Internacional

El apocalipsis y el fin del mundo, una obsesión de Estado Islámico y su propaganda

Las profecías de un Armageddon islámico son utilizadas para la captación de potenciales terroristas «confundidos»

Los yihadistas creen que no deben preocuparse por la superioridad militar de su enemigo: su «mesías» les salvará

Imagen de la revista propagandística de EI «Dabiq»
Imagen de la revista propagandística de EI «Dabiq»

Llamas, muerte y odio. Espectáculo, violencia y profecía. A Estado Islámico (EI) y su aparato propagandístico les obsesionan las simbologías y cambiar el discurso que, insisten, ha inoculado Occidente en el mundo musulmán. En estos siete días desde la matanza de París, los fanáticos yihadistas han continuado sus amenazas, espoleados por lo que consideran una victoria del terror. Nueva York, Washington, Roma, Al Andalus y otra vez París han sido apuntadas por los doctrinarios. También han publicado la XII edición de su revista «Dabiq», donde han reivindicado los últimos atentados contra «un Occidente dividido y arrogante por haber bombardeado el califato». El nombre de la publicación coincide con el de la ciudad siria donde, según tesis suníes, se vivirá el apocalipsis del islam.

«La chispa se ha encendido aquí en Irak, y su calor se intensificará ... hasta que logre quemar los ejércitos cruzados en Dabiq», profetizó Abu Musab al Zarqawi, sádico líder de Al Qaida en Irak hasta que murió por un bombardeo estadounidense en 2006 y del que los líderes actuales de Estado Islámico han heredado su brutalidad. En un vídeo que publicó EI tras la decapitación del cooperante estadounidense Peter Kassig en otoño de 2014, los fanáticos enfatizaban el valor simbólico de Dabiq, donde se libraría la batalla contra el Ejército de los cruzados de Roma, liderado actualmente, según la retórica de EI, por Barack Obama al frente de una gran coalición internacional. Tras esta victoria llegarían la conquista de Constantinopla (hoy Estambul, Turquía) y la derrota final de la versión islámica del Anticristo, llamado Dajjal.

El concepto de Apocalipsis -y la palabra- están tomadas prestadas por EI del cristianismo, explica el periodista experto en Oriente Medio Francisco de Andrés. En el islam existe la creencia similar en el fin del mundo y el juicio universal, pero en esos términos. «También para algunos suníes al final de los tiempos vendrá un mesías enviado por Dios (pero no es Cristo) para poner la justicia en el mundo: la misión de los yihadistas es ayudarle antes».

Al Zarqawi, el sádico predecesor de Al Bagdadi

Al Zarqawi fue líder de Al Qaida en Irak
Al Zarqawi fue líder de Al Qaida en Irak- REUTERS

Pese a que el debate de una intervención terrestre de fuerzas occidentales en el «califato» cobra ahora más fuerza que nunca, esta hipotética confrontación ha sido utilizada desde los inicios por Al Qaida en Irak con Zarqawi y especialmente ahora con Estado Islámico y Abu Bakr al Bagdadi. Como analiza Clarion Project, organización con sede en Washington que estudia el islamismo radical, los partidarios de Estado islámico creen que no deberían preocuparse por la superioridad militar de su enemigo o los retrocesos del grupo terrorista. «Pronto serán victoriosos con la ayuda del Mahdi, la figura mesiánica del Islam, y (la versión islámica de) Jesús». El sermón de Al Zarqawi referenciaba las profecías del hadith, la colección de dichos y acciones atribuidas a Mahoma.

«No estoy seguro de que quieran la invasión terrestre porque les destruiría rápidamente, sino que le viene bien para su propaganda de dividir a Occidente, como arma de presión», explica a ABC el arabista Serafín Fanjul. «Esta es otra de sus luchas, primero el terror y luego tratan de acentuar las contradicciones del enemigo, pero insisto en que no están interesados en el despliegue de tropas enemigas», agrega. El arabista habla de la utilización propagandística de la muerte de un soldado. «Para nosotros, esta significa más que para el mundo árabe, donde la vida humana ya vale muy poco o nada con guerras y atentados continuamente. Saben que, si envían cadáveres a Europa y EE.UU., esto llegará a la opinión pública».

Los radicales tratan de mantener una guerra de religión usando una simbología de hace varios siglos

El histórico líder yihadista y fundador de Al Qaida, Osama Bin Laden, reconoció dos grandes derrotas del islam en su historia: Palestina y Al Andalus. «Los radicales están tratando de mantener una guerra de religión usando una simbología, en el caso de Al Andalus, de cinco siglos», subraya Fanjul. Se sirve de metáforas perdidas en la poesía árabe de la segunda mitad del siglo XX, «y en lo que se refiere a Al Andalus, la diferencia es que han pasado de la nostalgia a la realidad y tiene que ver con una confrontación directa con los españoles». Asegura que, para la retórica radical, «el Vaticano como símbolo es más fuerte que Al Andalus, «aunque no hay ni que barajarlo, no van a poder hacerlo».

Estados Unidos ha avisado a los servicios secretos italianos de posibles atentados en el país a falta de dos semanas para el inicio del Jubileo. La embajada de Estados Unidos ha alertado a Roma de proteger los «objetivos potenciales de la plaza de San Pedro en Roma, el Duomo y la Scala de Milán, así como «las iglesias, sinagogas, restaurantes o teatros de las dos ciudades», informa AFP.

«Infundir pasión para reclutar»

En una entrevista para el portal de análisis Vox, el bloguero palestino y defensor de los derechos humanos Iyad al Bagdadi explica que la narración apocalíptica inspira mucha pasión, y a su vez, proporciona muchas respuestas. «Y las cosas están sucediendo de una manera que en realidad parecen cumplir estas profecías (...) El hecho es que están construyendo un Estado que quieren mantener y ampliar. Ahí, infundir pasión se convierte en una excelente herramienta de reclutamiento para ellos».

Al contrario de lo que piensan los gerifaltes de Estado Islámico, según el libro «The ISIS Apocalypse», de William McCants, la generación de Bin Laden no veía en el apocalipsis un arma potente de reclutamiento. Hace dos décadas los gobiernos de Oriente Medio eran más estables, y el sectarismo no estaba tan marcado. Reclutar llamando a las armas para combatir la corrupción y la tiranía era más eficaz que luchar contra el Anticristo. «Hoy, sin embargo, el tono de reclutamiento apocalíptico tiene más sentido», escribe. Las guerras han convulsionado la región en los lugares mencionados en las profecías. Suníes y chiíes están en guerra, tanto apelando a sus propias versiones de profecías como para justificar su política. «Este no es el apocalipsis de Bin Laden», concluye.

Sin embargo, la realidad parece otra. Según información de Efe, los bombardeos de Occidente, especialmente los rusos, sobre la capital del «califato» -Raqqa (Siria)- han provocado la huida hacia Mosul (Irak) de los cabecillas del grupo yihadista. «Atacar Raqqa nos permitirá acabar algún día con Estado Islámico, pero no con su espíritu e influencia. Se necesitan mas medidas orientadas al poder blando, como más educación», opina Barah Mikail, especialista en Oriente Medio del think tank Fride.

Con los dirigentes refugiados en la segunda capital del autodenominado califato, su apocalipsis aún tendrá que esperar.

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