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Los fondos de cohesión europeos, una historia de éxito para los países del sur

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Desde que se firmó el Tratado de Roma en 1957, el gérmen de la actual Unión Europea, uno de los principales objetivos era conseguir un «desarrollo económico armonizado», lo que dio lugar a unas soluciones coordinadas para acabar con los desequilibrios entre regiones. En la primera ampliación de la Unión Europea, que dio entrada a Irlanda, Dinamarca y Reino Unido, realizada en octubre de 1973, se creó ya el primer Fondo de Desarrollo Regional de la Unión Europea que dio lugar a que en 1974 se destinara el primer presupuesto para desarrollo regional, de tan solo 1.400 millones del equivalente a los euros actuales para tres años. Entre los objetivos de entonces figuraban la inversión en pequeñas empresas a condición de que crearan 10 empleos, las infraestructuras y el desarrollo económico en las áreas montañosas o rurales.

Desde el mencionado año en que se creó el primer Fondo de Desarrollo Regional la política de cohesión en Europa ha pasado por diferentes etapas, los fondos han cambiado de nombres pero lo importante son las políticas, sus objetivos y los millones de ciudadanos europeos a que ha beneficiado, sobre todo en el sur y en el este de Europa. No hay más que darse una vuelta por las carreteras del sur de Europa, donde se pueden ver muchas banderas europeas en los carteles en los que se informa de las obras.

La realidad es que los países se han beneficiado más de los fondos de cohesión en los años posteriores a su adhesión a la Unión Europea, como le pasó a España a partir de 1985. Después, a medida que pasaron los años y que otros países se adhirieron a Europa en las sucesivas ampliaciones, generalmente con una condiciones socioeconómicas peores que las que tenían los que ya formaban parte del «club», los fondos se trasvasaron de los países del sur a los del este de Europa, los que entraron con la ampliación de 2004.

Filosofía y un poco de historia al margen, la realidad es que las cifras son de vértigo. España ha recibido en ayudas agrícolas 196.400 millones de euros entre 1986 y las que están previstas hasta 2020, a los que hay que añadir 63.600 millones de euros de fondos de cohesión y de desarrollo regional, con lo que el total se eleva a 260.000 millones de euros en el mencionado periodo, alrededor del 25% del Producto Interior Bruto (PIB).

Este dinero no llegó a nuestro país de golpe, sino que en los primeros años las cantidades eran mucho más elevadas que ahora, fruto también de la mejora experimentada en el país en desarrollo económico y en infraestructuras. Como consecuencia de esta situación España recibe cada año menos fondos que el anterior y se ha convertido en contribuyente neto desde 2014 a las arcas de la Unión Europea, o lo que es lo mismo, paga más de lo que recibe, después de 29 siendo al contrario.

No hay que perder de vista que hay países que son contribuyentes netos a Europa desde siempre, como es el caso de Alemania, Reino Unido y Francia, entre otros.

Diferente eficacia por países

En el gráfico se puede apreciar que en el periodo 2007-2013 España ya estaba en la fase de reducción de ayudas ya que recibió 31.510 millones, lo que equivale a unos 746 euros per cápita. Esta cantidad contrasta con los 1.857 euros per cápita que siguió recibiendo en el mismo tiempo cada ciudadano portugués ó los 1.656 euros de cada griego, lo que da una idea de que la eficacia de los fondos europeos no ha sido igual en todos los países en cuanto a desarrollo regional se refiere.

También se observa en el gráfico que en ese periodo presupuestario, así como en el actual, son los países del este de Europa, que se adhirieron a Europa en su mayoría en la ampliación de 2004, los que reciben más fondos europeos, y no es para menos ya que tienen unos niveles de desarrollo inferiores a la media de la Unión Europea. Así, por ejemplo, Polonia, fue el país que más fondos europeos recibió en el periodo 2007-2013, nada menos que 67.284 millones de euros, situación que se mantiene en el periodo 2014-2020, años en los que está previsto que Polonia reciba 89.039 millones de euros.