Internacional

Aumenta la presión para que el rey de Marruecos permita trabajar al periodista Lmrabet

Reporteros Sin Fronteras, el Comité para la Proteción de los Periodistas y decenas de personalidades internacionales piden que el reportero, en huelga de hambre, pueda volver a publicar sus revistas

Manifestación el viernes ante el Parlamento marroquí el defensa del derecho de Lmrabet a ejercer el periodismo en su país
Manifestación el viernes ante el Parlamento marroquí el defensa del derecho de Lmrabet a ejercer el periodismo en su país - afp
luis de vega - Actualizado: Guardado en: Internacional

Se eleva la presión internacional sobre el rey de Marruecos para que permita trabajar al periodista Ali Lmrabet, en huelga de hambre desde el pasado 24 de junio. Distintas organizaciones se han dirigido al monarca para que dé la orden a las autoridades del reino alaui y renueven el pasaporte y el DNI del galardonado reportero, paso imprescindible para que pueda volver a publicar sus revistas. «El régimen de Marruecos no soporta mi independencia», dijo Lmrabet esta semana a ABC en una entrevista. Las autoridades del país magrebí guardan por el momento silencio.

«La única cosa que le pedimos, Majestad, en su calidad de Jefe de Estado, es la aplicación estricta de las disposiciones de la Constitución de Marruecos, dado el derecho de todo ciudadano a ejercer plena y libremente su profesión como periodista y director de sus publicaciones en Marruecos», dice la carta abierta a la que se han sumado numerosas personalidades y organizaciones.

Entre los que la firman se encuentra Reporteros Sin Fronteras (RSF), el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), el Premio Nobel de Literatura John Maxwell Coetzee, el escritor español residente en Marruecos y Premio Cervantes Juan Goytisolo así como políticos, periodistas, profesores y activistas de distintos países.

Varias decenas de personas se manifestaron en la tarde del viernes ante la sede del Parlamento en Rabat en apoyo del periodista. «Me inquieta que haya decidido ir hasta el final, declaró Ahmed Marzouki, antiguo preso político y responsable del comité de apoyo a Lmrabet, informa la agencia France Presse. Tras más de un mes en huelga de hambre, la situación del reportero es cada día más delicada.

Marruecos se encuentra en el puesto 130 de 180 en la clasificación mundial de la libertad de expresión que cada año hace pública RSF, que califica a Lmrabet de «héroe de la información».

«La libertad de expresión y la crítica son instrumentos fundamentales para la consolidación de un estado democrático y activo contra el oscurantismo y la intolerancia», le recuerdan al soberano en la misiva. En la actual situación, «Alí Lmrabet se convertiría en el primer marroquí privado de sus derechos civiles y políticos». «No es a usted, Su Majestad, a quien vamos a enseñar que la privación de esos derechos es contraria a todas las libertades, incluidos las fundamentales, a la libertad de expresión y, en el caso de Alí, la de ejercer libremente su profesión de periodista reconocido y aclamado internacionalmente».

Diez años inhabilitado

El pasado mes de abril expiró la condena de diez años de inhabilitación impuesta por la Justicia de Marruecos sobre Lmrabet. El periodista insiste en que desde entonces han sido numerosas las gestiones que ha llevado a cabo para poder ejercer y sacar a la calle sus revistas satíricas, «Demain» (en francés) y «Doumán» (en árabe).

Insiste en que las autoridades siguen bloqueando la renovación de su documentación, lo que impide avanzar en la burocracia necesaria para reeditar esos semanarios. Por eso, expirado su pasaporte el pasado 24 de junio pasado, decidió emprender una huelga de hambre junto al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra (Suiza).

La inhabilitación de diez años en 2005 se debió a que Lmrabet declaró que los saharauis que viven en Tinduf son refugiados, como entiende la ONU y la comunidad internacional, y no «secuestrados» como los llaman las autoridades del reino alauí. Anteriormente, el periodista había estado encarcelado entre los años 2003 y 2004, periodo en el que estuvo a punto de perder la vida en una huelga de hambre de 50 días que solo dejó por petición expresa del conocido como «príncipe rojo», Mulay Hicham, primo de Mohamed VI pero opuesto al régimen alauí.

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