Evo Morales durante una entrevista el pasado 13 de octubre
Evo Morales durante una entrevista el pasado 13 de octubre - reuters

¿Qué países latinoamericanos tienen energía atómica y qué uso hacen de ella?

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Pasar de una economía basada en las materias primas a una industrial cuando el grado de industrialización no supera el 16% del PIB. Ese es uno de los sueños de Evo Morales como presidente para su tercer mandato consecutivo. Prevé construir el primer reactor nuclear en Bolivia y, no solo eso, pretende con esto hacer de su país el epicentro energético de la región, tras el boom de las materias primas de la pasada década.

«El primer mandato del presidente Evo (2006-2010) sirvió para nacionalizar los recursos naturales y hacer la Asamblea Constituyente. En este segundo gobierno, logramos que Bolivia tenga una economía sólida. En el tercer mandato, vamos a llegar a tener una Bolivia potencia», ha comentado el vicepresidente Álvaro García Linera en un programa de la Red Unitel, recogido por la publicación argentina Página12.

El dirigente cocalero promete que desarrollarán en Bolivia la energía atómica con fines pacíficos, como ya lo hicieran algunos de sus vecinos. Levantará una planta que se instalará en La Paz, en la que se invertirán 2.000 millones de dólares (unos 1.577 millones de euros), con la ayuda de países como Rusia, Francia, Irán y Argentina.

Este último, otro país andino, fue el pionero en el subcontinente. En 1974, el gobierno peronista instaló a orillas del río Paraná de las Palmas, a unos cien kilómetros de Buenos Aires, la Central Nuclear Atucha I, la primera de todo Latinoamérica. Tres décadas después, en 2007, otro gobierno declarado peronista, el de los Kirchner, reinició las obras de la Atucha II, paralizadas por más de veinte años. Además de estas dos, está la Central Nuclear Embalse que entró en funcionamiento en 1984. Así y todo, la energía nuclear representaba el 6,2 por ciento del suministro eléctrico del país en 2010, aunque una empresa comenzó a finales de aquel año a construir la cuarta central, la Atucha III, financiada junto con Canadá, Rusia y Francia.

Más bajo es el porcentaje en Brasil correspondiente al suministro total de electricidad procedente de la energía atómica. Apenas un 3,1 por ciento gracias al funcionamiento de dos centrales nucleares y otra en construcción: Angra I, II y III. En Brasil el debate «nuclear» se ha decantado hacia el argumento de que debe utilizarse para diversificar la fuente energética nacional. Algo así pretende Evo Morales, cuyo gobierno, al igual que los otros de carácter bolivariano, ha sido muy criticado por centrarlo todo en las materias primas y en la nacionalización de los hidrocarburos.

Por último, aparte de Chile donde existen dos reactores nucleares experimentales, está el caso de México donde solo se encuentra la Central Nuclear Laguna Verde, ubicada en el estado de Veracruz. Y es que, tras la catástrofe nuclear de Fukushima, buena parte de las conversaciones y estrategias en la exploración de este campo se fueron al traste. Como el propio Hugo Chávez, que firmó en 2010 un contrato con Rusia para construir una central en Venezuela, pero que, tras lo sucedido en Japón, decidió dar marcha atrás.