La mafia rinde homenaje a un capo de la Cosa Nostra durante una procesión
El Papa Francisco excomulgó a todos los mafiosos el pasado 21 de junio - efe

La mafia rinde homenaje a un capo de la Cosa Nostra durante una procesión

Los mafiosos utilizan la religión para tener legitimización social, organizando ritos en los que deciden todo

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La mafiavuelve a crear escándalo al aprovecharse de una procesión para homenajear a un capo de la Cosa Nostra. En el popular barrio de Ballaró en Palermo, la capital de Sicilia, la mafia logró que durante la procesión de la Madonna del Carmine, la imagen se parase durante cinco minutos delante de la agencia de pompas fúnebres del jefe mafioso Alessandro D´Ambrogio, en señal de homenaje a un capo encarcelado por graves delitos, lo que se convierte en una blasfemia. Un episodio inquietante y escandaloso que ha motivado que la fiscalía de Palermo haya abierto una investigación. Mientras, el cardenal de Palermo, Paolo Romeo, ha pedido las listas de las hermandades religiosas para verificar la presencia de mafiosos. «Los mafiosos han vuelto a buscar visibilidad y credibilidad social. Por eso participan en las procesiones de forma destacada», denuncia el obispo siciliano de Monreale Michele Pennisi.

No les importa la excomunión

Este escándalo de Palermo no es un caso aislado. La excomunión de los mafiosos lanzada por el papa Francisco el pasado 21 de junio en su visita a Calabria tampoco tuvo efectos en los fieles de Oppido Mamertina, pueblo de la provincia de Reggio Calabria. Durante la tradicional procesión de la Virgen de las Gracias, la imagen fue detenida en señal de saludo y deferencia ante la casa de Giuseppe Mazzagatti, un jefe mafioso condenado a cadena perpetua que se encuentra en arresto domiciliario por problemas de salud. El gesto provocó escándalo y un sinfín de protestas, además de la dura condena de la jerarquía católica.

La mafia controla la organización

Este rito es practicado en otros pueblos, con imágenes que rinden honores a mafiosos en sus casas o sentados en primera fila de la iglesia, porque a menudo son los propios mafiosos los que gestionan los comités que organizan las fiestas patronales. Por ejemplo, en Castellamare di Stabia, en la provincia de Nápoles, el alcalde abandonó la procesión en el 2011 porque los jóvenes que portaban la imagen del patrón, San Catello, se detuvieron delante de la casa de un anciano capo de la camorra para rendirle homenaje.

Procesión profesada por la mafia

La fiesta de Santa Ágata, patrona de la ciudad de Catania (Sicilia), se celebra con una multitudinaria procesión, curiosamente la única en el mundo que ha sido procesada por mafia. El fiscal Antonino Fanara explica así las razones: «El principal círculo de devotos era dirigido por la familia Santapaola, el clan mafioso más poderoso de Catania. Ellos organizaban todo: el recorrido, la duración, las paradas, los fuegos artificiales, elegían los costaleros, etc. Lo hacían por razones de prestigio, no por dinero».

Desde la cárcel, Benedetto Santapaola, condenado en otro proceso, escribió una carta al párroco antimafia Salvatore Resca tratando de explicar la belleza y la fuerza de su fe, «convencido de que Dios estaba de su parte», subraya el sacerdote. El propio Benedetto Santapaola, exalumno salesiano, se había hecho construir un pequeño altar en su casa escondite cuando era fugitivo de la justicia, y los domingos pretendía que allí se celebrara misa. También Bernardo Provenzano, gran capo de la Cosa Nostra, se ha mostrado siempre obsesionado por la religiosidad: en su refugio los carabineros encontraron 91 imágenes de santos, de ellos 73 de Cristo, una Biblia, un libro de oraciones y un rosario.

La religión los hace más legítimos

En el libro «Agua santísima», el magistrado Nicola Gratteri escribe que los jefes mafiosos aman mostrarse junto a los curas, alcaldes y poderosos del pueblo, porque esa visibilidad cuenta y les sirve, y utilizan la religión para tener una legitimación social.

Isaia Sales, estudioso del fenómeno mafioso del sur de Italia, escribe que las cuatro grandes mafias italianas (la Cosa Nostra siciliana, la Camorra napolitana, la ‘Ndrangheta calabresa y la sacra Corona Unita en la región de Puglia) chantajean y asesinan convencidos de que «Dios está de nuestra parte y seguro que comprende nuestras razones». Contra estas creencias, favorecidas un tiempo por la connivencia de algunos religiosos, Juan Pablo les gritó en Agrigento (1993) con duras palabras para que se arrepintieran, y ahora el Papa Francisco ha dado un paso decisivo con la excomunión de los mafiosos.