El Gobierno nepalí había asegurado que sería «prácticamente imposible» localizar a más supervivientes
El Gobierno nepalí había asegurado que sería «prácticamente imposible» localizar a más supervivientes - EFE

Un nepalí de más de cien años es rescatado ileso bajo los escombros de su casa

Actualizado:

Un nepalí de una edad «superior» a los 100 años ha sido rescatado con vida bajo los escombros de su propia casa una semana después del terremoto que hace una semana golpeó Nepal, ha informado a Efe una fuente oficial. El anciano, Fanchu Ghale, fue encontrado ayer por un equipo de rescate de la policía nepalí bajo los escombros de su casa en Kimtang-8, en el distrito de Nuwakot (al norte de Katmandú), afirmó el portavoz del Ministerio del Interior, Laxmi Prasad Dhakal.

«Aunque varios medios han especulado sobre su edad, lo único que podemos decir es que supera los 100 años, aunque desconocemos la edad exacta», matizó Dhakal, que añadió que el anciano fue trasladado en helicóptero al hospital operativo más cercano. Según aseguraron fuentes de los servicios de rescate al diario local Kantipur, el estado de salud de Ghale era aparentemente bueno, a excepción de unos pequeños cortes en los labios.

El portavoz del Ministerio del Interior nepalí había asegurado ayer a Efe que existían «escasas posibilidades de encontrar a alguien con vida» bajo los escombros, aunque dijo que eso no impediría que los equipos de rescate continuaran la búsqueda. Este nuevo «milagro» se une a otros ocurridos durante los últimos días y se produce cuando ni los más optimistas esperaban encontrar vida bajo las edificaciones destruidas.

Hasta ayer, la última persona rescatada había sido una joven de 24 años, que fue sacada bajo los escombros de un edificio en Katmandú la noche del jueves por equipos de Nepal, Israel y Noruega, tras permanecer 128 horas atrapada. Ese mismo día, un adolescente de 15 años, Pemba Lama, fue rescatado entre vítores 120 horas después de quedar aprisionado en las ruinas del edificio de siete plantas en que trabajaba en una pensión del área capitalina de Gongabu. [Leer: Cinco historias de esperanzas tras el terremoto de Nepal]