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Singapur, el aeropuerto donde vale la pena viajar

Changi es, más que un aeropuerto, un lugar para el ocio en el que la espera siempre se hace corta

Jardín de mariposas en el aeropuerto - Changi Airport Group
El cine con el que cuenta el aero√Ļerto de Changi - Changi Airport Group
El aeropuerto cuenta también con piscina - Changi Airport Group
Los lujosos ba√Īos del aeropuerto - Changi Airport Group
carmen calvo - Actualizado: Guardado en: Internacional

A veces, basta con llegar a un aeropuerto, para darse cuenta de cómo será el país que hemos decidido conocer o la ciudad dónde tendremos que pasar unas horas de tediosa escala. Es su tarjeta de visita, la primera impresión que recibe el viajero y, con toda seguridad, la que muestra la verdadera fotografía que no aparecía en los idílicos folletos de las agencias.

El turista que aterriza en Singapur habrá oído hablar de la seguridad y la limpieza de sus calles, sus tiendas de lujo y la eficiente organización del país. Y, Changi, considerado mejor aeropuerto del mundo por sexto año consecutivo, le ofrecerá un muestra de la excelencia de este pequeña ciudad estado: amplios espacios repletos de vegetación, abundantes zonas de descanso con sillones reclinables o de masajes, pulcros aseos y una inesperada rapidez para atravesar inmigración, recoger el equipaje y subir a un taxi.

Para los pasajeros en tránsito, hay visitas gratuitas y guiadas a la ciudad, piscina en la terraza, jardines de orquídeas, cactus, girasoles o uno interior con más de mil mariposas. Olvídese de sentarse en el suelo al lado de un enchufe para recargar su móvil, ya que cuenta con 800 puntos donde hacerlo además de wifi gratis. Si le gusta el arte, podrá practicar sus habilidades en una zona de dibujo, si lo que prefiere es el cine, hay una sala con pantalla gigante y, para los niños, toboganes, espacios y consolas de juegos. Más de 120 restaurantes con todas las variedades de comida asiáticas e internacionales, bares donde no se acumulan bandejas sucias en mesas pegajosas, peluquería, spa, gimnasio, música en vivo y hasta la posibilidad de convertirse en millonario, gracias a un sorteo en el que participan todas las personas que realizan compras en las lujosas tiendas libres de impuestos.

Si empieza el viaje desde el aeropuerto de Changi no sufrirá las largas esperas de facturación o la tortura del control de seguridad, ya que éste se realiza en cada puerta de embarque minutos antes de que salga el avión por lo que se evitan las aglomeraciones y las incomodidades para los viajeros. Todo ello, a pesar de recibir más de 54 millones de pasajeros al año, un 30 por ciento más que el aeropuerto de Madrid Adolfo Suárez, lo que no le impide mantener unos niveles de calidad y servicio al cliente que rozan la excelencia.

Pero el gobierno de Singapur no se duerme en los laureles del éxito. Para el año 2018 está prevista la inauguración de Jewel, un proyecto con el que se ampliará la T1 y se añadirá una nueva terminal, la T4. Será el arquitecto canadiense Moshe Safdie, el mismo que realizó el icónico edificio de Marina Bay Sands y su famosa piscina infinita, el encargado de diseñar esta nueva estructura de acero y cristal con jardines interiores y una cascada de agua de cinco pisos de altura.

Hacer una escala en el aeropuerto de Singapur es tan recomendable que hasta desearía que su vuelo se retrasase de vez en cuando, algo que raramente sucede.

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