Bacha Posh, niñas travestidas como niños - YOUTUBE

«Bacha Posh»: ser un niño es lo mejor que le puede pasar a una niña en Afganistán

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Ser un niño es lo mejor que le puede pasar a una niña en Afganistán. Con el pelo corto y ropa ancha, estas pequeñas pasarán 16 años de su vida viviendo como si fueran chicos. La pubertad, marca el punto de inflexión en el que hay que retornar al verdadero género. El choque para muchas es enorme. Han pasado 16 años de su vida siendo libres.

«Nos vestimos como niños y ayudamos a nuestro padre en el trabajo», explica Rosmana, la pequeña la familia Safi en declaraciones al canal Arte. Rosmana tiene 12 años y su hermana Taeba 14, las dos ayudan a su padre en el taller mecánico que posee la familia.

Para una familia afgana no tener ningún hijo varón es una desgracia. Las niñas no pueden trabajar, ni ayudar a mantener a la familia. Por eso, la práctica de las «Bacha Posh», niñas travestidas como niños, es cada vez más común, para evitar el estigma social

Ser Bacha Posh significa poder jugar en la calle, ir a la escuela y ayudar a al familia. Ser niña significa vivir encerrada en casa, prepararse para ver el mundo a través de la rendija de un burca y no tener derecho a recibir una educación.

Cuando las niñas posh se convierten en adultas y son ofrecidas en matrimonio sufren un gran desajuste. En primer lugar porque no se han criado como mujeres y no están acostumbradas a someterse a la sociedad o a un hombre. En segundo lugar, no han aprendido nada de lo que se supone que debe saber una mujer en Afganistán: cocinar, limpiar o atender a su marido.

La tradición de las Bacha Posh tiene más de un siglo de antigüedad y se practica todavía en Afganistán y algunas zonas de Paquistán. Es una práctica ampliamente aceptada por la sociedad, común en las familias sin hijos varones. Se cree que su origen está en las épocas de guerra, cuando las mujeres se vestían como hombres para poder luchar como soldados o para protegerse de los saqueos.