Entrevista al viceministro polaco Marek Magierowski
Entrevista al viceministro polaco Marek Magierowski - Fotos: MAYA BALANYA
Entrevista a Marek Magierowski

«Alemania y Francia trataron a los polacos como europeos de segunda y ahora nos llaman insolidarios»

El Viceministro de Exteriores polaco Marek Magierowski habla con ABC de los enfrentamientos entre su Gobierno y Bruselas por la negativa a recibir refugiados sirios y la polémica reforma judicial

Actualizado:

«Europa necesita respirar con sus dos pulmones, el eslavo y el occidental», sostuvo Juan Pablo II desde el principio de su pontificado. Sentado en un despacho de la Embajada de Polonia en Madrid, el Viceministro de Exteriores Marek Magierowski (Bystrzyca Kłodzka, 1971), en un impecable castellano, cita al Papa polaco y héroe nacional para destacar a su país como puente para la crisis que dice vivir Europa. «Nos preocupa lo de la Europa a varias velocidades. En general, tanto el Gobierno polaco como los otros países del Visegrado se oponen a este concepto porque podría significar el principio del fin de la Unión Europea. Queremos reformarla desde dentro, no queremos ser observadores», asegura en la entrevista con ABC.

Si Francia simboliza la lucha obstinada por preservar la laicidad de la República, Polonia en cambio se erige como guardiana de los valores cristianos que construyeron las fuentes morales de Europa. Desde las capas más conservadoras se insiste en que «la Iglesia y su lucha ha sido durante siglos la piedra angular y el fundamento de Europa» para alertar de una excesiva secularización que -sostienen- está abriendo la puerta a una progresiva islamización del continente. En 2004, el gigante del Este, con 38 millones de habitantes, entró en la UE y pasó a ser el principal receptor neto de ayudas, que equivalen al 2,7% del PIB anual polaco y suponen el 54% de la inversión pública, según un reciente informe de la Comisión Europea (CE). Polonia, que en 13 años ha doblado su Producto Interior Bruto gracias a estos fondos, se enfrenta ahora a posibles sanciones de Bruselas por su negativa a aceptar refugiados del programa de cuotas. «Acogerlos sería peor que sufrir sanciones», dijo en mayo el ministro polaco de Interior Mariusz Blaszczak. La Comisión Europea abrió expediente a Polonia el pasado junio por no participar en el reparto, y ha iniciado un procedimiento de infracción que podría suponer la imposición de sanciones por violar los principios legales de la UE según el Artículo 7 del Tratado de Lisboa. Varsovia se arriesga a perder su derechos a voto. «Nos tachan de euroescépticos e incluso de eurófobos, pero luego estamos entre los cinco países con mayor eurofilia según las encuestas. Si no seguimos los pasos de la Comisión ni las palabras de los países más influyentes, no quiere decir que seamos euroescépticos. Sería un suicidio político abogar por un Polexit».

Con el lema «Queremos a Dios», más de 100.000 nacionalistas polacos recorrieron este sábado Varsovia para celebrar el Día de la Independencia con fuertes críticas a la Unión Europea.
Con el lema «Queremos a Dios», más de 100.000 nacionalistas polacos recorrieron este sábado Varsovia para celebrar el Día de la Independencia con fuertes críticas a la Unión Europea.-EFE

Desde el Gobierno insisten en que Polonia debe ser el garante europeo de la cristiandad al tiempo que prosiguen las discrepancias con Bruselas. ¿Se puede ser europeísta rechazando los mandatos de la UE?

Somos un país católico: el 95% de nuestros ciudadanos se reconoce así. Somos un país muy homogéneo, no porque hubiésemos querido ser homogéneos en el pasado, sino que es a causa de varias guerras y de movimientos de fronteras. Después de la II Guerra Mundial perdimos una tercera parte de nuestro territorio. En esa Polonia oriental vivían los bielorrusos, ucranianos y los judíos, que perdieron la vida en su mayoría en el Holocausto. Polonia se convirtió en un país homogéneo tanto religiosa como culturalmente. También a nivel lingüístico. En España hay varios acentos. En Polonia no, todos tenemos el mismo.

