Fairuz, estrella de la canción árabe, expresa su «amor» por el líder de Hizbolá
Imagen de archivo de la cantante libanesa Fairuz - abc

Fairuz, estrella de la canción árabe, expresa su «amor» por el líder de Hizbolá

«La voz de Líbano», nacida en 1935, cuenta con una legión tanto de seguidores como de detractores

Actualizado:

La famosa cantante libanesa Fairuz, una de las últimas leyendas vivas de la música árabe, ha desatado la controversia en su país reconociendo su «amor» por el líder del grupo chií Hizbolá, Hassan Nasralá. El hijo de la cantante, el compositor Ziad Rahbani, provocaba el vendaval el fin de semana al afirmar en una entrevista que su madre amaba al controvertido Secretario General del Partido de Dios, el ínclito Nasralá.

«En un tiempo de conflictos parece que no es aceptable para la princesa del arte árabe expresar su amor por el maestro de la resistencia», dijo Rahbani. «Cualquiera que ataque a Fairuz o a Nasralá está defendiendo a Israel». Desaparecida de los escenarios desde 2010, el hijo de la artista aseguró que hablaba en nombre de su madre ya que esta «prefiere el silencio».

Los dos protagonistas de la historia, verdaderas celebridades en Oriente Medio, cuentan tanto con acérrimos defensores como con los críticos más feroces. Aunque calificado de grupo terrorista por Estados Unidos, Hizbolá es uno de los jugadores principales en el complicado tablero político libanés. A sus actividades militares, su resistencia frente a Israel y su abierta implicación en Siria apoyando a las fuerzas del presidente Bashar al Assad, -lo que le ha valido el enfrentamiento con la comunidad suní-, se suma un destacado componente de ayuda social que ha supuesto el respaldo de buena parte de los chiíes libaneses.

Concierto en Damasco

Fairuz, nacida en Beirut en 1935 en una familia cristiano siriaca, es una de las artistas más populares y queridas en la región. Conocida como «la voz del Líbano», el sonido que se desliza por las mañanas del mundo árabe apenas puede disociarse de las canciones de Fairuz, convertidas algunas de ellas en verdaderos himnos nacionales. Pero no se trata de la primera vez que la cantante levanta ampollas en el país del cedro: su actuación en Damasco en 2008 en un momento en el que las relaciones entre el Líbano y Siria eran más que tensas fue censurada con dureza por algunos sectores. Su hijo, que se autodefine como comunista y ateo, mantiene supuestamente estrechos vínculos con el régimen sirio e incluso ha sido acusado de colaborar en anteriores ocasiones con los servicios de inteligencia de la vecina Siria.

El tumulto generado ha sido tal que hasta el propio Hassan Nasralá se refirió a la polémica en su último discurso con motivo del asesinato de un miembro del partido. «Hemos alcanzado una etapa en la que si alguien dice que ama a alguien esto podría llevar a la destrucción del país. No está permitido amar» proclamó el rendido admirador de la diva.