La cumbre de la Celac da un balón de oxígeno a la dictadura cubana
Raúl Castro (c), con Nicolás Maduro (d), Danilo Medina (i) y Evo Morales, durante la inauguración del museo en memoria de Hugo Chávez, este miércoles en La Habana - afp

La cumbre de la Celac da un balón de oxígeno a la dictadura cubana

Un grupo disidente denuncia ante diplomáticos de Costa Rica la «desfavorable situación de los derechos civiles y políticos»

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La dictadura cubana ha recibido un nuevo espaldarazo de la mayoría de los países iberoamericanos, con la celebración este martes y miércoles en La Habana de la II cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Un invento del desaparecido Hugo Chávez como contrapeso de la Organización de Estados Americanos (OEA), a la que no pertenece Cuba y sí Estados Unidos y Canadá. Junto a 31 jefes de Estado y de Gobierno, el encuentro contó con la asistencia del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon (que pidió al régimen cubano que ratifique los pactos internacionales sobre derechos humanos), y la presencia inédita en la isla en 50 años de un secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza.

Los mandatarios latinoamericanos, salvo el salvadoreño Mauricio Funes y el panameño Ricardo Martinelli, se comprometieron este miércoles en una declaración conjunta a «respetar el inalienable derecho de cada estado a elegir su sistema político», informa Reuters. Acordaron asimismo «no intervenir, directa o indirectamente, en los asuntos internos de otro estado».

«Hemos recibido el apoyo valiente de cada uno de vosotros»«Hemos recibido el apoyo valiente de cada uno de vosotros», se congratuló el presidente Raúl Castro durante la clausura, informa Afp. Cuba ha dejado de ostentar la presidencia pro tempore de la Celac -criticado por los opositores a la dictadura-, que ha pasado a Costa Rica.

Precisamente diplomáticos del país centroamericano se reunieron este miércoles en su embajada con dos responsables de la disidente Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (Ccdhrn), Elizardo Sánchez y Kirenia Yalit Núñez. Costa Rica ha sido el único de los ocho países a los que la Ccdhrn envió una carta que ha respondido de forma positiva a la solicitud de una reunión, explicó Sánchez por teléfono desde La Habana.

Los dos opositores expusieron a la jefa de Ceremonial del Estado de Costa Rica, Ingrid Picado Monge, y al embajador en La Habana, Hubert Méndez Acosta, la «desfavorable situación de derechos civiles y políticos» en la isla. También expresaron su esperanza de que el Gobierno de los Castro «acepte, en un clima de cooperación interamericana, la necesidad de adoptar y respetar los estándares internacionales, especialmente en materia de derechos civiles, políticos, económicos y culturales». Les conminaron además a que durante su presidencia pro tempore sitúen los derechos humanos «en un lugar más alto de la agenda, que para Cuba estaban en último lugar», apuntó Sánchez.

Represión

Los disidentes también informaron a los diplomáticos costarricenses que, en el marco de la cumbre, un centenar de disidentes han sido víctimas de la represión. Al menos dieciséis opositores seguían detenidos este miércoles, entre ellos Manuel Cuesta Morúa, y unos ocho bajo arresto domiciliario. El régimen castrista ha impedido la celebración de dos foros democráticos paralelos con amenazas, detenciones y reclusiones de opositores, según ha denunciado el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), que hizo un balance de 221 arrestados en la segunda quincena de enero.

«El régimen sabe organizar muy bien este tipo de eventos»Observadores independientes han considerado que el resultado de la cumbre de la Celac en La Habana ha sido «un nuevo balón de oxígeno» para el régimen cubano, que «sabe organizar muy bien este tipo de eventos internacionales, donde ofrece un trato exquisito». Además de quedar inaugurado un museo en memoria de Hugo Chávez, Fidel Castro se retrató con Ban Ki-moon y Raúl Castro conversó durante unos diez minutos con José Miguel Insulza, informa Efe.

La periodista independiente Miriam Leiva reconoció por su parte a ABC que la cumbre de la Celac ha sido «en la práctica» un balón de oxígeno para el régimen, con lo que conlleva de «propaganda y reconocimiento internacional». La exdiplomática consideró además que «es una forma de encaminar al Gobierno cubano hacia la nueva situación de América Latina y de comprometerlo, aunque es difícil, en el proceso de resolución de conflictos, desarrollo e incluso, a largo plazo, de democratización». Leiva precisó que en Cuba «ahora hay una nueva situación, Raúl Castro está en el poder, no Fidel, y se encuentra con un país destruido económicamente, que no echa a andar, y con la incertidumbre de Venezuela».

Fachada

Pese a «esta buena imagen internacional, detrás de la fachada creada estos días por la cumbre de la Celac, la situación económica y de derechos humanos sigue deteriorándose en el país», concluyó Elizardo Sánchez.

En el plenario de la cumbre también hubo espacio para la ironía. El presidente cubano, de 82 años, advirtió: «Los Castro somos longevos y firmes».