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Los abogados de Trump le aconsejaron que echara a su yerno

Las conexiones de Jared Kushner con Rusia durante la campaña y sus vínculo familiar supone una complicación para el presidente de EE.UU.

Jared Kushner, con Steve Bannon, tras la victoria de Trump el pasado mes de noviembre
Jared Kushner, con Steve Bannon, tras la victoria de Trump el pasado mes de noviembre - REUTERS

Jared Kushner es uno de los hombres fuertes de la Casa Blanca. El yerno del presidente de EE.UU. -está casado con Ivanka, la hija favorita de Donald Trump- no solo es su familiar, sino además tuvo gran peso en la campaña electoral y, una vez en Washington, le ha puesto a cargo de asuntos de la máxima importancia, como las relaciones comerciales con México y China o el impulso de un proceso de paz en Oriente Medio.

Ahora se ha visto, sin embargo, que Kushner no es inmune a las sacudidas que han agitado la Administración Trump. «The Wall Street Journal» -uno de los medios importantes menos combativos con Trump- aseguró esta semana que el equipo legal del presidente recomendó en el verano la salida de Kushner. Los abogados consideraban que las interacciones de Kushner con agentes rusos durante las elecciones y sus vínculos familiares con Trump podrían suponer muchas complicaciones legales para el presidente dentro de la investigación oficial del supuesto complot entre la campaña del multimillonario neoyorquino y Rusia para influir en el resultado electoral.

Las discusiones del equipo legal se produjeron en la misma época en la que emergió un escándalo vinculado a Kushner. Se supo que el yerno del presidente había mantenido una reunión con una abogada rusa en la Torre Trump, organizada por Donald Trump Jr., hijo del presidente, sobre el acceso a información dañina para Hillary Clinton, entonces rival de Trump en la carrera presidencial. Kushner no había desvelado este encuentro durante su proceso de escrutinio para formar parte de la Casa Blanca.

Las presiones para echar a Kushner se produjeron antes de que hubiera cambios en el equipo legal y la idea fue finalmente rechazada por el presidente.

La revelación no solo pone de manifiesto una vez más las complicaciones legales a las que tendrá que hacer frente Trump ante las pesquisas del investigador especial del caso, Robert Mueller. También es otra muestra de las peleas intestinas que vive una Casa Blanca que navega entre escándalos. Según Ty Cobb, abogado de la Casa Blanca fichado para reforzar la defensa en el caso del complot con Rusia, los datos sobre esas discusiones del equipo legal los han filtrado ex cargos de la Administración Trump con la intención de «sabotear» a Kushner y su familia. Las sospechas apuntan a Steve Bannon, estratega jefe de la Casa Blanca hasta su salida este verano, y cuya relación con Kushner era muy mala.

Nueva directora de comunicación

Quien ha conseguido mantenerse fuera de estas luchas internas es Hope Hicks, una de las primeras colaboradoras en la campaña de Trump, y que ha sido confirmada como directora de Comunicación de la Casa Blanca, un cargo que ocupaba de forma interina desde la salida de Anthony Scaramucci a finales de julio. Tiene solo 28 años, pero es una de las más veteranas del equipo de Trump, con quien ya trabajaba en su holding empresarial antes de su ascenso político. Hicks hereda un cargo maldito: Jason Miller -que trabajaba en prensa, como ella, durante la campaña- lo rechazó; Michael Dubke dimitió en mayo; Sean Spicer, el que fuera secretario de Prensa, lo ocupó de forma interina hasta que llegó Scaramucci, que apenas duró unos días, entre comentarios excéntricos y salidas de tono.

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