El presidente ruso, Vladímir Putin, en la asamblea general de la ONU
El presidente ruso, Vladímir Putin, en la asamblea general de la ONU - efe

Las razones de Putin en Siria

Con su escalada en apoyo de Bashar al Assad, Rusia busca reforzar su papel en la región, actuar como contrapoder a los EE.UU. y forzar un alivio de las sanciones occidentales

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Rusia ha irrumpido en Siria y se ha convertido en otro protagonista decisivo en la guerra que azota a ese país. Hoy mismo, aviones rusos llevaban a cabo su primer bombardeo en el país. Son varios los objetivos que explican el giro estratégico del Kremlin:

-Refuerzo de la alianza con Irán:

Tras la firma del acuerdo nuclear entre Irán y las potencias occidentales, que también suscribieron Irak y China, Putin sabía que se produciría un realineamiento estratégico en la región y no ha dejado pasar la oportunidad. Implicándose militarmente en la defensa del régimen de Bashar al Assad, estrecha los lazos con Teherán, también aliada del presidente sirio.

-Contrapeso a los Estados Unidos:

En la misma línea de tejer complicidades en el mundo chií, Moscú firmó recientemente un acuerdo con Irán, Siria e Irak para compartir información de inteligencia en la lucha contra Estado Islámico. La inclusión del país de los dos ríos supone un revés para Washington, acostumbrado a maniobrar a su antojo con los gobiernos de Bagdad.

-Conservación y ampliación de la influencia rusa:

Siria es clave para Rusia por razones estratégicas. La armada rusa tiene desde la década de 1970 una base naval en el puerto de Tartus y recientemente ha desplegado una áérea en Latakia. Putin quiere que desde estas plataformas sus fuerzas vigilen el Mediterráneo oriental y combatan a los enemigos de su protegido Al Assad.

-Mantenimiento de Siria como aliado:

Rusia y Occidente comparten un enemigo, Estado Islámico. Pero no se entienden sobre cuál debe ser la suerte de Al Assad. Washington insiste en que un gobernante que no ha tenido reparos en bombardear y gasear a su pueblo no puede continuar en el poder. La única solución posible para la comunidad internacional en la fracturada Siria es un gobierno de transición y hasta ahora, las potencias occidentales mantenían como condición indispensable la renuncia de Al Assad. Pero tras la avalancha de refugiados sirios con rumbo a Europa parecen estar reconsiderando su postura. Tragar con Al Assad, al menos de momento, es la única manera de ganarse el apoyo de Rusia. Con el tiempo, Putin podría terminar sacrificando al dictador, pero solo a cambio de que sea otro miembro de la minoría alauí quien le suceda en el poder.

-Alivio de las sanciones por Ucrania:

Con su paso al frente en Oriente Próximo, Putin empuja a EE.UU. y la UE a replantearse las sanciones impuestas a Rusia por la invasión de Crimea y su papel en el conflicto de Ucrania. Ahora Rusia se ha convertido en un cooperador necesario en la guerra de Siria, que provoca la avalancha migratoria hacia Europa. Putin intentará jugar esta baza.