Interior de la Sinagoga de Amsterdam fundada por el portugués Isaac Aboab da Fonseca
Interior de la Sinagoga de Amsterdam fundada por el portugués Isaac Aboab da Fonseca - EFE

Los judíos ilustres de Portugal

Marcaron la historia de su país en campos como la ciencia, la filosofía, la medicina, la música o las matemáticas. Muchos abandonaron Portugal por la Inquisición y brillaron fuera de sus fronteras. España fue la casa de algunos

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El científico y matemático Pedro Nunes es probablemente uno de los más conocidos entre la larga lista de judíos portugueses que destacaron en diferentes campos. Incluso él, que durante más de cien años tuvo una clara influencia para los científicos europeos, ha permanecido durante mucho tiempo en el olvido. La Academia de las Artes de Lisboa y la Fundación Calouste Gulbenkian se unieron en el 2002, aprovechando el V centenario de su nacimiento, para recuperar sus escritos y publicar en ocho tomos toda su obra. El nonio, el anillo náutico y el instrumento de sombras son los tres principales instrumentos que encontramos en el basto legado de Pedro Nunes sin olvidar su concepto y teoría de la curva loxodrómica. Pero lo que muchos no saben es que él fue judío y si bien logró escapar, sin entenderse todavía muy bien cómo a la Inquisición, sus nietos fueron presos.

Si bien él pudo permanecer en su país, no ocurrió lo mismo con muchos otros judíos que para mantener su religión tuvieron que salir de Portugal porque si se quedaban iban a ser quemados. Fuera de sus fronteras brillaron en sus respectivos campos. Isaac Cardoso, por ejemplo, nacido en la Beira portuguesa, marchó con su familia a España donde estudió Medicina, Filosofía y Ciencias Naturales en la Universidad de Salamanca. Fue médico de la Corte española de Felipe IV y acabó huyendo a Italia, probablemente también huyendo de la Inquisición. En 1652 se traslada con su mujer y una biblioteca de más de 6.000 volúmenes a Verona, donde ejercerá la medicina hasta su muerte en 1683.

La periodista portuguesa, Miriam Assor, publica esta semana el libro “Judíos ilustres de Portugal”, donde recuerda la vida de 14 hombres y mujeres que marcaron la historia del país. En entrevista a ABC, la autora afirma que con este libro, pretende que “la memoria de todos ellos permanezca entre nosotros”. Hija del rabino Abraham Assor, uno de los protagonistas del libro, reconoce que este proyecto ha sido más difícil de lo esperado. “Pensaba que hablar con 14 personas muertas era fácil pero no ha sido así. Fue muy estimulante, doloroso pero gratificante porque la escrita te aproxima a las personas. Lo difícil es despedirte de ellas”.

La idea del libro nace con el proyecto de otra publicación para la editorial Esfera de los Libros. “Elegimos a los más conocidos y los que no eran muy conocidos y merecían serlo”, explica Miriam. En algunos casos había más documentación y en otros era muy escasa, tuvo que recurrir a fuentes extranjeras, pero al final “siempre aparecen documentos”. La autora destaca el periodo más difícil para los judíos en Portugal, durante la Inquisición (entre 1536 y 1821), “un tiempo muy oscuro, de mucho sufrimiento y este sentimiento está presente en todos los que pasan por la Inquisición”. Sin entenderse muy bien cómo, “Pedro Nunes sale ileso de la inquisición, es el único que sale inmune, el resto debe irse para mantener una religión”, matiza. Afirma que todos ellos “eran portugueses y judíos, dos cosas fuertes. Se quieren mantener judíos y se tienen que ir pero continuaron siendo portugueses”, puntualiza, “la cultura siempre está presente”. Todos ellos “tuvieron un papel muy importante, destacaron por diferentes motivos, en campos como el cine, la ciencia, el sector empresarial o la filosofía.

Mentes brillantes

En todo ellos “hay una apetencia grande por el saber”. Miriam Assor cree que ellos tuvieron la oportunidad de ser brillantes y la aprovecharon. Por ejemplo, Isaac Aboab da Fonseca, exiliado en Holanda, fundador de la Sinagoga de Amsterdam y el primer rabino del Nuevo Mundo. O el compositor Alain Oulman, “quien trajo a la fadista Amalia algo muy importante, la universalidad y público nuevo, más intelectual”, explica la autora del libro. Oulman fue compositor y gran amigo de la fadista y para ella compuso fados con los poemas de Camões y Ay dos Santos. “Su melodía casi se desvía del fado siendo fado, trae una harmonía que es algo muy profundo”, resalta Assor. Perseguido por la Pide estuvo preso en Caxias y durante el régimen de Salazar le deportaron a París.

También apasionante resulta la vida de los hermanos gemelos Sequerra, Samule y Joel, nacidos en 1913 en el Algarve, hijos de un importante empresario del sector pesquero. Con la muerte de su padre y de la crisis mundial de 1929 la empresa se va a la quiebra y acabaron en Barcelona. Allí la historia les deparaba un importante papel, el salvar la vida de cerca de mil refugiados judíos de las manos nazis.

Grácia Naci, conocida entre reyes y financieros como La Señora, "estuvo muy por delante de su tiempo”, indica la autora del libro. Nacida a comienzos del siglo XVI, fue una hábil mujer de negocios. Ya viuda se estableció en Amberes, después Italia y finalmente en el Impero Otomano donde salvó la vida de muchos conversos de la muerte y de las persecuciones.

El libro “Judíos ilustres de Portugal” también incluye la historia de García de Orta, investigador pionero sobre Botánica, Farmacología, Medicina Tropical y Antropología . Se formó en Medicina, Artes y Filosofía en las universidades de Alcalá de Henares y de Salamanca y después marchó a Goa donde investigó un enorme número de plantas. Su inestimable conocimiento de las especias orientales y de medicinas se revela en su única obra conocida, Colóquios dos simples e drogas he cousas medicinais da Índia , publicada en Goa en 1563.

Miriam Assor no pudo resistir incluir en su libro a Alfredo y Matilde Bensaude. Padre e hija que destacaron en sus propios caminos. Él, un intelectual, científico, pedagogo y visionario, por ser el primer director del Instituto Superior Técnico de Lisboa donde innovó el método de la enseñanza. Ella, por ser pionera en la investigación biológica, única mujer entre los creadores de la Sociedad Portuguesa de Biología. Y completan la lista de los catorce ilustres judíos el catedrático Moses Bensabat Amzalak, presidente de la Academia de las Ciencias de Lisboa y dirigente de la Comunidad Israelita de Lisboadurante más de medio siglo; Sam Levy, figura ilustre de Lisboa que tradujo para el francés la epopeya de Camões y fundó el Lionismo en la Península Ibérica; Amato Lusitano, médico autor de una inaudita obra sobre materia clínica que se mantiene actual casi cinco siglos después. Y por último el rabino Abraham Assor, padre de Miriam, “del que más difícil fue escribir, no por traerle de vuelta con este texto sino por dejarle marchar”, explica la autora del libro. Nacido en Tánger, fue en Portugal donde se consolidó. Durante cincuenta años condujo espiritualmente a la Comunidad Israelita de Lisboa destacando por su postura ética y su personalidad modesta y abierta. Como recuerda su hija, “tenía una gran relación con el jefe de la comunidad islámica y con el Cardenal Patriarca, una relación ecuménica y de gran respeto”. Cada uno de ellos, de diferente forma, “contribuyó, honró, dignificó y enriqueció Portugal”.