La UE tiene que controlar los flujos y las fronteras. Ahora todos hacen lo que Hungría y ya no reciben con los brazos abiertos a los refugiados como decía la canciller alemana

Tiene que darse cuenta de que no tenemos ninguna experiencia con la inmigración de países de otro círculo cultural. Nos duele cuando nos tachan de anti inmigrantes. No somos un país que rechace a los inmigrantes. Hace años admitimos a miles de chechenos y eran musulmanes. Ahora viven en Polonia un millón de ucranianos, que no son refugiados, son inmigrantes económicos, y se han integrado impecablemente en la sociedad polaca. Muchos de ellos aprenden el idioma en tres meses. Son cristianos, se sienten bien y nosotros también nos sentimos a gusto con ellos. Tienen empleo, se traen sus familiares. Esto podría ser un ejemplo a seguir de integración. Muchos periodistas y políticos europeos se olvidan de eso. Somos un país que admite a inmigrantes. Hay más de un millón de inmigrantes. Otorgamos asilo de acuerdo a nuestras leyes. Nos oponemos al sistema de cupos que han tratado de imponernos. Esa opción no ha sido la panacea. Los húngaros, que han sido también objeto de rotundas críticas por parte de Alemania, han terminado teniendo la razón sobre que la tarea principal de la UE está en controlar los flujos migratorios y controlar las fronteras. Ahora todos hacen lo que hacían en Hungría y no reciben a los inmigrantes con los brazos abiertos como propuso la canciller.

Desde Bruselas y Berlín se les acusa de insolidarios con el proyecto comunitario.

Antes de tratar este tema me gustaría contarle una anécdota un poco triste. Hay una fundación privada en Polonia que quería ayudar a los refugiados de Siria; a unas 50 familias cristianas. Gastó no sé cuánto dinero para traerlos a Polonia y que tuvieran empleo, plaza en los colegios o subsidios. Al cabo de unas semanas, estas familias desaparecieron misteriosamente. Probablemente se marcharon a Alemania, a Dinamarca o Suecia. No querían quedarse ni vivir en Polonia. Antes, yo era portavoz del presidente y le acompañaba en sus viajes al extranjero. Él decía ante sus homólogos: «¿Qué vamos a hacer con estos 7.000 refugiados que deberíamos haber admitido conforme a ese reglamento de la UE si se hubieran ido a Alemania o Suecia?, ¿tenemos que encerrarlos en campos de detención al no tener una frontera?»

Alemania tampoco ha sido solidaria con nosotros en seguridad energética

Polonia no es un país atractivo para los inmigrantes, en Alemania y en otros países tienen ya familiares. Desde nuestra óptica, este concepto de reubicación de refugiados no tiene ningún sentido. Nos hemos beneficiado masivamente de los fondos europeos de cohesión con los que hemos construido carreteras, fábricas... En Polonia hay también muchas empresas francesas, alemanas… de cada euro invertido en Polonia de la UE, 50 céntimos han vuelto a Alemania, Francia, Italia o España. Cuando entramos en la UE, éramos países en vías de desarrollo y necesitábamos capital y nuevas tecnologías. Los occidentales también se han beneficiado. Han sido solidarios con nosotros invirtiendo en Polonia a través de los fondos europeos. Pero, por favor, Polonia es un mercado de consumidores con 38 millones y entre todos los que hacemos el Visegrado sumamos 100 millones. Usted habrá oído hablar del gasoducto que va de Rusia a Alemania. Ese proyecto va en contra de todas las leyes europeas en seguridad energética… Para nosotros es un problema de carácter estratégico. Es una cuestión de vida o muerte. Son precisamente los alemanes, franceses y holandeses los socios de este proyecto. Cuando usted me dice que Polonia no ha sido solidaria en la crisis migratoria, yo le digo Alemania tampoco ha sido solidaria con nosotros en la seguridad energética.

