Puerta principal de la Muralla de San Juan
Puerta principal de la Muralla de San Juan - Rafael m. mañueco
comunidades autónomas

¿Por qué en Puerto Rico apenas hay independentistas?

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Atendiendo la situación colonial que en gran manera define el estatus de Puerto Rico en su relación con Estados Unidos, sorprende que en la isla apenas haya independentistas. Es la mayor isla del Caribe que no ha alcanzado plena soberanía. En el último referéndum, celebrado en 2012, solo el 4 por ciento votó por la independencia. ¿Por qué tan pocos?

Ser un territorio de Estados Unidos supone beneficios económicos. Washington reparte cerca de 10.000 millones de dólares anuales en programas de ayudas que benefician a muchos puertorriqueños. Así, por ejemplo, más del 40 por ciento cuenta con cupones de comida. Además, la isla está exenta de muchos impuestos federales. La ciudadanía estadounidense reconocida en 1917 a los puertorriqueños, por otra parte, les da la ventaja de la movilidad: pueden vivir y trabajar en el territorio continental.

Puerto Rico nunca ha sido independiente. En 1898 pasó «de un imperio a otro», como explica Carlos Díaz Olivo, profesor de Derecho de la Universidad de Puerto Rico. En su opinión eso «afecta a la autoestima del puertorriqueño», que tiene miedo a que, de ir por libre, pierda estabilidad económica o seguridad. Prefiere depender de Washington que tener la pobreza de Haití o la inestabilidad de Venezuela, por citar dos casos del mismo Caribe.

El independentismo está estigmatizado por la lucha armada que propugnó, de modo intermitente, entre las décadas de 1930 y 1950. Estados Unidos también utilizó el enfrentamiento a esa violencia para socavar el movimiento y demonizar la opción independentista.

No existe «una burguesía nacional fuerte», como explica el catedrático de Ciencias Políticas José Javier Colón. «Estados Unidos destruyó la posibilidad de un capitalismo nacional, incluso la industria de la caña de azúcar fue asumida por empresas norteamericanas», de forma que no ha habido un liderazgo socioeconómico autóctono que haya podido soñar con la independencia. Y la poca burguesía que existe debe su beneficio a la dádiva de que sus ganancias no pagan impuestos federales.

Es tan impopular la idea de independencia que como alternativa a depender de EE.UU. hay quien propugna que Puerto Rico vuelva a soberanía de España. En la constitución del Movimiento de Reunificación con España (MRE) el pasado domingo se puso de manifiesto el atractivo que para Puerto Rico suponen las islas Canarias.

«El modelo no es Cataluña, sino Canarias», dijo uno de los asistentes, en referencia al debate soberanista catalán. Con menos autonomía ahora de la que Puerto Rico gozó con la Carta Autonómica que España le dio en 1897, y también con menos que la que tienen las actuales comunidades autónomas españolas, para los puertorriqueños Canarias es un ejemplo atractivo. «Yo veo televisión de Canarias todos los días y hablan igual que nosotros [el acento es muy similar por la fuerte emigración canaria que recibió Puerto Rico]. Las Canarias han dejado de lado la cuestión independentista, y dentro de España están saliendo para adelante. Son lo que podíamos haber sido nosotros de no habernos invadido Estados Unidos», dijo otro de los asistentes.