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San Miguel, el universitario disidente a quien teme el régimen de los Castro

El rector de Medicina de Santiago reconoce en una resolución, a la que tuvo acceso ABC, que es «un buen estudiante» pero decreta su expulsión por su militancia política

carmen muñoz - Actualizado: Guardado en: Internacional

Expulsar a un estudiante de la Universidad por disentir con la dictadura no es una novedad en Cuba. Son infinitos cada año. La novedad en el caso de San Miguel Molina Cobas, que hasta hace unos días cursaba segundo de Medicina en Santiago, es que en esta ocasión las autoridades académicas han dejado «huella de la purga», que suele ser verbal, con una resolución que no tiene precedentes ni desperdicio.

A principios de octubre, San Miguel, un santiaguero de 20 años de origen humilde y raza negra, tuvo la osadía de crear con otros alumnos una organización independiente para defender los intereses de los universitarios. Pero no es su único «delito». Este joven es hijo de Rafael Molina Rodríguez, un disidente preso desde hace más de cuatro años al que el régimen de los Castro le ha «fabricado una causa por un delito común». Ambos pertenecen a la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), un activo movimiento opositor que, según sus responsables, ya cuenta con más de ocho mil militantes por toda la isla.

«Un buen estudiante»

Tras reconocer que Molina es «un buen estudiante» desde el punto de vista «académico», el rector de la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba, Antonio José Víctor López Gutiérrez, le acusa de «mantener en el centro una actitud de falta de respeto hacia los principios de nuestra revolución», según el texto de la resolución número 1512-13, con fecha del pasado 15 de octubre. Llama la atención que el rector de Medicina acuse a San Miguel -que sueña con ser médico- de una falta de disciplina «muy grave» y de incumplir «los deberes ciudadanos de trabajar y defender a la patria con las armas si fuera necesario».

El rector resuelve expulsar al estudiante disidente no solo de su centro sino de la Educación Superior, por lo que no puede cursar ninguna carrera universitaria en Cuba. El primero en trasladarle la decisión fue el decano, Alberto García Vidal, a quien Molina le exigió que se lo comunicase por escrito. Así lo hizo, y se ha convertido en un caso inédito. «El Gobierno suele evitar dejar huellas de los abusos a los derechos civiles y políticos; las sistemáticas expulsiones se comunican de palabra, no por escrito», explica Elizardo Sánchez, activista de derechos humanos y antiguo profesor de filosofía marxista. Sánchez considera que el caso de Molina es «revelador de la situación de todo un país en el que cualquier ciudadano en cualquier esfera está expuesto a ser purgado por pensar diferente».

«Quieren evitar que nadie siga mis pasos, pero hay un despertar en las mentes»El estudiante represaliado ha sido objeto estos días de varios actos universitarios de «descrédito contra mi persona y mi partido». En una conversación teléfonica con este periódico desde Santiago de Cuba, señala que las autoridades pretenden con ellos «evitar que nadie siga mis pasos, pero bajo un aparente silencio existe un despertar en las conciencias de los estudiantes».

La comisión disciplinaria le acusó de crear la Federación Estudiantil Universitaria Auténtica (FEUA), una organización independiente frente a la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), que controla el régimen totalitario. Así como de diseñar un boletín y de grabar un vídeo en el que denuncia la falta de higiene del Hospital Infantil Sur, de Santiago.

Enseñanza obsoleta

En ese boletín pretendía denunciar los problemas propios de los estudiantes de Medicina cubanos. Entre ellos, el método de enseñanza «atrasado» que se utiliza, así como una bibliografía «antigua, que no incluye los últimos adelantos médicos del mundo occidental». La situación del transporte público: los estudiantes se ven obligados a recurrir a «incómodos camiones del siglo pasado» para trasladarse a un centro que se halla a las afueras de la segunda ciudad de la isla. Lasinternet dificultades de los universitarios para acceder a . El «excesivo enfoque político» de estos estudios «en lugar de centrarse en las cuestiones médicas»...

A pesar de la purga, San Miguel Molina afirma que se mantendrá «firme en los principios democráticos» y dispuesto a reanudar sus estudios universitarios, «si no esperaré a que mi patria se libere, para mí la medicina es todo».

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