Escocia dice 'no' a la independencia

Los resultados oficiales confirman que el 'no' ha ganado con un 55,4% de los votos frente al 44,6% que ha obtenido el 'sí' a la secesión. El 'sí' sólo ha conseguido ganar en cuatro circunscripciones, entre ellas Glasgow y Dundee. Histórico índice de participación que supera en algunas zonas el 90%.

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Escocia se queda en Reino Unido. Tras una campaña vibrante, así lo han decidido el 55,4% de los escoceses, con 31 de las 32 demarcaciones electorales escrutadas, frente al 44,6% que ha votado a favor de la independencia. Pese a que las últimas encuestas habían apuntado un repunte del 'sí' que hacía pensar en la posibilidad de un vuelco, finalmente la 'mayoría silenciosa' de votantes favorables a salvar la Unión a la que apelaba la campaña 'Better Together' ha resultado ser una realidad que ha echado por tierra el sueño de Alex Salmond de una Escocia independiente.

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El independentismo se ha quedado a casi 400.000 papeletas de los casi dos millones de votos cosechados por el 'no', aunque ha arrasado en la mayor área metropolitana del país, Glasgow, tradicionalmente laborista, donde los partidarios de la segregación han rozado el 54% de los votos. En esa ciudad, y en otras donde ha ganado el 'sí como Dundee, la participación ha sido sin embargo notablemente más baja que la media del país -una altísimo porcentaje de votantes, el 86,4%, acudió ayer a las urnas-, lo que demuestra que la campaña 'Yes Scotland' no ha logrado el efecto movilizador que, pese a su menor presencia en las calles, han logrado los partidarios del 'no'. En Glasgow, donde el voto de los sectores más deprimidos y abstencionistas desde hace años podía marcar la diferencia, la participación se ha quedado en el 75%. Los mensajes sobre las consecuencias de cortar unos lazos que datan de hace 307 años han calado, finalmente, entre los escoceses. "Bien hecho Glasgow y gracias al pueblo escocés por su increíble apoyo", ha tuiteado el ministro principal Salmond.

Su 'número dos', Nicola Sturgeon, ha confesado su "decepción" aunque ha admitido tener "sentimientos encontrados". "Escocia nunca volverá a ser lo mismo y, sí, estoy decepcionada, pero también decidida a garantizar que la demanda de cambio que los escoceses han expresado en las urnas sea una realidad", ha dicho, en referencia a la promesa de conservadores, laboristas y liberal-demócratas de abrir una negociación para incrementar los poderes del Parlamento escocés y dotarle de mayor autonomía fiscal, con posibillidad de fijar y recaudar sus propios impuestos con un sistema muy similar al Concierto Económico, y capacidad para determinar sus propias políticas sociales. Si se cumplen los plazos avanzados por quien se ha convertido durante la campaña en la voz de las promesas de 'devolution', el exprimer ministro británico Gordon Brown, el debate en la Cámara de los Comunes para garantizar más competencias para Escocia debería arrancar en el plazo de un mes. En su primera comparecencia tras la victoria, el 'premier' británico David Cameron insistió en la necesidad de cohesionar el Reino Unido y, para lograrlo, apostó por ceder autogobierno no solo a Escocia, sino también a Gales e Irlanda del Norte.

La participación en el referéndum de independencia de Escocia fue este jueves del 86,4%, como se esperaba en niveles récord. En algunas de las 62 circunscripciones escocesas la asistencia de los votantes a las urnas se acercó al 90% si bien en la mayor de ellas, Glasgow, con cerca de medio millón de electores, cayó al 75%.

Se preveía que la participación en el referéndum hubiese sido masiva, después de que el 97% del censo electoral escocés, casi 4,3 millones de personas, se registraron para votar en una consulta que decide si Escocia se independiza del Reino Unido.

La participación histórica del 86 por ciento registrada en el referéndum sobre la independencia de Escocia de ayer confirma el acierto de las expectativas generadas ante una cita que decidirá el futuro de Reino Unido y cuya convocatoria ha garantizado ya un incremento del autogobierno escocés, independientemente de la opción que dé como vencedora el resultado que se conocerá en las primeras horas del viernes.

El récord de personas inscritas para responder en las urnas a la pregunta "¿Debería Escocia ser un país independiente?", un 97 por ciento de los mayores de 16 años que tenían derecho a voto, anticipaba ya una participación histórica que las colas registradas en los 2.608 colegios no han hecho más que confirmar. El porcentaje establece un nuevo récord, al superar al vigente hasta ahora, de 1951, cuando Escocia registró una participación del 81,2 por ciento.

Los expertos habían asumido que si era alta el 18 de septiembre, el 'sí' se vería favorecido, porque las encuestas revelaban que la apuesta por la separación era desproporcionadamente elevada entre las clases bajas, consideradas menos inclinadas a votar.