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El misterio sobre el paradero del miembro viril de Napoleón Bonaparte

En 1999, un urólogo norteamericano adquirió el que supuestamente fue el pene del emperador francés. Sin embargo, algunos investigadores cuestionan que aquella pieza sea la auténtica, la que un clérigo ordenó amputar por venganza

Abdicación de Napoleón en Fontainebleau, por Paul Delaroche
Abdicación de Napoleón en Fontainebleau, por Paul Delaroche - wikipedia
césar Cervera - Madrid - Actualizado: Guardado en: Internacional

Hace pocos días un sombrero de dos picos que perteneció a Napoleón Bonaparte (1769-1820) alcanzó el precio récord de 1,89 millones de euros en una subasta. Una prueba más de que la mitomanía por la figura del general francés sigue presente. Pero si alguien demostró devoción por hacerse con algo perteneciente a Bonaparte ese fue John Lattimer. En 1999, este urólogo y coleccionista norteamericano adquirió el que supuestamente era el pene del emperador francés por poco más de 3 mil euros. Detrás de su bajo precio estaban las sospechas de que no se trataba del auténtico miembro viril de Napoleón.

El que fue Emperador de Francia vivió sus últimos días en la isla de Santa Elena. Cautivo de los ingleses y rodeado de un pequeño grupo de seguidores, Napoleón Bonaparte empezó a sufrir un dolor en el costado derecho idéntico al que su padre tuvo poco antes de su muerte, posiblemente a causa de un cáncer de estómago. El dolor, que algunos expertos también han apuntado a que pudo ser causado por envenenamiento, fue consumiendo poco a poco a Bonaparte. El 5 de mayo de 1821 a las 17:49 horas falleció Napoleone di Buonaparte a los 51 años de edad. Según las personas que estuvieron presentes en su lecho de muerte, sus últimas palabras fueron: «Francia, el ejército, Josefina».

Aunque Napoleón pidió en su testamento ser enterrado en París, los ingleses no quisieron alimentar el mito y ordenaron que el cuerpo no saliera de Santa Elena. Más tarde, en 1840, a instancias del gobierno de Luis Felipe I, sus restos fueron repatriados. No obstante, para entonces ya se había abierto la lucha por hacerse con los objetos privados e incluso las partes corporales del general galo. Además del pene, otros restos humanos fueron expoliados del cadáver: entre ellas dos trozos intestinales, adquiridos por el Museo Real del Colegio de Cirujanos de Inglaterra en 1841.

Según la versión más aceptada, el día de la autopsia, el cirujano Francesco Autommarchi mutiló el órgano por orden del abad Anges Paul Vignali, quien había mantenido una fuerte enemistad con Napoleón durante toda su vida. Al parecer, el clérigo guardaba rencor a «le Petit Caporal» –el apodo que usaban los soldados al hablar de su amado general– por acusarle públicamente de ser impotente. Con la mutilación del cadáver, Anges Paul Vignali buscaba vengarse como si de una broma macabra se tratara. Otra versión, sin embargo, afirma que fue el sacerdote que le dio la extremaunción a Bonaparte quien arrancó el miembro para posteriormente venderlo.

Una pieza de cuatro centímetros

El valioso miembro viril permaneció en la familia Vignali durante varias generaciones hasta 1924, cuando pasó a manos del librero estadounidense de A. S. W. Rosenbach, quien a su vez lo llevó al Museo de Arte Francés de Nueva York. En 1999, el urólogo John Lattimer ganó el miembro viril en una subasta organizada por el museo y lo añadió a su macabra colección. Entre sus extrañas posesiones también se contaba el cuello ensangrentado de la camisa de Lincoln y una ampolla de cianuro del nazi Hermann Göring.

En la actualidad, el miembro de Napoleón pertenece al hijo del urólogo, Evan Lattimer, que recientemente lo mostró para un reportaje del «Canal 4» de la televisión inglesa. La pieza es extremadamente pequeña, poco menos de cuatro centímetros de longitud, y en erección «habría alcanzado un máximo de 6,6 centímetros», según las notas de John Lattimer, ya fallecido. Un tamaño condiderado en la categoría de microfalosomia, que concuerda con los problemas de crecimientos aparejados al deorden endocrino que el emperador Napoleón padeció en su infancia.

De hecho, el doctor Robert Greenblat, especialista en endocrinología, defendió en los años ochenta que el «Gran Corso» tuvo problemas hormonales durante toda su vida y pudo fallecer precisamente a causa de un mal glandular que «le estaba transformando en una mujer». Según publicó en la revista científica «British journal of sexual medicine», a partir de los cuarenta años de edad, la figura de Napoleón Bonaparte fue redondeándose y sus partes genitales empezaron a atrofiarse

Pero, dado que existen tantas teorías contradictorias, también podría ser un fraude deslizado por el abad Anges Paul Vignali para mancillar la imagen de Napoleón como gran conquistador de mujeres, y que ese no fuera el auténtico pene. El general francés, originario de Córdega, se casó dos veces y tuvo un hijo. Además, su fama de incansable amante y seductor de mujeres de alta alcurnia, casi siempre casadas o comprometidas, ha quedado intrínsecamente vinculada al personaje histórico, junto al sombrero de dos picos y la mano en el estómago.

Así y todo, el expolio de los restos de Napoleón no fue un hecho aislado en la historia, sin ir más lejos la devoción por las reliquias de santos desató verdaderas disputas durante la Edad Media. En la actualidad, muchos restos de personajes históricos engrosan colecciones por todo el mundo, así es el caso de los ojos de Albert Einstein, guardados en formol en una caja fuerte en Nueva York, o el dedo de Galileo Galilei, en el Museo de la Historia de la Ciencia, en Venecia.

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