Abdul Aziz, el príncipe saudí de las buenas propinas en Ibiza

Algunos medios internacionales dan por segura la muerte de quien en estos últimos años ha sido uno de los veraneantes más famosos y asiduos en la isla

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En estos últimos días la prensa internacional se ha hecho eco de distintos rumores que apuntan al posible fallecimiento del príncipe saudí Abdul Aziz bin Fahd, uno de los veraneantes más famosos y asiduos que ha tenido Ibiza en estos últimos años. El diario «India Today» reproducía en su edición de este lunes dos textos distintos publicados en sendas cuentas verificadas de Twitter en donde se daba por segura la muerte del príncipe, de 44 años de edad. No obstante, esa información no ha sido aún confirmada por ninguna instancia oficial saudí.

Todo ello ha coincidido con las noticias publicadas este fin de semana relativas a que la comisión anticorrupción que preside el joven príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, ordenó días atrás la detención de once príncipes, cuatro ministros y decenas de exministros y hombres de negocios de diferentes sectores. En ese contexto, no está tampoco confirmado que una de las personas arrestadas en esa operación contra la corrupción haya sido Abdul Aziz, hijo del fallecido rey Fahd. Según algunas fuentes, la supuesta muerte del príncipe se habría producido en un tiroteo tras haberse resistido a su detención.

La última estancia vacacional del príncipe en Ibiza tuvo lugar este pasado verano y estuvo también envuelta por un cierto misterio. Así, Abdul Aziz y su séquito abandonaron la isla pitiusa a principios de septiembre, a pesar de que en principio estaba previsto que no se marchasen hasta bien entrado el otoño. De hecho, inicialmente el príncipe había reservado habitaciones hasta mediados de octubre en al menos tres hoteles de lujo de la isla. El pasado año, sin ir más lejos, la estancia de Abdul Aziz en Ibiza se había prolongado hasta mediados de noviembre.

El príncipe siente verdadera pasión por Ibiza y por Formentera, islas que suele recorrer a bordo de su yate «Prince Abdulaziz», una embarcación de 147 metros de eslora que es una de las más grandes del mundo en su categoría. El yate, equipado con los más modernos sistemas de seguridad, puede llevar en torno a unos 60 invitados, mientras que la tripulación de la nave está compuesta por un similar número de personas. Por lo que respecta a cómo se realiza el desplazamiento desde Arabia Saudí hasta Ibiza al inicio de cada verano, suele llevarse a cabo con dos aviones, un Boeing 777 y un Boing 737, también propiedad del príncipe.

Abdul Aziz es muy conocido y querido en Ibiza, es especial por las generosas propinas que suele dejar en los locales a los que acude —de varios miles de euros en algunos casos— o por reservar plantas enteras de hoteles de lujo para alojar a su séquito. También se ha hablado con una cierta frecuencia, no siempre para bien, de las selectas macrofiestas que organiza. La comitiva que suele acompañar al príncipe se ha estimado en ocasiones en cerca de 200 personas, entre personal de seguridad, familiares y amigos. Por otra parte, el príncipe es también una persona reconocida por la comunidad musulmana, por su generosidad a la hora de ayudar a las personas más necesitadas.

En cuanto a las razones por las que este año el príncipe decidió acabar sus vacaciones en Ibiza bastante antes de lo previsto, lo cierto es que no fueron aclaradas nunca del todo. Sin embargo, se habló de que habría sido requerido por el actual monarca de Arabia Saudí, su tío Salman bin Abdulaziz, por sus posicionamientos críticos hacia los actuales gobernantes.

Según avanzó el pasado mes de septiembre el «Diario de Ibiza y Formentera», el medio digital «Middle East Monitor» publicó que el príncipe habría escrito en su cuenta de Twitter que percibía que su vida estaba en peligro. «Después de realizar el Hajj —peregrinación a La Meca— voy a despedirme de mi tío Salman y voy a viajar. Si no me voy, sé que me matarán», habría escrito. Dicho tuit fue eliminado rápidamente de la cuenta de Abdul Aziz, quien publicó un nuevo mensaje diciendo que le habían «hackeado» su perfil de Twitter. Otro misterio más también aún sin resolver.