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El martirio de la Iglesia en Irak

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Bartala, al este de la ciudad de Mosul, ya es territorio de Al Qaida. Las imágenes de hace exactamente dos años, que ha vuelto a distribuir la agencia France Presse, recogen uno de los momentos dramáticos de la comunidad cristiana de esa localidad. Varios ataques de milicianos fanáticos suníes contra iglesias de la región llevaron a la comunidad de Bartala a tener jornadas de oración por la paz dentro de la parroquia de la Virgen María, en junio de 2012. Familias enteras, niñas con velo a la antigua usanza, miembros de una de las comunidades cristianas más antiguas del mundo, que reza en arameo, la lengua de Jesús. Algunas imágenes muestran a soldados iraquíes encapuchados, enviados por Bagdad para la protección de las iglesias.

Hace una semana, el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), antigua facción de Al Qaida, arrasó la región y conquistó Mosul, la tercera ciudad del país. No se encontró enfrente a la poderosa comunidad cristiana que existía durante la era del dictador Sadam Hussein. Se estima que de los 130.000 cristianos que vivían en Mosul -enclave cristiano desde el siglo I de nuestra era- solo quedaban en la ciudad unos 10.000. Su suerte es hoy una incógnita, por la que reza el resto de la comunidad cristiana iraquí y el orbe católico.