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«Rusia ha invadido Crimea sin justificación alguna»

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Nacido en un pueblo de Ohio, Estados Unidos, en 1969, Timothy Snyder se doctoró en Oxford y tras estudiar en París, Viena y Varsovia, se especializó en la historia del Europa Central y Oriental. «Si no sabes ruso no te das cuenta de lo que estás dejando de lado... Solo podemos ver e ir tan lejos como nuestro lenguaje nos lleve», escribió este historiador que habla diez idiomas y que para escribir «Tierras de sangre. Europa entre Hitler y Stalin», su obra más celebrada (publicada en España por Galaxia Gutenberg) no solo consultó 17 archivos en seis países, sino que recurrió a fuentes directas e indirectas, lo que enriquece de forma admirable su conocimiento de una materia que le apasiona. Su curiosidad por la condición y la historia humana son insaciables. Es profesor de historia en la prestigiosa Universidad de Yale desde donde respondió a ABC: «Rusia ha invadido parte de Ucrania sin justificación alguna».

—¿Qué ha pasado en Ucrania? Usted escribió que fue una revolución popular, no un golpe de Estado, como el ex líder ucraniano y Putin dicen y repiten. ¿Por qué?

—Bueno, podemos empezar con que Putin dice que se trata de un golpe de Estado. Él tiene que decir que fue un golpe de Estado con el fin de justificar su invasión militar del país. De hecho, en las protestas masivas contra el régimen de Yanukóvich, que comenzaron el año pasado y en las que participaron millones de personas, había gentes de todos los sectores de la sociedad ucraniana. Había hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, representantes de todo el espectro político. Después de que el régimen intentara y no pudiera acabar con las protestas a pesar de haber recurrido a francotiradores que dispararon el 20 de febrero contra los manifestantes desde los tejados, los mediadores de la Unión Europea prepararon un acuerdo por el que Yanukóvich cedería el poder al Parlamento. Pero en vez de firmar el documento al que se había comprometido Yanukóvich huyó a Rusia. El Parlamento proclamó que el presidente había abandonado sus responsabilidades, siguió adelante con los protocolos previstos para estos casos y continuó con el proceso de reformas constitucionales. Fue un proceso confuso, pero no un golpe de Estado.

—¿Por qué el depuesto poder en Ucrania era un «régimen inequívocamente reaccionario», como usted escribió?

—Porque no ofrecía absolutamente nada para el futuro de sus ciudadanos. En cambio, era una especie de neofeudalismo en el que los barones en el núcleo del poder lo controlaban todo, y el propio Yanukóvich quería controlarlos a su vez a ellos. Él estaba robando decenas de miles de millones de dólares de los presupuestos del Estado que deberían haber sido invertidos en escuelas e infraestructuras.

—¿Cómo de grande era el peso de los oligarcas ucranianos en la política del país y cómo de estrechos eran sus lazos con Rusia? ¿Peligran sus intereses si Kiev se acerca a la UE ?

—Cada oligarca tiene una posición diferente, pero todos quieren que Ucrania siga siendo un Estado soberano. Ellos tienen un papel más importante que el que juegan en Rusia. Lo fundamental para la UE es asegurarse de que sus relaciones con todos estos individuos, sean ucranianos o rusos, se llevan a cabo sobre bases legales. Desafortunadamente lo que hemos podido comprobar es que la oligarquía es un fenómeno europeo. La revolución ucraniana debía haber salvado a la UE de esa oligarquía. Si la UE quiere seguir existiendo debería ser capaz de formular una suerte de política exterior hacia sus vecinos más cercanos, sobre todo Ucrania y Rusia. Parece razonable conjeturar que si la acción de la UE llegó tan tarde, después de que comenzaran los asesinatos masivos, fue precisamente debido a la gran influencia que la riqueza ucraniana tiene en algunos Estados miembros de la UE, especialmente en Austria y el Reino Unido. La oligarquía ucraniana, expuesta al escrutinio público gracias a las grotescas imágenes de las casas de Yanukóvich, era también una oligarquía europea. La horrenda mansión de Yanukóvich era un arrendamiendo proporcionado por una una sociedad ficticia radicada en Austria. Periodistas ucranianos han estado escribiendo sobre esto durante años, y ahora periodistas europeos han comenzado a hacerlo. Una vez más, tras un largo y extraño retraso. Sin el sacrificio de los ucranianos, la UE no se habría dado cuenta de que también está debilitándose desde dentro a causa de las facilidades que sus Estados miembros proporcionan a sus oligarcas. Al final, la UE acabó imponiendo sanciones a la oligarquia ucraniana. Ahora la prueba del nueve es Rusia. Pero el problema es el mismo.

