Brooks Newmark, el ministro que ha dimitido tras caer en la trampa de una reportera
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La dimisión del ministro Newmark, una exclusiva sexual que cuestiona los límites de la Prensa

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Brooks Newmark, el ministro conservador británico de 56 años que ha dimitido por el envío por WhatsApp de fotos suyas de alto contenido sexual, fue tentado por una reportera freelance del «Mirror», un clásico diario amarillo británico. La periodista se dirigió en términos insinuantes a cinco parlamentarios tories a través de las redes sociales, intentando que sucumbiesen al envío de material sexual. La mayoría declinaron educadamente la conversación con la joven, que se hacía pasar por una activista del partido. Entre los tentados estuvo incluso Mark Reckless, el diputado conservador que ha desertado a las filas de UKIP, amargándole a Cameron el inicio de su congreso. Pero de todos ellos solo el ministro Brooks Newmark cayó en la trampa.

El responsable de la cartera de Sociedad Civil, casado y padre de cinco hijos, incluso quería quedar con la chica y vivir una aventura bajo la coartada de la conferencia política de su partido en Birmingham, que se celebra desde el pasado sábado hasta el miércoles. Como ministro, Newmark se había distinguido por fomentar el acceso de las mujeres a los puestos más relevantes.

La periodista se hizo pasar por una joven simpatizante del Partido Conservador, de nombre Sophie, y contactó al ministro a través Twitter, donde era muy activo y solía, por ejemplo, comentar sus gustos cinéfilos. El tonteo subió de tono y Newmark le envió unas ridículas fotos en pijama de cachemir. Ella respondió con una foto erótica suya y el ministro, que ayer penaba diciendo que «he sido un loco», le mandó a cambio una de sus genitales a través de WhatsApp, escribiendo que ahora ya tenían un secreto para compartir.

¿Dónde está el límite?

En el Reino Unido se ha abierto un debate ético sobre cuáles son los límites para conseguir una exclusiva. ¿Es lícito recurrir al engaño como ha hecho el «Daily Mirror»? La organización que vela por la deontología periodística, la Independence Press Standards Organisation, cree que solo es admisible ese recurso en un caso de enorme interés público, o para prevenir un crimen. Recuerda además que lo referente a la vida privada, el hogar, la familia y la correspondencia, incluida la electrónica, debe ser salvaguardado. Por su parte, algunas parlamentarias han pedido al «Mirror» que explique quién era la mujer que aparecía expuesta en la foto que envío la periodista. Ahí surgen nuevas dudas: ¿De dónde se ha cogido esa foto? ¿Dio permiso la modelo para su uso en este contexto? ¿Sabía siquiera que esa fotografía suya iba a ser utilizada por el «Mirror»?

El periódico ha puesto cómo excusa que el reportaje trataba de sacar a la luz la relación real de los políticos con las redes sociales. Brooks Newmark, que solo llevaba unas semanas como ministro, se había dado de alta en Twitter en el 2009 y estaba enganchado al Pájaro Azul, con más de diez comentarios al día. Su afán de hacerse próximo a electorado a través de las nuevas tecnologías ha sido su perdición. Poco antes de dimitir, había subido el siguiente «tuit»: «Lenta, meticulosa y absolutamente impactante». No hablaba de su dimisión ni de sus tonteos en el ciberespacio. Se refería a la última película de Philip Seymour Hoffman, que quería compartir sobre sus seguidores en Twitter, donde alardeaba de su afición al cine y conocimiento.

Por lo demás, el ya ex ministro apelaba ayer al perdón de su familia y -todo un clásico en este tipo de historias- lamentaba «haber hecho daño justo a aquellos a los que más quiero».