Pero entonces está reconociendo que no han sido solidarios...

Yo le puedo dar miles de ejemplos más de faltas de solidaridad. Tuve un debate muy interesante sobre el desplazamiento de los trabajadores con uno de los directores del Ministerio de Exteriores español. Me resultaba muy difícil de convencerle de que esto que propone el presidente francés va muy en contra de las Cuatro Libertades (Libre circulación de mercancías, de trabajadores, de servicios y de capitales) y la idea de la Unión Europea.

«Ya no hay refugiados»

¿Entonces Polonia prefiere las sanciones económicas a aceptar las cuotas?

Lo curioso es que ya no hay refugiados. Los griegos ya no tienen más refugiados que cumplan con todos los requisitos. Ese sistema de cuotas está muerto ya. No admitiremos a los refugiados, no solo porque no queremos, sino porque no los hay. Tenemos que darnos cuenta que hay que poner fin a la guerra civil en Siria, es el origen del problema. Es cuestión de enfocarse en las prioridades. Y la prioridad no debería estar en acogerles… ¿Cuál es el sueño de cada refugiado verdadero? Volver a su casa. Los polacos que tuvieron que huir de Polonia durante la guerra llegaron a refugiarse en Irán atravesando la URSS. Todos soñaban con volver a su casa algún día. Lo más cristiano y europeo sería ayudarles a regresar a sus casas. Si tomamos esta prioridad.

Faltan muchos años para conseguir la estabilidad en Siria, ¿no debería ser prioritario ayudar a los que buscan refugio y se encuentran en los países del sur de Europa?

¡Hombre! ¿Y cuántos años faltan para acabar la crisis migratoria? Y si acogemos a esos 7.000 refugiados y desaparecen de Polonia como esas familias, ¿qué pasa? ¿Nos lavamos las manos? Yo personalmente no me sentiría a gusto si eso sucediera en Polonia. ¿Acogemos a los refugiados y luego dejamos que se marchen?

La campaña del Brexit utilizó la figura del «fontanero polaco» para llamar al voto en favor de la salida de la UE. Desde su Gobierno, ¿cómo se valora el Brexit y que se utilizara de esta forma a los inmigrantes polacos? ¿Entiende a los que comparan el trato que recibieron ustedes con el actual rechazo a recibir a refugiados sirios?

Son dos temas que no deberíamos mezclar. Lo del «fontanero polaco» empezó en Francia. Todos somos miembros de la UE y nos guiamos por unos principios que han existido desde hace años. Gran Bretaña fue uno de los tres países de la UE que liberalizaron sus mercados laborales desde la entrada de Polonia en la UE. No podíamos trabajar sin permiso en Alemania ni en Austria durante siete años a partir de la entrada en la UE, en Gran Bretaña sí. En junio de 2004 podías ir a Londres y trabajar inmediatamente, en Alemania no. ¿Esto era solidario? No. Éramos ciudadanos de segunda clase. El Brexit fue muy triste para nosotros al utilizar esa imagen y de los inmigrantes de Rumanía. Hay una gran diferencia entre los inmigrantes económicos y los refugiados, además somos ciudadanos de la UE.

La estatua de Juan Pablo II en la localidad de Ploermel
La estatua de Juan Pablo II en la localidad de Ploermel-ABC

Polonia se ha prestado a salvar una estatua de Juan Pablo II que Francia quiere derribar. Ustedes consideran que la política francesa es excesivamente laicista y que homologa la cruz a la media luna musulmana teniendo en cuenta la tradición europea.

Cuando le dicen a un polaco que la cruz es ilegal, ¿qué tiene que ver esto con la libertad de expresión?

