presidencia de Macri con tarifas congeladas y nula inversión. Estamos por ese camino.

Nicolas Dujovne
Nicolas Dujovne- Ignacio Gil

-¿Qué herencia encontró en su ministerio después de doce años de kirchnerismo y una economía cerrada?

-Sabemos que tenemos que converger al equilibrio fiscal y para eso tenemos nuestras metas. Pero, a su vez, hemos pasado por el Congreso a finales del año pasado una ley de responsabilidad fiscal que limita el crecimiento del gasto público de la nación y de las provincias. Lo limita, no puede crecer en términos reales, con lo cual con el crecimiento de la economía ese gasto va a ir bajando. Nosotros recibimos un gasto público en relación al PIB del 42%, hoy está en el 40%. Y con la ley de responsabilidad fiscal va a reducirse al 33% del PIB en el año 2023. Por otro lado, hemos pasado una reforma tributaria que baja impuestos que distorsionan a las empresas y hemos hecho una reforma del sistema de pensiones, con lo cual ha quedado despejado el camino para que Argentina converja al equilibrio fiscal. En materia de la integración al mundo, tenemos mucho por hacer. El acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea es crucial para eso. Pero a la vez estamos intentando ingresar en la OCDE para mejorar las prácticas de gobernanza en Argentina y a su vez disminuir el riesgo de reversibilidad de las reformas. Estamos presidiendo el G-20. Tenemos una agenda muy grande de integración en el mundo, crucial para una Argentina que ve al mundo como una fuente de oportunidades, más que como una amenaza.

-La amnistía fiscal del Gobierno Macri fue un éxito, con una cifra equivalente al 20% del PIB argentino. ¿Afloraron muchos casos de españoles?

-Así es, fue éxito. Nosotros tenemos el secreto fiscal y cualquier cosa que tuviera que aflorar ahí tendría que ser en el marco de los programas de intercambio de información entre los fiscos. Mal podría yo hacer comentarios al respecto.

-¿Intercambiaron estrategias al respecto con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro?

-Estuvimos conversando con el ministro Montoro. Vemos muchas similitudes entre lo está haciendo Argentina hoy y lo que hizo España, tanto en la transición desde la economía cerrada del franquismo hacia la que comenzó a implementarse con el retorno a la democracia, pero también con la transición hacia sanar el equilibrio de las cuentas públicas que debió encarar España después de la crisis financiera de 2008-2009. Así que intercambiamos experiencias sobre las cosas que hizo España y las que estamos haciendo en Argentina.

-En cuanto a los casos de corrupción que afloraron durante el kirchnerismo, ¿cree que la Justicia de su país llegará hasta el final, incluso en el caso de la expresidenta Cristina Fernández?

-Hoy tenemos una Justicia que tiene las manos absolutamente libres para trabajar. Es tarea del Poder Judicial dar solución al déficit de justicia que hemos tenido durante tanto tiempo. Para eso necesitamos una Justicia independiente, que sienta que tiene las manos libres para actuar. Y hoy el Gobierno está dando todas las garantías al Poder Judicial para que se sienta libre y avanzar en los casos de corrupción.

-Venezuela está suspendida de Mercosur a iniciativa de Argentina; la UE y EE.UU. han impuesto sanciones al régimen chavista, pero el Gobierno de Maduro sigue adelante en su política de eliminar toda oposición, al pretender convocar las legislativas el mismo día que las presidenciales (22 de abril). ¿Qué más puede hacer la comunidad internacional y, en concreto, Argentina para frenar esta deriva?

-Argentina ha sido uno de los primeros países que ha manifestado su preocupación, somos muy claros en plantear que en Venezuela se ha perdido la vigencia del régimen democrático. Pedimos la liberación de los presos políticos y estamos dando una cálida bienvenida a los venezolanos que llegan en decenas de miles a Argentina en medio de esta crisis humana realmente dramática. Con los trámites correspondientes están pudiendo obtener la residencia en nuestro país. La comunidad internacional tiene que ser muy dura con el régimen de Maduro, donde las elecciones que se van a celebrar están viciadas de nulidad porque no hay libertad para que la oposición pueda manifestarse libremente. Tendremos que discutir en la comunidad internacional cómo seguir avanzando para que Venezuela pueda salir de esta deriva totalitaria.

-¿Se están viendo ya en la región los beneficios del giro hacia el centro-derecha o derecha, como es el caso de Argentina o Chile? También parece que Ecuador abandona el eje bolivariano.

-Yo creo que estamos viendo un giro hacia el siglo XXI, hacia posiciones pragmáticas, enfocadas en resolverle la vida a los ciudadanos. Vemos un discurso menos ideológico y muy enfocado en cómo reducir la pobreza, cómo generar igualdad de oportunidades, que la vida de una persona no esté condicionada por la familia o el lugar en el que nació sino que tenga acceso a una educación y una salud de calidad o una infraestructura que le permita desarrollarse.