El tigre Ustin
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Los tigres de Putin aterrorizan a los ganaderos chinos

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«Ustín», un imponente tigre siberiano que el presidente ruso, Vladímir Putin, puso en libertad la pasada primavera, parece ser el autor de dos incursiones a una explotación ganadera china. El animal, según el diario ruso «Moskovski Komsomólets», mató el pasado fin de semana a una veintena de cabras y varias gallinas.

Uno de los innumerables recursos Putin emplea para elevar su popularidad consiste en mostrarse como un gran amante del mundo animal y defensor de las especies protegidas. Le gusta aparecer en compañía de perros, caballos, osos y, sobre todo, tigres, que habitan todavía determinadas zonas del este de Siberia y de la vecina China.

Allí, cerca del río Amur, frontera natural entre los dos países, participó en mayo el jefe del Kremlin en la liberación de tres tigres de una camada de cinco cachorros que fueron encontrados dos años atrás y criados después en cautividad.

Dos de ellos decidieron atravesar el Amur y establecer su hábitat en China. Primero lo hizo «Kuzia», que cruzó la frontera en octubre y después le tocó el turno a «Ustín», que, según la agencia china Xinhua, llegó al país vecino el pasado 12 de noviembre.

Los dos felinos van provistos de collares de localización GPS para poder seguir sus movimientos. Gracias a eso y a las cámaras instaladas se ha podido saber su paradero, cuestión que ha provocado no pocas bromas dentro de la oposición rusa con comentarios tales como: «Hasta los animales prefieren emigrar para no tener que vivir en la Rusia de Putin».

A «Kuzia» se le considera responsable de varios ataques a gallineros en las últimas semanas, pero las garras de «Ustín», que lleva mucho menos tiempo en China que su compañero, han demostrado ser mucho más letales.

Según un granjero de la provincia de Heilongjiang, el depredador entró en su hacienda, situada en una de las islas del Amur, en la noche del domingo 23 de noviembre y dejó dos cabras muertas. Otras tres se las debió de comer o llevar porque no aparecieron.

Al día siguiente volvió al mismo sitio y perpetró una matanza mucho más espeluznante. Según el criador, 13 cabras aparecieron destrozadas y un número significativo de aves de corral. Las autoridades locales han asegurado que le compensarán por las pérdidas.

El caso ha provocado preocupación entre los ganaderos de la zona.

La prensa china sigue desde el primer momento las correrías de «Ustín» y «Kuzia», a los que llaman «los tigres de Putin». Este segundo intentó regresar hace unos días a Rusia.

Su primer destino en China fue la reserva de Taipinggou, cuyo director, Chen Zhigang, dio entonces instrucciones a su personal para que retirara posibles trampas que pudieran dañar al animal. Se avisó también a los habitantes del entorno de la presencia del felino y se intensificó la vigilancia para evitar la acción de los furtivos.

El tigre siberiano se encuentra al borde de la extinción. Actualmente, solamente unos 500 viven en estado salvaje, en su mayor parte en Rusia, pero también en el noreste de China. Su caza está prohibida, pero los cerca de ocho mil euros que se paga por cada captura en el mercado negro hacen inevitable que cada año mueran una cierta cantidad de estas bellas fieras. Según «Moskovski Komsomólets», solamente en China, el año pasado se dio muerte de forma ilegal a unos 40 tigres.