La laicización de Francia lleva varios años produciéndose. Si en una de las calles céntricas de Madrid aparece una estatua con una emblema del islam, ¿crees que vuestra alcaldesa se atrevería a dar la orden de quitarla? No lo creo. Esto provocaría un escándalo. Llevaría a la quema del ayuntamiento. Un lío terrible. ¿Y la cruz en Francia? Ilegal. La quitamos porque es ilegal. Cuando le dicen a un polaco que la cruz es ilegal, ¿qué tiene que ver esto con la libertad de expresión? Si hablamos de los valores europeos… ¿y quitar la cruz es europeo? Los dos elementos arquitectónicos que se pueden encontrar en todos los países de la UE son los estadios de fútbol y las catedrales. Soy capaz de reconocer lo que aportó el islam a la cultura europea. Estuve en Granada hace un par de años. Los musulmanes nos invadieron hace mil años. Sí que han aportado algo los árabes, los musulmanes, como los judíos o los griegos. ¿Y los cristianos no? Eso nos duele. Le digo sinceramente que eso nos va a doler. No se puede hablar de un conflicto diplomático porque es trivial y gira en torno a una cruz. Pero si el presidente francés nos critica y dice que no respetamos los valores europeos, le podemos preguntar, ¿cuáles son? ¿Están seguros de que respetan los valores europeos? No estamos tan de acuerdo. Nosotros no somos los malos en este cuento.

Usted, que fue periodista, ¿cómo encaja las críticas que recibe su Gobierno por la supuesta crisis de la libertad de prensa en Polonia?

El anterior Gobierno también me despidió a mí por razones políticas. La revista para la que trabajaba fue vendida a un propietario que era muy cercano al Gobierno de Plataforma Cívica.

Hace unos días un hombre se inmoló en Polonia como protesta contra las políticas de su Gobierno.

Esta es una tragedia y punto. Lamentablemente la oposición trata de politizar esa tragedia. No quiero hablar de eso. Cada uno tiene sus opiniones y puede declararse a favor o en contra del Gobierno.

¿Qué responde a la oposición cuando les acusan de utilizar la religión como cortina de humo para desviar la atención de la población acerca de su agenda de políticas regresivas?

¿A qué políticas de regresión se refiere?

El Gobierno polaco aprobó una ley en verano que le permitía designar y destituir a los presidentes del Tribunal Supremo sin alegar motivos. Acto seguido, el presidente Andrzej Duda vetó la reforma.

Este es un Gobierno conservador. Si usted mira a Gran Bretaña, la Reina es también la cabeza de la Iglesia Anglicana y participa en todas las ceremonias religiosas. Francia es un país laico. Por cierto, el hijo de la primera ministra polaca es cura, fue ordenado hace pocos meses en una ceremonia muy bonita.

Usted ha mencionado esas diferencias de opinión entre el Gobierno y el presidente. Esto es democracia. Si alguien nos dice que somos una democracia iliberal, digo que tenemos un debate normal. La oposición utiliza ese argumento de que el Gobierno quiere emplear leyes mordaza. Y no. Esto es absolutamente normal. El presidente vetó dos leyes. Hay un debate entre el líder de la mayoría parlamentaria y el presidente sobre cómo reeditar las leyes. Es un proceso parlamentario.

La amenaza rusa

La prensa europea ha publicado reportajes sobre la creación de «milicias armadas» ante la amenaza rusa.

No, no son milicias armadas. Es lo que en polaco llamamos defensa territorial, un concepto basado en la Guardia Nacional americana. Tenemos un ejército de 80.000 soldados. Solo queremos ampliar nuestras capacidades militares con la amenaza rusa y lo que está ocurriendo en el este de Ucrania.

Se ha hablado de que aspiraban a llegar a las 30.000 unidades en unos años.

Si España fuera vecino de Rusia, no le sorprendería los números.

¿Qué espera de la OTAN?

Seguimos queriendo reforzar el flanco oriental de la OTAN. Hasta 2015 también éramos ciudadanos de segunda clase en la OTAN. Tras la anexión a Rusia de Crimea, los países de la OTAN se dieron cuenta de que era una amenaza seria. Para los polacos no es una broma, tenemos una guerra regular a unos 800 kilómetros de nuestra frontera oriental. Hay rotaciones de tropas americanas en Polonia y, ahora, tratamos de convencer a nuestros aliados de que este refuerzo debe ser permanente.