La democracia argentina zozobra treinta años después del fin de la dictadura militar
Los fallecidos expresidentes argentinos Raúl Alfonsín y Néstor Kirchner (c), en la muerte del primero el 31 de marzo de 2009 - efe
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La democracia argentina zozobra treinta años después del fin de la dictadura militar

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Tres décadas no son poca cosa. Ese es el tiempo transcurrido de la victoria de Raúl Alfonsín en las urnas. La dictadura militar, agotada y derrotada en la guerra de las islas Malvinas (abril y junio de 1982) contra Gran Bretaña, entregó el testigo del poder. Las elecciones se celebraron en un clima de desconfianza, sin la certeza de una despedida definitiva a los nostálgicos del régimen militar que hizo de la desaparición de personas una macabra costumbre. Siete años bastaron para que los comandantes (1976-83) ordenasen borrar de la faz de la tierra a miles de argentinos. Aún hoy se discute la cifra, quince mil, treinta mil… El misterio continúa.

La Argentina de 2013 celebra el regreso de la democracia con miradas diferentes. La figura del difunto expresidente Alfonsín, la rescata su partido. Los principales referentes de la Unión Cívica Radical aprovechan el resultado de las elecciones legislativas del pasado domingo para rendir estos días su personal homenaje al «padre de la democracia», como el mundo rebautizó a Alfonsín. Entre ellos, además de su hijo Ricardo Alfonsín, figura el exvicepresidente Julio Cobos. Radical y efímero aliado del kirchnerismo durante el primero mandato de Cristina Fernández, Cobos se convirtió en uno de los grandes ganadores de las legislativas y se perfila como candidato a la Presidencia en 2015.

Nuevos bríos

El partido que, en estos años, sufrió baches que parecían difíciles de remontar recobra bríos treinta años después y doce desde que su último presidente, Fernando de la Rúa, tuviera que salir en helicóptero de la Casa Rosada.

En el peronismo gobernante, alias kirchnerismo, el trigésimo aniversario del regreso de las urnas se festeja tratando de disimular el fracaso de las legislativas, donde perdió en los principales distritos aunque conserva, de momento, el control de las Cámaras. Lo hace aireando el triunfo servido en bandeja por la Corte Suprema contra Clarín, al declarar constitucional la ley de medios audiovisuales que deja al grupo multimedia al borde de su desintegración.

El Gobierno y sus seguidores identifican dictadura con Clarín. Al día siguiente del fallo de la Corte, un grupo numeroso se concentró en la Plaza del Congreso con ese mensaje. Los programas de la televisión estatal se regodearon con el revés al mayor emporio de comunicación de Argentina como si el golpe a la viuda de Perón del 24 de marzo de 1976 lo hubiera ejecutado el periódico fundado por Roberto Noble.

El diputado kirchnerista Carlos Raimundi hasta mostraba una portada de Clarín de la época para sostener su teoría donde el matutino informaba sobre una actividad del Gobierno de facto. Amado Boudou, vicepresidente y presidente en ejercicio durante la convalecencia de Cristina Fernández declaró que «hay más democracia para 40 millones de argentinos». El ministro de Educación, Alberto Sileoni, lo consideró «el fallo más significativo» por difundirse cuando «conmemoramos los 30 años de democracia». Hasta el gobernador de la paupérrima provincia del Chaco, Jorge Capitanich, vinculó la sentencia y habló de «consolidar la democracia».

«La historia reconocerá lo que hicimos», dijo Alfonsín sobre Adolfo Suárez y él mismoRaúl Alfonsín no vivió para ver la Argentina de hoy. Murió el 31 de marzo de 2009. Sus funerales se convirtieron en el mejor homenaje recibido. En vida, durante una entrevista con ABC, trazaba un semblanza con Adolfo Suárez y confiabaen que «la historia reconocerá lo que hicimos».

La democracia en mayúsculas le tuvo en primera línea de fuego desde el 10 de diciembre, fecha de su investidura. Soportó intentonas golpistas, sentó en el banquillo a las Juntas Militares y —lo que le valió posteriormente infinidad de reproches— dictó las llamadas leyes del perdón —anuladas en el Gobierno de Néstor Kirchner— que eximieron de responsabilidad penal a los mandos inferiores.

Pero hizo algo que nadie había hecho. «Por primera vez en el mundo un país juzgaba a los suyos. No había precedente. A los nazis les juzgaron los estadounidenses en los juicios de Nuremberg. Acá el escenario fue distinto: argentinos juzgaron a argentinos», insiste y no se cansa de reiterar Julio César Strassera, fiscal del juicio a las Juntas Militares.

El lema de Raúl Alfonsín durante su campaña fue: con la democracia se come, se cura y se educa. Hoy, treinta años después, el desafío continúa.