islamismo y libertad de expresión

Un fallecido en un tiroteo en un debate sobre la blasfemia en Copenhague

Tres policías han resultado heridos en el ataque, del que salieron ilesos el embajador de Francia y un caricaturista amenazado por dibujar a Mahoma como un perro

Efectivos policiales en las inmediaciones - efe
Krudttonden, el café dónde se realizaba le debate - efe
juan pedro quiñonero - @abc_es - Corresponsal En París - Actualizado: Guardado en: Internacional

Dos terroristas dispararon contra los asistentes a un debate sobre islam y libertad de expresión celebrado en un centro cultural de Copenhague. Una persona murió y tres policías resultaron heridos en el ataque, del que salieron ilesos el embajador de Francia y el famoso artista y caricaturista Lars Vilks, a quien Al Qaida había puesto precio a su cabeza por dibujar a Mahoma como un perro. El atentado confirma los análisis más inquietantes llevados a cabo en estas semanas: que las matanzas del 7, 8 y 9 de enero en París, fueron un 11–S cultural, que amenaza a Francia y a toda Europa. [Historial de intentos de asesinato y agresiones contra Lars Vilks]

Los dos atacantes se abrieron paso a tiros en el centro cultural «Krudttonden», al norte del centro histórico de Copenhague, donde se celebraba un debate sobre «Arte, blasfemia y libertad de expresión», en homenaje a la revista satírica «Charlie Hebdo» . El 11-S cultural francés también fue percibido como un 11-S cultural europeo en todo el continente.

Los organizadores habían invitado al embajador de Francia en Dinamarca, François Zimeray, y a Lars Vilks, historiador del arte, escultor y dibujante sueco, a quien los yihadistas habían amenazado varias veces de muerte por sus caricaturas de Mahoma. Poco después de las cuatro de la tarde de ayer, los asistentes al debate fueron sorprendidos por una ráfaga de unos cuarenta tiros, según los testigos.

«Nos disparaban desde el exterior del edificio. La intención del ataque era la misma que la perpetrada contra Charlie Hebdo. La única diferencia es que esta vez no pudieron entrar en la sala», afirmó a Afp el embajador francés.

Los policías responsables de la seguridad de Lars Vilks ocultaron a su protegido con gran celeridad en algún lugar entre la cocina y la despensa del centro cultural. El artista y sus protectores siguieron al tiroteo «haciendo chistes de humor negro», según contaron después. El embajador de Francia, por su parte, intentó ocultarse bajo una mesa.

Las fuerzas de seguridad respondieron de inmediato a los atacantes que que huyeron en un Volkswagen Polo de color negro que después abandonaron vacío. [La Policía busca a un hombre con rasgos árabes entre 25 y 30 años] Los terroristas, sin embargo, no pudieron entrar en la sala donde se celebraba el debate. Si lo hubieran conseguido, sin duda el número de víctimas habría sido muy superior. Conscientes del riesgo potencial que implicaba el debate, las autoridades danesas habían puesto el centro cultural bajo protección policial. Frustrado el intento de un nuevo baño de sangre, los criminales vaciaron los cargadores de sus armas disparando contra las ventanas del local.

Un hombre de unos 40 años murió al instante. Tres policías que intentaron detener a los asesinos fueron heridos. Una veintena de ambulancias acudieron con gran celeridad al lugar del atentado, para intentar prestar socorros de urgencias.

Nadie parece dudar el carácter yihadista del ataque, y el propio gobierno danés lo calificó ayer de «atentado terrorista». Para la paranoica mentalidad de los atacantes, un debate sobre «Arte, blasfemia y libertad de expresión» merecía una «respuesta armada» con intento de asesinato de dos figuras emblemáticas de la libertad en Europa.

Lars Vilks está amenazado de muerte por Al Qaida y varios imanes extremistas. François Zimeray es el representante diplomático de Francia, tierra «impía» para los fundamentalistas tras prohibir el velo islámico integral y proteger la libertad de expresión

François Hollande, presidente de la República, reaccionó a los pocos minutos de conocerse el atentado terrorista, expresando su solidaridad con Dinamarca y anunciado el inmediato desplazamiento a Copenhague del ministro francés del interior, Bernard Cazeneuve, para «evaluar» la crisis con su colega danés. Laurent Fabius, ministro de Asuntos Exteriores, dio al ataque su dimensión europea e internacional: «Se trata de un atentado terrorista que nos amenaza a todos en Europa, dentro y fuera de nuestras fronteras», afirmó.

Como temían muchos especialistas, el tiroteo de Copenhague confirma que el «11–S francés» que comenzó con la matanza de «Charlie Hebdo» tiene claras dimensiones europeas. Debatir sobre arte, blasfemia y libertad de expresión, una actividad habitual en un país libre, puede convertirse en una «provocación» para los bárbaros fanatizados que vagan por muchas ciudades europeas como lobos animados por el «odio cultural», sedientos de sangre «infiel».

«Era algo que temíamos después de Charlie Hebdo»

Los servicios de inteligencia daneses (PET) señalaban en un comunicado que se trató de un atentado. «Todo indica que el ataque fue planeado y las circunstancias en torno al tiroteo apuntan a que se trata de un atentado terrorista».

Christophe Deloire, secretario General de Reporteros Sin Fronteras señaló a AFP que se esperaban un ataque después de lo ocurrido en París. «Era algo que temíamos después de Charlie Hebdo», dijo Deloire. «Está claro que los grupos ultra-radicales están librando una guerra contra la libertad de expresión, la libertad de crítica contra las religiones y contra la mera libertad de debate», apuntó.

«Es aterrador ver que no sólo los periódicos que publican las caricaturas como Charlie Hebdo son objeto de disparos y de la carnicería, sino que simplemente discutir sobre estos temas te deja expuesto a ataques en territorio europeo», dijo el jefe de esta organización no gubernamental internacional que defiende la libertad de prensa. «Cada vez más periodistas y caricaturistas están bajo protección», según Deloire.

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