La Policía china detiene a cinco sospechosos por el atentado suicida de Tiananmen
Varios efectivos policiales vigilan los alrededores del lugar del atentado horas después de producirse

La Policía china detiene a cinco sospechosos por el atentado suicida de Tiananmen

Son uigures de la región musulmana de Xinjiang que llaman a la «yihad» para lograr su independencia

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La Policía china ya ha detenido a al menos cinco sospechosos por el atentado suicida que el lunes se cobró cinco vidas en la plaza de Tiananmen, en pleno centro de Pekín. Según informó este miércoles la televisión estatal CCTV en su microblog de internet, “los arrestos fueron practicados diez horas después del incidente, confirmado ya como un ataque terrorista”.

Por estos hechos, la Policía estaba buscando a siete sospechosos de etnia uigur originarios de Xinjiang, la región musulmana enclavada al oeste del país donde buena parte de sus habitantes reclaman la independencia. Junto a ellos figuraba un presunto cómplice de etnia “han”, la mayoritaria en China. A tenor de la agencia estatal de noticias Xinhua, los agentes encontraron cuchillos y una bandera de la “yihad” (guerra santa islámica) en el lugar donde estaban residiendo temporalmente los detenidos.

El lunes al mediodía, un jeep con matrícula de Xinjiang embistió a la multitud de turistas que se congregaba en la puerta sur de la Ciudad Prohibida, justo bajo el retrato de Mao que preside la plaza de Tiananmen. Tras arder en llamas, murieron su conductor, identificado como Usmen Hasan, y sus dos pasajeros, que eran su esposa y su madre, todos de etnia uigur. Además, fallecieron una turista filipina y un hombre de la provincia de Cantón (Guangdong), mientras que unas 40 personas resultaron heridas, dos de ellas de gravedad. En el todotorreno había un par de cuchillos y barras de acero, así como otra bandera de la “jihad” y gasolina para provocar un incendio tras estamparse contra una de las pasarelas de acceso a la puerta de la Ciudad Prohibida.

Censura gubernamental

"El vehículo iba a toda velocidad. Puede oír a la gente gritando mientras el coche los arrollaba”, explicó una turista de la provincia de Zhejiang al diario “Global Times”, portavoz del Partido Comunista. Después de que la Policía acordonara el lunes la zona del atentado, el autoritario régimen chino ha censurado la información en los medios y borrado fotos del ataque y comentarios en las redes sociales como Weibo, la copia del prohibido Twitter.

Mientras Pekín acusa a los movimientos radicales de Xinjiang de tener vínculos con el terrorismo islamista, los grupos uigures en el exilio denuncian la represión policial en esta vasta región, que cuenta con abundantes recursos minerales y petróleo y tiene fronteras con Rusia, Afganistán, Pakistán, India, Mongolia y varias repúblicas exsoviéticas de Asia Central. En julio de 2009, unas 200 personas murieron en Urumqi, la capital de Xinjiang, durante los peores disturbios de las últimas décadas. Desde entonces, se han sucedido los atentados, como los que en junio costaron la vida a 21 personas en el condado de Shanshan, de donde al parecer proceden algunos de los sospechosos. Aunque la tensión interétnica es constante en Xinjiang, esta es la primera vez que los terroristas uigures golpean en el corazón de Pekín.