La lucha por el legado de Nelson Mandela
Estatua de bronce de Nelson Mandela en Ciudad del Cabo - afp
SUDÁFRICA

La lucha por el legado de Nelson Mandela

El Congreso Nacional Africano, su numerosa familia y su Fundación se disputan una herencia llena de réditos políticos y económicos

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«Todos quieren apoderarse de Mandela. Es la condición humana. Hay mucha legitimidad que ganar asociándose con su figura», asegura Verne Harris, director del Centro de la Memoria de Nelson Mandela. «La lucha ya ha comenzado; no hay nada más que mirar alrededor, y será peor cuando se haya marchado».

Sus derechos de autor y de imagen pueden reportar importantes cantidades de dinero en royalties de películas, libros o campañas de promoción, reconoce el director del Centro de la Memoria, la institución que gestiona por el momento su propiedad intelectual.

Mandela es una marca registrada, la segunda más conocida después de Coca-Cola, que hoy explotan su familia y su Fundación, pero también los comerciantes frente a su casa en Soweto y empresas de todo el mundo a través de Internet.

«Hay usos legítimos de sus derechos, y nosotros no cobramos por su cesión. Pero Madiba nos encargó velar por que su nombre no se asocie a empresas o ciertos productos», añade Harris.

«Todos quieren apoderarse de Mandela. Es la condición humana»Su fundación cuenta con 66 marcas registradas, entre las que se encuentran «Mandela», «Madiba» y «Nelson Mandela», con derechos sobre joyería, numismática, mobiliario, servicios financieros o ropa.

La herencia del expresidente se encuentra, además de en sus fundaciones, en las empresas Harmonieux y Magnifique, que gestionan su obra pictórica, y el Fondo Mandela.

Es difícil contabilizar su patrimonio, pero solo en 2012, la Fundación Mandela entregó a su «fundador» 2,8 millones de rands (208.000 euros), según el diario sudafricano «Beeld». Además, el político cuenta con una pensión vitalicia como exjefe de Estado.

Sus hijas, Makaziwe y Zenani, junto a 17 miembros de la familia y el antiguo abogado del premio Nobel, Ismael Ayob, pelean ahora en los tribunales por recuperar las marcas y expulsar de los conglomerados a su actual representante, Bally Chuene, y a sus compañeros de lucha, el letrado George Bizos y el ministro Tokio Sexwale.

En 2004, el propio expresidente sudafricano llevó a juicio a Ayob, asegurando que le hizo firmar sin su conocimiento la cesión de sus derechos y sus marcas a la empresa Tinancier, de la que son directoras sus hijas.

Makaziwe y Zenani han denunciado a su padre por retirarlas de las compañías, mientras que sus administradores aseguran que Mandela las apartó voluntariamente y que sus herederas han tratado de vaciarlas de fondos.

Sus organizaciones benéficas, en su mayoría, están dirigidas por patronatos ajenos a la familia. «Fue él quien eligió el patronato de la Fundación, y serán éstos quienes elijan a los nuevos miembros», recuerda Verne Harris.

Solo su última esposa Graça Machel y su nieto Mandla cuentan con decisión en sus tres principales fundaciones, e incluso en los fondos diseñados para canalizar ingresos a sus descendientes existen personas que no pertenecen al clan.

El negocio de llamarse Mandela

La fortuna de la familia Mandela está repartida en 24 fondos familiares, y sus miembros poseen hasta 110 empresas activas.

Makaziwe, la más adinerada, con un patrimonio cercano al millón de euros, forma parte del consejo de 16 corporaciones, entre las que se encuentra el gigante suizo de la alimentación Nestlé.

Los negocios del clan van desde agencias de comunicación y espectáculos, sellos discográficos, minería, negocios inmobiliarios y hasta una marca de vino, «Casa de Mandela», creada por su hija Makaziwe.

Solo su nieto Mandla, diputado del gubernamental Congreso Nacional Africano, ha seguido la senda política de su abuelo.

«Siempre va a haber gente que quiera sacar dinero»Sus nietas Zaziwe y Swati lanzaron recientemente la línea de ropa «Un largo camino a la libertad», en referencia a la autobiografía del expresidente, con estampados de su firma y su rostro que se venden a partir de 25 euros.

«Es una decisión de cada uno. Siempre va a haber gente que quiera sacar dinero. Es imposible de controlar, como pasa con el Ché Guevara o Bob Marley, pero en lo que se refiere a la familia, es un derecho que les corresponde por herencia. Solo espero que lo hagan con integridad», opina su nieto Kweku Mandela.

Las mujeres del expresidente

La familia del primer presidente negro de Sudáfrica es grande y muy diversa. Se casó tres veces y tuvo seis hijos, de los cuales sólo tres de sus hijas siguen con vida: Makaziwe, resultado de su primer matrimonio con Evelyn Mase, y Zenani y Zindzi, que tuvo con Winnie Madikizela-Mandela, de la que se divorció en 1996.

Las desavenencias entre los descendientes de la difunta Evelyn y los de Winnie han ocupado frecuentemente las páginas de la prensa sudafricana. Sólo los últimos días del expresidente lograron acercar a sus hijas, asegura uno de sus nietos, Ndaba Mandela.

Esas dos familias que no pudieron disfrutar de su padre en vida, reclaman, al menos, los beneficios de su legado después de su muerte; una herencia millonaria que consideran que les corresponde por derecho. El reparto, sin embargo, es algo que solo conoce Mandela.