—¿Está Putin tratando de recrear de otra manera y bajo diferentes parámetros la antigua U.R.S.S.?

—No exactamente. La idea básica es algo que se llama Unión Euroasiática. Ucrania tenía que sumarse a un gran bloque comercial junto a Rusia, Kazajstán y Bielorrusia. No se trataba sin embargo de una reconstrucción de la U.R.S.S., que pretendía ser de izquierdas, sino de una nueva especie de criatura imperial, con una ideología claramente de derechas. La Unión Euroasiática se entiende como una suerte de rival de la UE.

—¿Actuó correctamente la UE en la crisis de Ucrania o más como una marioneta de Washington?

—La premisa de la pregunta es totalmente errónea. Ni la Unión Europea ni Estados Unidos empezaron a tener algún tipo de política activa hacia Ucrania hasta muy tarde. La oposición en Ucrania se sintió traicionada por Washington y Bruselas, y en especial por la UE. Lo cierto es que los ucranianos pensaban que estaban arriesgando sus vidas por los valores y las ideas europeas mientras estaban siendo ignorados por los otros europeos.

—¿Vislumbra un espejo entre la división histórica entre el alma rusa occidental y oriental (como vimos en Turgueniev frente Tolstoi) en la Ucrania de hoy ?

—No. No me gusta hablar de almas. Lo que yo diría es que la invasión de Crimea ha tenido profundas consecuencias en cómo los ucranianos ven a Rusia. La gran mayoría de los ucranianos saben ruso y muchos sienten una conexión muy estrecha con la cultura rusa. La invasión, así como las acciones de los mercenarios rusos en Járkov y Donetsk, ha sido un shock.

—¿Qué hay de Crimea? ¿Tiene miedo de una guerra entre Rusia y Ucrania por el control de la península ?

—Por supuesto, todo el mundo lo tiene. Rusia ya ha invadido parte de Ucrania sin justificación alguna. El Parlamento ruso ha dado plenos poderes a Putin para invadir el resto del país. Afortunadamente la mayoría de los rusos se oponen a cualquier tipo de intervención en Ucrania. No hace falta decir que los ucranianos no están de acuerdo en que su país sea invadido. La propaganda rusa dice que los rusohablantes ucranianos necesitan su protección. Pero lo cierto es que los que hablan ruso en Ucrania no sufren discriminación. Ellos pueden hacer su vida diaria en ruso, y así lo hacen. A través de cartas, peticiones y protestas públicas estos días muchos ucranianos de habla rusa y miembros de la minoría étnica rusa en el este de Ucrania han dejado claro que no necesitan ni reclaman ninguna protección de Moscú. Los rusos en Ucrania disfrutan de derechos políticos básicos, algo que no se puede decir de los rusos que pertenecen a Rusia.

—¿Está la historia de Ucrania ligada a Europa o a Rusia?

—No hay alternativa aquí. Las principales corrientes de la historia europea pasan a través de Ucrania a Rusia.

—¿Por qué hubo tantos partidarios y colaboradores nazis en Ucrania?

—Es cierto que hubo ucranianos que colaboraron con los nazis, y que algunos de ellos tenían ideas políticas espantosas y participaron en los crímenes alemanes. Pero la premisa de la pregunta es simplemente errónea. Esto es algo que mucha gente piensa, pero que no se compadece en absoluto con la verdad. Tomemos el ejemplo de su vecina Francia. Más ciudadanos franceses lucharon del lado alemán que en el bando aliado. En Ucrania, la gran mayoría de la gente que luchó en la Segunda Guerra Mundial estaba combatiendo en las filas del Ejército Rojo, es decir, en el bando aliado.