Internacional

Los yihadistas nigerianos amenazan a los cristianos de la República Centroafricana

Boko Haram «promete vengar la sangre de los musulmanes masacrados» en el país por las milicias de la mayoría cristiana

EDUARDO S. MOLANO - Actualizado: Guardado en: Internacional

En un comunicado difundido esta semana por foros islamistas, el grupo armado nigeriano Boko «promete vengar la sangre de los musulmanes masacrados en la República Centroafricana» por las milicias (mayoritariamente) cristianas «anti-balaka». La facción denuncia, además, «la pasividad de la comunidad internacional» ante la limpieza étnica que se está produciendo en el país.

Ya el pasado mes de noviembre, el secretario general adjunto a operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, Edmond Mulet, reconocía la posibilidad de que el grupo islamista se apuntara al caos centroafricano.

«No creo que (con la milicia somalí de) Al Shabab, pero ciertamente con Boko Haram tenemos indicios de algún tipo de presencia aquí», aseguraba Mulet.

Recientemente, el grupo nigeriano había extendido su telaraña criminal al norte de Camerún con el secuestro de un sacerdote francés. La expansión territorial del grupo parecía entonces «lógica». En 2002, ante la crisis económica que asolaba el norte del Nigeria (de mayoría musulmana), cerca de 200 estudiantes de clase alta decidieron establecerse, junto al líder religioso Mohamed Yusuf, en un campamento cercano a la frontera con Níger.

El nombre de esta comuna -Afganistán- dejaba pocas dudas sobre las intenciones del grupo: establecer un gobierno islamista en la región.

Sin embargo, fue curiosamente la muerte de su líder lo que radicalizó al grupo. El 30 de julio de 2009, Yusuf fallecía en un enfrentamiento con las fuerzas armadas tras, presuntamente, intentar escapar después de haber sido detenido momentos antes. Durante esos días, al menos 186 personas perdieron la vida en la ola de violencia causada por su captura.

Ataque tras ataque

De forma casi paralela a las amenazas de Boko Haram, la pasada semana, Amnistía Internacional denunciaba cómo las tropas internacionales continúan sin poder frenar la actual «limpieza étnica» que se lleva a cabo contra los civiles musulmanes en República Centroafricana.

La organización llamaba, a su vez, a proteger a las comunidades musulmanas de las milicias «anti-balaka» (patrullas urbanas que se han tomado la justicia por su mano), a las que acusó de «violentos ataques».

Entre las principales matanzas, Amnistía Internacional documentaba un acción armada cometida el pasado 18 de enero en Bossemptele (oeste del país), donde al menos 100 musulmanes fueron asesinados, principalmente mujeres y ancianos, entre ellos, un imán de 70 años.

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