El asesinato de siete cristianos egipcios ahonda la anarquía imperante en Libia

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Han pasado tres años y unos cuantos días desde que los libios se levantaron contra la feroz dictadura de Muamar Gadafi. Tres años en los que, además de la muerte del dictador, el país no ha visto progresar demasiado sus pasos hacia el sueño de la inmensa mayoría del pueblo de una vida en paz.

La aparición el lunes cerca de la ciudad de Bengasi, en el este, de los cadáveres de siete cristianos egipcios muertos por arma de fuego es una muestra más de la anarquía reinante en el país magrebí.

Naciones Unidas ha expresado «su profunda preocupación frente al avance de esta violencia que comprende asesinatos, atentados, secuestros y ataques contra jueces, miembros de las fuerzas de seguridad, militantes, civiles, ciudadanos árabes y extranjeros o representaciones diplomáticas», según un comunicado, informa France Presse.

Más ataques

El sábado, una de las pocas de esas representaciones que quedan abiertas todavía en Bengasi, el consulado de Túnez, fue atacado con armamento pesado sin que hubiera víctimas.

El este del país fue el germen de una revolución que degeneró en la guerra civil que puso fin a 42 años de Gadafismo. Pero grupos islamistas radicales y milicias autónomas campan a sus anchas ahora en la segunda ciudad del país.

Uno de los ataques más graves tuvo lugar el 11 de septiembre de 2012 contra la sede del consulado de Estados Unidos, en el que murió el embajador Chris Stevens y otros tres norteamericanos.